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Viernes, 08 de abril de 2005
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Cefal?podos desmesurados.

"No han de olvidarse las observaciones hechas por L. Lucullus, proc?nsul de la B?tica, acerca de los pulpos, y publicados por Trebius Niger, que era de su s?quito... Los dem?s casos que este autor narra han de ser interpretados mejor como prodigios. Cuenta que en los viveros de Carteia hab?a un pulpo que acostumbraba a salir de la mar y acercarse a los viveros abiertos, arrasando la salazones..., lo que excitaba la indignaci?n inmoderada de los guardianes por sus hurtos continuos. Unas cercas proteg?an el lugar, pero las superaba trepando por un ?rbol; no se le pudo descubrir sino por la sagacidad de los perros, que lo vieron una noche cuando regresaba al mar. Despertados los guardianes, quedaron asombrados ante el espect?culo, en primer lugar por la magnitud del pulpo, que era enorme; luego porque estaba por entero untado de salmuera, despidiendo un insoportable hedor... Hizo huir a los perros con su aliento terrible, azot?ndolos unas veces con los extremos de los tent?culos o golpe?ndolos con los fort?simos brazos, utilizados a modo de clavas. Con trabajo se lo pudo matar a fuerza de tridentes. Se mostr? a Lucullus su cabeza, que ten?a el tama?o de una tinaja capaz de contener quince ?nforas; repitiendo las expresiones del mismo Trebius dir? que sus barbas dif?cilmente pod?an abarcarse con ambos brazos y que eran nudosas como clavas, teniendo una longitud de treinta pies. Sus ventosas eran como orzas, semejantes a un lebrillo; los dientes eran de la misma proporci?n. El resto del cuerpo, que fue guardado por curiosidad, pesaba setecientas libras. El mismo autor asegura que en estas playas el mar arroja tambi?n sepias y calamares de la misma magnitud."
Plinio el Viejo, "Historia natural".

La clase de los cefal?podos est? formada en la actualidad por los nautilos, los dec?podos (calamares y sepias), los oct?podos (pulpos) y Vampiroteuthis infernalis, que, pese a su terror?fico nombre, es un peque?o animal gelatinoso, de poco m?s de diez cent?metros de longitud, que habita en aguas profundas de los oc?anos templados y tropicales, y que comparte caracter?sticas con los pulpos y con los calamares. Entre los cefal?podos se encuentran algunos de los seres m?s grandes del reino animal. El mayor cefal?podo conocido es el calamar gigante [Architeuthis], con una longitud total m?xima comprobada de 18 metros y tent?culos de hasta 13 metros; puede pesar m?s de quinientos kilos. Entre los oct?podos, Octopus dofleini, un pulpo de la costa norteamericana del Pac?fico, alcanza los 3 metros de longitud y 5 de envergadura (distancia de punta a punta entre brazos opuestos). Pero es posible que especies a?n mayores se oculten en los oc?anos. De hecho, varias grandes especies desconocidas han sido filmadas o fotografiadas recientemente: un pulpo cirrado de 2,5 metros de longitud cerca de una fuente hidrotermal del nordeste del Pac?fico, a 2500 metros de profundidad, en 1984, y un nuevo tipo de calamar gigante, con dos grandes aletas y los brazos muy largos y delgados, en 2001.

El exvoto de Saint-Malo, reproducido
por Pierre Denis de Montfort.En su "Histoire naturelle des mollusques (faisant suite aux oeuvres de Buffon)" (1801), el naturalista franc?s Pierre Denis de Montfort describi?, adem?s del calamar gigante (al que llam? pulpo kraken), otra especie de pulpo colosal, bas?ndose en un incidente ocurrido en la costa de Angola, representado en un exvoto en Saint-Malo (Francia).

El criptozo?logo Michel Raynal ha estudiado en detalle los testimonios e indicios sobre la existencia de pulpos gigantescos en el Oc?ano Atl?ntico. En su extenso y documentado trabajo propone la existencia de dos especies (o subespecies) gigantes de pulpo cirrado.

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Pulpo gigante de las Bahamas
Las islas Bahamas son los puntos culminantes de una llanura caliza submarina de poca profundidad. Esta llanura est? salpicada de grutas producidas por la erosi?n durante la ?ltima glaciaci?n, cuando el nivel del mar era m?s bajo que en la actualidad y la llanura formaba parte de la tierra firme. El derrumbamiento del techo de esas grutas submarinas ha dado lugar a una formaci?n geol?gica t?pica de la regi?n, los blue holes (pozos azules); son el equivalente submarino de las dolinas del relieve c?rstico, tambi?n llamadas cenotes en el Yucat?n. Es un biotopo perfecto para un pulpo gigante. Curiosamente, es en esta misma regi?n donde Julio Verne situ? el combate de la tripulaci?n del Nautilus con el pulpo gigante en "Veinte mil leguas de viaje submarino".

Pues bien, seg?n los pescadores de las Bahamas (sobre todo de la isla Andros) y las vecinas islas Caicos, los blue holes son la guarida de un enorme monstruo marino, llamado lusca, him of the hairy hands ("el de las manos peludas") o giant scuttle (pulpo gigante). Es tan temido que los pescadores se niegan a acudir de noche a los blue holes. Resulta revelador que el vocablo scuttle, que en las Bahamas designa al pulpo y se supone derivado de cuttlefish (sepia), tambi?n significa "echar a pique".

Para algunos, el lusca no es m?s que una personificaci?n de las peligrosas corrientes y remolinos habituales en los blue holes, pero existen, como veremos, testigos directos y pruebas materiales de la existencia de este monstruo marino.

Del estudio de los testimonios de pescadores, marinos, submarinistas (entre ellos el c?lebre comandante Cousteau) y cient?ficos, recogidos en la regi?n desde el siglo XIX, Raynal concluye que el lusca es un pulpo cuyo cuerpo alcanza seis metros de longitud y nueve de di?metro. En cuanto a los brazos, de aspecto peludo y hasta treinta cent?metros de grosor, sobrepasan los veinte metros de longitud; aparentemente, est?n desprovistos de ventosas, o bien ?stas s?lo est?n presentes en los extremos. Su peso se estima en unas veinte toneladas. El color de la piel es pardusco, aunque puede cambiar cuando el animal se excita. Posiblemente est? dotado de ?rganos luminiscentes. No puede ser un calamar gigante, puesto que es capaz de trepar a la cubierta de los barcos, una acci?n imposible para un dec?podo debido a la rigidez de su cuerpo.

Dos fotograf?as del pulpo gigante
de FloridaEl 30 de noviembre de 1896, se encontr? varado en una playa de la isla Anastasia (12 millas al sur de Saint Augustine, en la costa este de Florida) el cad?ver mutilado en descomposici?n de un gran animal. De color rosa p?lido, casi blanco (probablemente despigmentado), su carne ten?a una consistencia muy dura, lo que la hac?a muy dif?cil de cortar. El cuerpo, de 6 metros de largo, 5 de ancho y 1,2 de altura, pesaba varias toneladas, y pose?a varios mu?ones de brazos de 25 cent?metros de grosor, uno de los cuales med?a casi diez metros. Seg?n el doctor DeWitt Webb, fundador y presidente de la Saint-Augustine Scientific, Literary and Historical Society, que fue el ?nico cient?fico que pudo estudiar directamente el cad?ver, se trataba de un pulpo: la ausencia de esqueleto, la peque?ez de los escasos ?rganos internos que quedaban y la estructura muscular del cuerpo eran todas caracter?sticas de un oct?podo. El profesor Addison Emery Verrill (1839-1926), zo?logo de la Universidad de Yale y autoridad mundial en cefal?podos, le atribuy? un peso total, en vida, de unas veinte toneladas, y una envergadura de cincuenta a sesenta metros; lo bautiz? con el nombre de Octopus giganteus en el American Journal of Science en 1897, aunque poco despu?s se retract? y afirm? que se trataba de los restos de un cachalote.

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Otro detalle que indica que se trataba de un cefal?podo, y no de un cet?ceo, es que a lo largo de los meses durante los que los restos permanecieron varados, pr?cticamente no se produjo putrefacci?n. Tras varios intentos, result? imposible conservar el gigantesco cuerpo que, con el tiempo, debi? ser arrastrado de nuevo por el mar. En la actualidad, solamente se conservan unas peque?as muestras en la Smithsonian Institution.

Roy P. MACKAL
Bioqu?mico e ingeniero norteamericano, profesor retirado de la Universidad de Chicago y vicepresidente de la International Society of Cryptozoology, ha realizado varias expediciones criptozool?gicas, sobre las que ha publicado los libros "The monsters of Loch Ness" (1976) y "A Living Dinosaur: In Search of Mokele-Mbembe" (1987). Tambi?n es el autor de "Searching for hidden animals" (1980).
Recientes an?lisis histol?gicos de estos fragmentos, publicados en Natural History en 1971 por Joseph F. Gennaro Jr., bi?logo de la Universidad de Florida, y Forrest Glenn Wood, especialista en biolog?a marina del Naval Undersea Research and Development Laboratory de San Diego; y bioqu?micos, publicados por Roy P. Mackal en Criptozoology en 1986, confirmaron la identificaci?n del pulpo gigante: se trata de tejido de cefal?podo, y no de mam?fero.

En 1995, Sydney K. Pierce, Timothy K. Maugel y Eugenie Clark, de la Universidad de Maryland, y Gerald N. Smith Jr., de la de Indian?polis, realizaron nuevos an?lisis y concluyeron que los fragmentos corresponden a la piel de un cet?ceo, pero Raynal ha demostrado, en Of Sea and Shore (1996), que los resultados de esos an?lisis confirman por el contrario la tesis del pulpo: El hecho de que los tejidos analizados est?n formados por col?geno casi puro, la composici?n bioqu?mica de este col?geno y la ausencia de grasas son incompatibles con la hip?tesis del cet?ceo.

Varios motivos han inducido a Raynal a suponer que este pulpo gigante pertenece al suborden de los cirrados. En primer lugar, las "manos peludas" del lusca. Tambi?n la ausencia de ventosas en el cad?ver de Saint Augustine y la presencia de dos mu?ones en una posici?n que se corresponde m?s con la de las aletas de los pulpos cirrados que con la de los brazos. Y por ?ltimo, la frecuente confusi?n en los testimonios visuales entre pulpo y calamar: Los pulpos cirrados, de costumbres menos sedentarias que los incirrados (m?s conocidos, sobre todo por sus aplicaciones culinarias), son m?s semejantes a los calamares en anatom?a y comportamiento. Si esta identificaci?n es correcta, el nombre propuesto por Verrill, Octopus giganteus, no es v?lido, puesto que el g?nero Octopus pertenece al suborden de los incirrados. Raynal ha propuesto el nombre Otoctopus giganteus.

Existen testimonios similares, aunque m?s escasos, fuera de las Bahamas y las Caicos: en Cuba y en la pen?nsula de Yucat?n, donde se ha atribuido a los pulpos gigantes la muerte de dos personas, atacadas en sus piraguas. La geolog?a y la ecolog?a submarina de esta ?ltima regi?n son muy similares a las de las Bahamas. Existe tambi?n un informe aislado de Tejas. En la costa de Florida, sin embargo, aparte del cad?ver de Saint Augustine, s?lo se cuenta con el testimonio de la tripulaci?n del U.S. Chicopee A0-41, que en 1941 observ? un enorme pulpo muerto flotando cerca del barco; ambos cad?veres pudieron haber sido arrastrados por la corriente marina de Florida, que recorre la costa sureste de los Estados Unidos, desde las Bahamas hasta el cabo Hatteras, en Carolina del Norte.

Panulirus argus
John WhiteEstos pulpos viven en las cuevas submarinas a menos de 300 metros de profundidad, de las que salen, principalmente por la noche, para alimentarse. La base de su dieta debe de ser la langosta Panulirus argus, muy abundante en la regi?n, y que puede alcanzar un metro de longitud y cinco o diez kilos de peso; adem?s de otros crust?ceos, moluscos y peces. Su comportamiento territorial les hace atacar e incluso trepar a los barcos que se acercan a sus guaridas. En varias ocasiones se ha constatado que son capaces de cortar los sedales m?s resistentes, incluso de acero, despu?s de inmovilizarlos durante varios minutos.

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Pulpo gigante de las Bermudas
En las Bermudas, archipi?lago volc?nico rodeado de fondos oce?nicos profundos, se han recogido diversos testimonios que se?alan la existencia de un animal parecido al lusca. En 1969, dos submarinistas observaron una especie de pulpo o medusa puls?til de quince metros de di?metro y de veinte a treinta de longitud. En 1984, John P. Ingham, un pescador de crust?ceos, perdi? dos nasas de varios metros c?bicos llenas de cangrejos Geryon a unos novecientos metros de profundidad. Poco despu?s, estuvo a punto de perder una tercera nasa: Un animal, identificado con el sonar como una masa piramidal de 15 metros de altura, remolc? el barco, de 15 metros de eslora, durante varios cientos de metros a 2 kil?metros por hora. En 1985, el mismo pescador observ? un pulpo gigante agarrado a una de sus nasas, del que pudo cortar un fragmento de veinte kilos de consistencia gelatinosa. Por ?ltimo, en 1988, apareci? en la playa de Mangrove Bay una masa de col?geno inodora de 2,4 metros de longitud, con la consistencia del caucho, similar al cad?ver de Saint Augustine; los an?lisis realizados indican que no son los restos de un mam?fero marino.

Se trata seguramente de un animal diferente del lusca, puesto que su biotopo es tambi?n diferente. Adem?s, las Bermudas se encuentran separadas de las Bahamas por la llanura abisal de Hatteras, de m?s de cuatro mil metros de profundidad, una barrera infranqueable para los animales bent?nicos, como los pulpos. Raynal ha propuesto para esta especie el nombre de Geryonoctopus inghami.

Conviene tener presente que tanto el aspecto gelatinoso como el movimiento puls?til observados son comunes en varias familias de pulpos.

Pulpo gigante de Hawaii
Situaci?n geogr?fica de algunos lugares citadosEl pulpo gigante es un monstruo bastante com?n en el folklore de las islas del Pac?fico: Hawaii, las islas Cook... Hawaii, como las Bermudas, es un archipi?lago volc?nico rodeado de aguas profundas.

Se han publicado dos testimonios de avistamientos de pulpos gigantes en el archipi?lago hawaiano en los a?os 1950. Seg?n las descripciones, los brazos, de m?s de veinte metros de longitud, estaban cubiertos de grandes ventosas, lo que puede indicar que se trata de pulpos incirrados, a diferencia del pulpo gigante de las Bahamas. Adem?s, los lugares donde se observaron los pulpos son semejantes: En los dos casos se trataba de zonas poco profundas cercanas a lugares de anidamiento de tortugas marinas. Pero, desde entonces, no se han vuelto a tener noticias.

Calamares supergigantes
Ciertos indicios sugieren que existen calamares mucho mayores que las especies conocidas de Architeuthis. En primer lugar, los testimonios de los marinos que los han visto: En 1903 se observ? un calamar de cincuenta metros en Noruega, y en 1933, uno de veintid?s en Terranova. En ocasiones, los cachalotes moribundos vomitan el contenido del est?mago; algunos balleneros han observado en esos casos fragmentos desmesurados de brazos de calamar. Adem?s, en la piel de algunos cachalotes se han constatado enormes cicatrices de ventosas; de su di?metro, que llega a alcanzar hasta cuarenta cent?metros, se puede calcular que fueron infligidas por calamares de hasta un centenar de metros de longitud total, si pertenecen al g?nero Architeuthis; si corresponden a especies con otras proporciones corporales, sus dimensiones podr?an ser menores (o mayores...); en todo caso, no se conoce ninguna especie de calamar que posea ventosas tan grandes.



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cortesia de miarroba.com






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