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S?bado, 09 de abril de 2005
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Desde el siglo XV al XVIII, es probable que muchos ofensores sexuales fuesen juzgados como brujos, hombres lobo e incluso vampiros, por los fan?ticos religiosos que condenaban cualquier actitud o pensamiento que no coincidiese con los dogmas establecidos por ellos.
Obligaban a las personas detenidas, a confesar la comisi?n de cr?menes, pactos con el Diablo, y las m?s diversas actividades brujeriles aunque ?stos no las hubiesen cometido, por razones tan simples como la excentricidad, la fealdad, la falsa acusaci?n por parte de un vecino, o la deformidad f?sica..., someti?ndolos a crueles torturas con el prop?sito de arrancarles, no s?lo los miembros, sino una confesi?n de culpabilidad.

En el Museo Brit?nico y en la Biblioteca de Lambeth, se encuentran los dos ejemplares originales de una acusaci?n de licantrop?a de las m?s conocidas: el caso de Peter Stubbe, el "hombre lobo" alem?n ejecutado en 1589 en la localidad de Bedburg, cerca de Colonia... otro caso lastimoso de un hombre perdido por su propia confesi?n, forzado por la tortura, y a quien ya se hab?a condenado antes de que comenzara el juicio.

Lo cierto es que trece ni?as, dos mujeres y un hombre fueron asesinados en la peque?a comunidad, algunas de las ni?as asaltadas sexualmente y mutiladas, en el espacio de veinticinco a?os. El asesino, o asesinos, nunca fueron hallados.

Luego, arrestaron a Peter Stubbe tras ser identificado por unas personas a las que hab?a tratado de robar pocos d?as antes. El hombre, enfrentado con la seguridad del tormento que le hubiese obligado a confesar cualquier cosa, admiti? su culpa y proporcion? detalles de algunos de los cr?menes.

Stubbe confes? poseer un cintur?n m?gico que le transformaba en "lobo voraz y devorador, fuerte y poderoso, con ojos grandes y alargados, que brillaban como tizones de carb?n por la noche, una boca grande y ancha, con dientes muy afilados y crueles, un cuerpo fornido y garras poderosas".

Los que le acusaban, registraron el valle donde Stubbe dijo que hab?a dejado su cintur?n m?gico, pero no encontraron nada. Naturalmente jam?s existi?, como tampoco se transformaba en lobo, ni hab?a pactado con el Diablo... tales ingredientes en las confesiones de los acusados, cuando la hechicer?a se a?ad?a a la lista de presuntos cr?menes, eran la moda de la ?poca.

No obstante esto no impidi? a los jueces creer en su confesi?n. Por el contrario, declararon: "Se puede muy bien suponer que el cintur?n ha ido a manos del diablo de quien provino". Y la venganza fue terrible. Le condenaron a tener su cuerpo atado a la rueda, y le aplicaron tenazas al rojo sobre diez puntos distintos de su cuerpo hasta caerle la carne de los huesos; despu?s de esto le rompieron los brazos y piernas con un hacha de madera, para finalmente cortarle el cuello en redondo y, luego, reducir su cuerpo a cenizas.

A pesar del fanatismo y la fantas?a de los inquisidores con los delirios del hombre lobo, tampoco se puede destacar que Stubbe cometiese los actos que describe en sus declaraciones, pues en algunos de estos casos, s?lo el verdadero culpable de los cr?menes pod?a haber proporcionado con exactitud la descripci?n de algunas de las mutilaciones en determinadas v?ctimas.

Lo que s? es cierto, es que el asesino de las diecis?is v?ctimas ten?a atemorizada a toda la regi?n alemana, y el proceso del presunto culpable gan? enorme atenci?n por parte de las gentes del lugar.

Estas son algunos fragmentos de dicho documento:

" Discurso verdadero declarando la vida condenable y la muerte de un tal Peter Stubbe, un terrible y malvado hechicero, que bajo la forma de lobo cometi? muchos asesinatos, continuando esta pr?ctica doble durante veinticinco a?os, matando y devorando hombres, mujeres y ni?os. El cual, por tales hechos fue apresado y ejecutado el 31 de octubre pasado en la Torre de Bedburg, cerca de la ciudad de Colonia, en Alemania:

En las ciudades de Cperadt y Bedburg, en la alta Alemania, se cri? y nutri? un tal Peter Stubbe, que desde su juventud se sinti? grandemente tentado al mal, y practic? las malas artes entre los doce y los veinte a?os, siguiendo as? hasta hoy, sumergi?ndose en los conocimientos de la magia, la nigromancia, la hechicer?a, y trabando conocimiento con muchos esp?ritus infernales...

... este gran pecador no deseaba riquezas ni ascensos, ni menos se satisfac?a su fantas?a con ning?n placer externo, sino que poseyendo un coraz?n tirano y una mentalidad cruel y sangrienta, que estaba dispuesto a acometer. El Demonio, que comprendi? que ser?a un instrumento adecuado para realizar todas las maldades posibles, un arma de destrucci?n, le entreg? una faja que deb?a ponerse para transformarse en un voraz lobo, fuerte y poderoso, de ojos enormes y brillantes, que en la noche reluc?an como tizones encendidos, una boca ancha y profunda, con colmillos agudos y crueles, un cuerpo inmenso y aceradas garras. Y tan pronto como se quitase la faja volver?a a adoptar su verdadera forma humana...

... Peter Stubbe se mostr? muy complacido, ya que la forma de lobo armonizaba con su fantas?a y su naturaleza, inclinada a la sangre y la crueldad, vi?ndose satisfecho con este don extra?o y diab?lico, ya que no pod?a acarrearle mal alguno, puesto que la faja pod?a ser escondida en cualquier sitio reducido. As? pas? a la consumaci?n de los m?s viles y repugnantes cr?menes, ya que si alguna persona le enojaba, al momento ansiaba tomarse cumplida venganza, merodeando por la ciudad y sus alrededores en forma de lobo, no descansando hasta haberle destrozando la garganta a su v?ctima y desmembrarla. Gozaba tanto con la vista de la sangre, que empez? de noche a vagar por los campos, ejecutando extremas crueldades. Y de d?a iba ataviado por las calles como los dem?s, bien conocido por todos los habitantes, siendo a veces saludado por aquellos cuyas amigas e hijas hab?a asesinado, sin que nadie sospechase de ?l. En estas poblaciones vagaba arriba o abajo, espiando por si divisaba a alguna doncella, esposa o hija, que agradase a sus ojos y encendiese la pasi?n en su coraz?n, tras lo cual acechaba la ocasi?n en que su v?ctima sal?a de su poblaci?n, particularmente si lo hac?a sola, echando a correr tras ella, y con toda crueldad la asesinaba; tambi?n a veces, merodeando por los campos o los bosques, ve?a a varias j?venes juntas, jugando o descansando, y de repente en su forma de lobo, se abalanzaba sobre ellas, y mientras las otras hu?an, ?l apresaba a una, y una vez realizada su lasciva haza?a, la asesinaba, y si le hab?a gustado alguna de sus compa?eras corr?a en su busca por todas partes y la separaba de las dem?s, pues tal era su velocidad y rapidez de movimientos gracias a su forma de lobo, que pod?a vencer a cualquier sabueso de la regi?n; y tanto practic? estas maldades que toda la provincia empez? a temerle, espantados de aquel lobo siniestro y ?vido de sangre. As? continu? sus diab?licas y condenables haza?as durante unos cuantos a?os, asesinando a trece jovencitas y a dos mujeres en cinta, a las que abri? en canal para quitarles los fetos, comi?ndose sus corazones sangrientos y palpitantes, que para ?l eran exquisitos bocados que amortiguaban su feroz apetito...

...sol?a matar a menudo corderos y ovejas, como hacen los lobos, aliment?ndose con su sangre y la carne cruda, como si fuese un lobo aut?ntico, de forma que todos los que viv?an en aquellos parajes le tem?an como a una alima?a...

...mucho tiempo continu? su villana existencia, a veces en disfraz de lobo, otras como hombre, ya en las poblaciones, ya en los bosques y espesuras, donde una vez lleg? a encontrarse con dos hombres y una mujer, a quienes dese? grandemente asesinar, para lo cual, y como conociera a uno de ellos por el nombre, se escondi? entre unas matas, y lo llam? en voz alta. El aludido tendi? la vista en derredor, y al no ver a nadie, fue a investigar por entre los arbustos, abalanz?ndosele el lobo y mat?ndolo en el acto. Transcurridos unos minutos, y como el hombre no volviera junto a la otra pareja, el otro individuo intern?se por la espesura con ?nimo de buscarlo, ocasi?n que ya acechaba el infame lobo para repetir su haza?a. Pero no se libr? tampoco la mujer, ya que al verse sola y desamparada en el bosque, ech? a correr, pero el lobo logr? alcanzarla y se precipit? sobre ella atac?ndola sexualmente. Lo cierto es que jam?s volvi? a encontrarse el menor rastro de esta pobre v?ctima, aunque s? los cuerpos mutilados y devorados de sus compa?eros.

As? vivi? durante veinticinco a?os Peter Stubbe, sin que nadie sospechase que era el autor de tantas muertes y crueldades, durante cuyo tiempo asesin? y devor? a gran n?mero de hombres, mujeres, ni?os, ovejas, corderos, cabras y otro ganado, ya que cuando le faltaban las v?ctimas humanas hac?a presa en los animales...

...los habitantes de Colonia y Bedburg empezaron a salir de casa siempre armados a fin de poder repeler en caso necesario los ataques del lobo...

...todos los habitantes ten?an grandes perros al acecho de la fiera, hasta que por fortuna lograron acorralarle, de modo que vi?ndose el lobo perdido, arroj? lejos de s? la faja, apareci?ndose en forma humana con un cayado y yendo en direcci?n a la ciudad. Pero los hombres que segu?an a los perros no se dejaron enga?ar y lo apresuraron. Poco despu?s fue llevado a la ciudad de Bedburg, pero temeroso del tormento, voluntariamente confes? todas sus maldades, cometidas en el espacio de veinticinco a?os, confesando asimismo que el Diablo hab?ales entregado la faja, que arrojara en el valle antes de ser apresado; los magistrados enviaron a buscar la faja, que no fue hallada. Ya que el Diablo, habiendo logrado su prop?sito, la perdici?n de su aliado, le dej? entregado a los horrores del tormento.

Tras haber estado preso cierto tiempo, los magistrados examinaron el caso escrupulosamente, se?alando que su hija Bell Stubbe y su comadre Katherine Trompin eran accesorios a los cr?menes cometidos, siendo condenadas juntamente con Peter Stubbe el 28 de octubre de 1589.

Peter Stubbe, como principal encartado y malhechor, fue condenado a la rueda, si?ndole quemada la carne con hierros candentes en diversos lugares del cuerpo, tras lo cual deb?an romp?rsele las piernas y los brazos mediante hachas, separada la cabeza del cuerpo y reducidos los restos a cenizas.

Su hija y su comadre tambi?n deb?an ser reducidas a cenizas la misma hora del mismo d?a. Y el 31 de aquel mes, sufrieron la muerte acordada en la ciudad de Bedburg, en presencia de muchos pares y pr?ncipes de Alemania.

As?, buen lector, te he hecho relaci?n del verdadero discurso de este hombre malvado que era Peter Stubbe, que deseo sirva de advertencia y escarmiento a todos los hechiceros y brujas, que ilegalmente siguen a sus imaginaciones diab?licas hasta la ruina y destrucci?n de sus almas eternamente, por lo que ruego a Dios custodia a todos los hombres de bien, y a todos los corazones los proteja del mal.
Am?n."

Despu?s de la ejecuci?n, se instal?, como advertencia de los magistrados de la ciudad de Bedburg, un poste al que se at? el cad?ver de Stubbe, colg?ndose en lo alto la cabeza, y un dibujo en forma de lobo como recuerdo de sus muchos cr?menes, con diecis?is piezas de madera de un metro de largo como representaci?n de las diecis?is v?ctimas conocidas de ese "hombre lobo". Al mismo tiempo, se orden? que deber?a erigirse un monumento en memoria de los asesinatos all? cometidos.

Como bien expresaba un historiador acerca de este, posiblemente, injusto proceso: "Es interesante observar la facilidad con que las personas, por otra parte inteligentes, racionalizaban lo imposible y hac?an que evidencias negativas se convirtieran en pruebas positivas.


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cortesia de miarroba.com






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