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Jueves, 29 de diciembre de 2005
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El mayor misterio paranormal de todos los tiempos?. Esta y otras frases parecidas son las que m?s hemos o?do estos d?as con motivo de la muerte de Mar?a G?mez, una humilde mujer que salt? a la fama en 1971 cuando en el suelo de su cocina apareci? la primera de las ?Caras de B?lmez?.

La historia de este fen?meno es bien conocida. O, para ser exactos, una parte de la historia: la aparici?n de las Caras, las ?investigaciones? que sobre ellas han llevado a cabo parapsic?logos y ?misteri?logos? de toda Espa?a... Tambi?n es conocida, aunque menos divulgada, la estupenda rentabilidad que se le sac? a aquel asunto: a ra?z de las Caras B?lmez pas? de ser un pueblecito olvidado a ocupar titulares de prensa, abarrotarse de curiosos atra?dos por aquel misterio y, por supuesto, beneficiarse de la inyecci?n econ?mica que supuso aquella ola de turismo paranormal. Y alg?n beneficio obtendr?an tambi?n, sin duda, los m?s directamente implicados: aunque Mar?a G?mez no cobraba por entrar a la casa, tampoco se negaba a recibir ?la voluntad?, y pocos eran los visitantes que no se llevaban de recuerdo alguna de las fotos de las Caras que vend?a el fot?grafo del pueblo.

Pero lo que pocos recuerdan, o al menos pocos han querido recordar estos d?as, es lo poco que dur? el misterio. Casi a los seis meses exactos de la aparici?n de la primera Cara el diario ?Pueblo? publicaba los resultados de un an?lisis seg?n el cual aquellos rostros hab?an sido pintados con nitrato y cloruro de plata. El truco, muy ingenioso, consist?a en que estas sustancias reaccionan a la luz, de modo que los retratos no eran visibles hasta alg?n tiempo despu?s de haber sido pintados, y se aparec?an poco a poco ante los ojos, sin que aparentemente hubiese intervenido ninguna mano humana en el proceso.

Como suele ocurrir en estos casos, la explicaci?n fue rechazada. Hab?a muchos intereses en juego, y en especial los de los investigadores de lo paranormal: un misterio que deja de serlo pierde su atractivo para el p?blico y, claro, deja de ser una mercanc?a con la que puedan seguir trapicheando quienes se dedican precisamente a vender sucesos inexplicables. De modo que no tardaron en pasar al contraataque.

Por ejemplo, mediante el ?contraan?lisis? qu?mico realizado a las Caras. Realizado en los laboratorios del CSIC, el famoso an?lisis indica que las muestras analizadas corresponden a hormig?n corriente y moliente, sin rastro de pigmentos o de sales de plata, hecho que por supuesto resaltan a voz en grito los ?misteri?logos?. Se cuidan muy bien de callar, eso s?, que en el propio an?lisis el CSIC advierte que el laboratorio ignora por completo cu?l fue el proceso de toma de muestras y si se realiz? con alg?n tipo de control. La validez de un an?lisis depende fundamentalmente, en efecto, de que las muestras analizadas se hayan obtenido de una forma controlada, ?nica garant?a de que proceden del objeto que se pretende analizar, pero en este caso, como suele ocurrir en el mundillo de lo paranormal, los controles brillan por su ausencia, y las muestras fueron recogidas de una forma tan chapucera que el CSIC incluso llama la atenci?n sobre el recipiente en el que le fueron entregadas: un sobrecito de az?car procedente de alguna cafeter?a.

M?s serio resulta, en cambio, lo del protocolo notarial. Ansiosos de demostrar la procedencia sobrenatural de las Caras, los ?investigadores? encargaron a un Notario que diera fe de que nadie pod?a pintarlas. Para ello, el Notario levant? acta del estado de la cocina, procedi? a precintarla y, unos d?as despu?s, rompi? los precintos, dando fe de que en efecto los dibujos hab?an variado. Lamentablemente, tampoco parece una prueba demasiado consistente. Entre otras cosas, porque el m?todo de las sales de plata se caracteriza precisamente porque es posible realizar dibujos que se hacen visibles de forma gradual, experimentando incluso variaciones en su disposici?n sin que nadie, aparentemente, haya podido realizarlas. Es decir: justo de lo que da fe el Notario. Notario que, por otra parte, en diversas entrevistas se ha manifestado como un fervoroso creyente no s?lo en el car?cter sobrenatural de las Caras, sino en muchos otros fen?menos de ?ndole esot?rica o paranormal. Lo cual no le invalida como Notario, por supuesto, ni supone que actuase de mala fe o violando las obligaciones de su funci?n de fedatario p?blico, pero s? que permite suponer que, quiz? inconscientemente, no adoptase las precauciones que hubiese tomado alguien m?s esc?ptico y, por tanto, m?s proclive a pensar en la probabilidad de fraude. Buena muestra de ello son las fotograf?as de los precintos que emple?: aunque son correctos, no parecen muy dif?ciles de manipular por alguien con un m?nimo de habilidad.

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Que, por supuesto, no ten?an do?a Mar?a o su marido. Y es que, por supuesto, tambi?n sali? a relucir otro de los t?picos ?argumentos? con los que los partidarios del misterio intentan desechar la posibilidad de un fraude. Cada vez que alguien duda de un avistamiento ovni, una aparici?n fantasmal o cualquier otro fen?meno paranormal, los ?misteri?logos? se dedican a poner verdes a los testigos, haciendo notar que son personas de escasa instrucci?n, nula imaginaci?n y, en fin, incapaces de urdir una historia falsa o un fraude, no ya por su innata honradez, sino porque los pobres no dan tanto de s?. En este caso abundan los comentarios de este estilo, que tildan a Mar?a G?mez de mujer semianalfabeta, sin educaci?n, simple... sin suficientes luces para montar un enga?o, vaya. Y, especialmente, sin los conocimientos necesarios para inventar el truquito de las sales de plata.
Y esto ?ltimo es probablemente cierto, pero de nuevo resulta un argumento cuanto menos flojo, si tenemos en cuenta que do?a Mar?a no era la ?nica persona relacionada con las Caras. No debemos olvidar al fot?grafo del pueblo, aquel que vend?a fotos a los turistas y que, evidentemente, s? que estar?a familiarizado con las propiedades de las sales de plata. Resulta imposible, por supuesto, se?alarle como directo responsable de la aparici?n de las Caras, pero la coincidencia resulta cuanto menos significativa, si tenemos en cuenta que tras su muerte el fen?meno sufri? una importante transformaci?n est?tica.

Y es que la comparaci?n entre las Caras de los a?os setenta y las de los a?os ochenta y posteriores no deja lugar a dudas: la mano que las pintaba cambi?. Aunque teniendo en cuenta que los ?misteri?logos? insisten en que el fen?meno no es obra de ninguna mano humana, quiz? habr?a que decir que el ente sobrenatural, ectopl?smico y paranormal que las pintaba cambi?.
Porque el cambio de estilo de las Caras es notable. Los primeros rostros mostraban una factura m?s que aceptable, con una gran expresividad y una t?cnica que, si bien no perfecta, era al menos bastante buena. Los que surgieron m?s tarde, en cambio, son mucho m?s simples, m?s infantiles.
Probablemente este hecho contribuy? a que la popularidad de las Caras de B?lmez fuera decayendo. No fue el ?nico, claro: la novedad del ?misterio? hab?a pasado, y ni siquiera las sensacionales apariciones de rostros conocidos (como los de Franco o Isabel Preysler) pudieron reavivar el inter?s de un p?blico que sencillamente se estaba aburriendo con aquello. Y tampoco contribu?an mucho las ?investigaciones? de los vendedores de misterios: las grabaciones de psicofon?as, las sesiones de contacto con los esp?ritus y dem?s parafernalia s?lo sirvieron para sacar a la luz teor?as cada vez m?s descabelladas, como la que vinculaba las Caras con el cementerio sobre el que dicen que se edific? la casa, o la que asegura que son los rostros de la madre y las hermanas de Mar?a G?mez, o la que las relaciona, en fin, con los muertos en el combate del Santuario de la Cabeza, en la Guerra Civil.

La muerte de Mar?a G?mez, en fin, cierra un caso que ya estaba cerrado, resuelto y pr?cticamente olvidado. Y aunque su fallecimiento haya despertado un ef?mero inter?s en los medios de comunicaci?n, lo m?s probable es que con su desaparici?n acaben tambi?n por desaparecer aquellas Caras.

Pero no ocurrir? lo mismo en el fabuloso mundo del Circo Paranormal, por supuesto. Estos d?as se anuncian programas especiales, grandes reportajes, nuevas investigaciones, extensos art?culos en las revistas de lo esot?rico... y todo hace indicar que, nos guste o no, vamos a tener Caras de B?lmez para rato.

Porque eso es lo que no va a desaparecer: los Caras de B?lmez. As?, en masculino. Y si no, al tiempo.



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cortesia de miarroba.com






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