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Domingo, 25 de diciembre de 2005
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Era un d?a magn?fico, con sol en abundancia, mares en calma y un cielo azul libre de casi por completo de nubes. Corr?an los d?as de la posguerra y en E.U., el personal de la Marina y la Aviaci?n a?n continuaba con sus cotidianos entrenamientos. Por aquellos d?as, la base a?rea de Fort Lauderdale, en la Florida, estaba particularmente preocupada en mantener a sus pilotos adiestrados.

Era el 5 de Diciembre de 1945, un d?a como cualquier otro, y 5 aviones Avenger TBM estaban listos para despegar. Su Misi?n consist?a en alejarse 160 millas al este, en l?nea recta, dar vuelta al norte y regresar a su base, en un vuelo de entrenamiento.

Al mando del vuelo, con n?mero de serie 19, iba el teniente Charles C. Taylor, veterano de la marina y piloto experimentado. La tripulaci?n de cada uno de los aviones constaba de tres hombres, por lo que en total participar?an 15. Cada uno de los aparatos hab?a cargado gasolina suficiente para volar el equivalente de 1660 km.. Los motores, la radio y los equipos salvavidas fueron checados y reportados en buen estado. En el momento de dar la ?ltimo aviso para despegar, s?lo faltaba un hombre que, sinti?ndose enfermo, se quedar?a en tierra.

Los meteor?logos hab?an pronosticado buen tiempo en toda el ?rea de su recorrido.

A las 2:00 de la tarde despegaron sin novedad los cinco aviones y, tomando en seguida la formaci?n de vuelo, se lanzaron rumbo al mar a buena velocidad. Durante casi dos horas, el vuelo 19 se estuvo reportando con regularidad a su base.

A las 3:45, un mensaje desconcertante cruz? el espacio hasta la torre de control:

"Torre de control torre de control .Esta es una emergencia. Nos hemos salido de curso . Parece que nos hemos salido de curso " "Parece que nos hemos perdido. No estamos seguros de nuestra posici?n ?No podemos avistar tierra!".

En la torre de control , el radio operador replic? sumamente extra?ado: "?Qu? posici?n tienen?"

Vuelo 19: "No estamos seguros de nuestra posici?n " "Repetimos no podemos ver tierra No sabemos si estamos sobre el Atl?ntico a sobre el Golfo ".

Torre de control: "Asuman el rumbo hacia el oeste pronto ver?n tierra.".

Vuelo 19: "No sabemos hacia donde esta el oeste. Todo esta mal. Es tan extra?o El mar luce muy raro ".

Y ah? se corto la comunicaci?n. Hab?a demasiada est?tica a pesar del buen tiempo, y por momentos se escuchaban los di?logos de los pilotos entre s?. Diez minutos m?s tarde se restableci? el contacto. Los radioperadores pod?an escuchar en la base el ruido de los motores, pero no las voces de los pilotos. Para entonces, el p?nico hab?a hecho presa de las tripulaciones; ya no eran pilotos experimentados, sino hombres invadidos por un temor monstruoso.

Poco antes de las 4:00 se escuch? lo siguiente:

"No estamos seguros de nuestra posici?n. No sabemos exactamente d?nde estamos. Creo que a unos 360 km. al noroeste de la base ". Se corto de nuevo el mensaje por est?tica.

Instantes despu?s volv?a a restablecerse la comunicaci?n: "El mar es muy extra?o Parece que estamos sobre aguas blancas ". Y de nuevo el silencio.

La torre intent? una vez m?s comunicarse con ellos, pero por alguna extra?a raz?n, parec?an no captar las se?ales de la base. Durante largos segundos que parecieron siglos, el personal de la base, ya en estado de alerta, no escuch? ninguna palabra m?s del Vuelo 19.

La tensi?n del momento fue rota al escucharse otra vez las conversaciones de los miembros del escuadr?n: "Estamos completamente perdidos Y parece que " Estas fueron sus ?ltimas palabras. En la base de Fort Lauderdale todo era desconcierto. Durante todo el tiempo que dur? la comunicaci?n, parte del personal de la torre se hab?a preocupado por trazar posiciones y calcular la ruta que hab?an seguido al extraviarse.

Intentaron hacer contacto con otras naves pr?ximas al ?rea; pero todo fue en vano. S?lo quedaban conjeturas. ?Qu? hab?a podido desorientarlos de ese modo? ?C?mo explicar las interferencias de la radio en un d?a tan claro? Y sobre todo, ?Qu? peligro hab?an enfrentado, que los hab?a hecho perder la calma de ese modo?

Las horas siguientes fueron de fren?tica acci?n. La alarma hab?a puesto en movimiento a todo el personal. Los aviones Avenger, bombarderos de combate, eran magn?ficos aparatos en su tiempo. Extraordinariamente bien equipados para el ataque - casi una tonelada de bombas, o un torpedo submarino - contaban adem?s con un poderoso motor de 1600 caballos, y alas plegables para su f?cil acarreo en portaaviones. Su autonom?a de vuelo era muy amplia y ten?a equipo especial para facilitar la supervivencia en alta mar.

Como los bombarderos hab?an sido checados antes de partir y contaba cada uno de ellos con un aparato radiotransmisor, m?s que pensar en una falla mec?nica el personal de tierra tem?a que un disturbio atmosf?rico los hubiese da?ado. Las turbulencias y bolsas de aire, por ejemplo, son imprevisibles y m?s de un avi?n ha sucumbido a causa de ellas. Incluso un ataque enemigo, aunque improbable, no se descartaba: la guerra reci?n hab?a terminado. Sin embargo, ?Por qu? no hab?an podido explicar lo que les suced?a?

El radioperador estim? que el ?ltimo punto en que hab?an hecho contacto con el escuadr?n, hab?a sido a unos 150 km. al noreste de la base naval de Banana River, en la costa de la Florida. A ese punto y sus alrededores fue enviado un hidroavi?n, el Martin Mariner, especializado en rescate anfibio, con trece hombres a bordo. La torre de control mantuvo estrecho contacto con el hidroavi?n de rescate durante los siguientes minutos de vuelo.

Inesperadamente, el Martin Mariner consigui? trabar comunicaci?n con el Vuelo 19:

Hidroavi?n Martin: "Vuelo 19, estamos volando hacia ustedes para guiarlos de regreso ?Qu? altitud tienen?"

La interferencia no dej? escuchar completa la respuesta del Vuelo 19, pero las ?ltimas tres palabras se oyeron perfectamente: "?No nos sigan !" Y se perdi? la se?al.

Todo el di?logo hab?a sido captado tambi?n en la base. Desde alg?n lugar desconocido, los pilotos hab?an alcanzado a enviar un mensaje para alentar a sus compa?eros. Pero, ?de qu?? Mientras tanto, la tripulaci?n del Martin Mariner, m?s alerta que nunca, escudri?aba metro por metro la superficie del mar. Durante los siguientes siete minutos, el comandante del hidroavi?n se estuvo reportando a la base.

Al parecer no hab?a huellas del naufragio en la zona. Pocos minutos despu?s dej? de escucharse la se?al del Martin Mariner. No hab?a contacto en ninguno de los sentidos con su tripulaci?n. El silencio que sigui? al ?ltimo mensaje nunca m?s fue roto. Nunca m?s los marinos volver?an a ser vistos ni escuchados. El comandante de la base, m?s perplejo que nunca, dio orden de comenzar lo que ser?a la b?squeda m?s intensiva y cuidadosa llevada a cabo en mar y aire; pero tambi?n la m?s infructuosa.



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cortesia de miarroba.com






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