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domingo, 27 de marzo de 2005
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La luna Europa de Júpiter podría servir algún día como un detector gigante de las partículas energéticas que provienen del espacio, según han sugerido un grupo de científicos norteamericanos. Además ha añadido que otros cuerpos del Sistema Solar podrían servir de ‘telescopios’ para explorar el Universo inaugurando una nueva era de la astronomía.

Las cualidades únicas de Europa la hacen un excelente candidato para detectar numerosos tipos de las misteriosas partículas de alta energía como son los rayos cósmicos y los neutrinos, ha dicho Meter Gorham de la Universidad de Hawai que ha presentado sus ideas a la NASA en una petición de propuestas para futuras misiones de la Agencia.

Los rayos cósmicos son partículas cargadas que bombardean continuamente la Tierra desde el espacio, en su mayoría provenientes del Sol y de supernovas de nuestra galaxia. Sin embargo, desde 1960 se han observado varias docenas con energías tan altas que los astrónomos no entienden como se han formado, existiendo algo que las acelera hasta 100 millones de veces más de lo que aquí en la Tierra consiguen los aceleradores de partículas.

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Se supone que estas partículas de alta energía provienen de algún lugar más allá de la Vía Láctea, pero dentro de nuestro grupo local de galaxias que se encuentra alrededor nuestro hasta los 10 millones de años luz de distancia. La mayoría de las partículas que provienen de más lejos no pueden ser detectadas en la Tierra porque colisionan con los fotones que quedaron tras el big bang, de manera que en estas colisiones los rayos cósmicos pierden energía y producen partículas con menos masa llamados neutrinos que si pueden ser detectados.

Estudiando estos neutrinos se podrá saber más acerca del origen de los rayos cósmicos. Estos neutrinos son buenos mensajeros de datos ya que raramente interactúan con la materia, atravesándolo todo a su paso. Esto mismo crea grandes problemas para captarlos por lo que se necesitan enormes detectores para que de vez en cuando alguno interactúe con algún átomo.

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Por eso Gorham cree que el gran tamaño de Europa (similar al de la Luna) podría hacer que las detecciones fueran mucho más fáciles. Esta luna está cubierta de hielo que podría tener decenas de kilómetros de profundidad. Esta profundidad podría hacer la observación de neutrinos más sencilla porque capturaría la cascada de partículas secundarias y la energía expulsada cuando un neutrino ocasionalmente golpea un átomo del hielo. La energía de una colisión como esta provocaría un rayo de unos 10 metros y además ionizaría el hielo a su paso, provocando una explosión de radiación en las ondas de radio que duraría menos de una mil millonésima de segundo.

Un grupo de satélite que orbitara esta luna podría detectar un pulso de radio de este tipo. Aunque el hielo de Europa no es tan blanco como el de la Antártica (donde existen varios experimentos similares funcionando), su menor temperatura (-183ºC) provocaría menos interferencias de ruido termal en el pulso. Además por su mayor superficie y por cubrir toda la luna, se detectarían los neutrinos procedentes de cualquier zona.


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cortesia de miarroba.com


Publicado por TODOVENTAX @ 19:06  | ESPACIO
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