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Martes, 10 de enero de 2006
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Un interesante art?culo aparecido en la revista cient?fica The Zoologist en su n?mero de julio de 1868 describ?a lo que su autor vio a comienzos del mismo a?o en Copiap? (Atacama, Chile): Ayer, hacia las cinco de la tarde, cuando ya hab?an finalizado los trabajos del d?a en esta mina y todos los trabajadores se hallaban reunidos esperando la cena, vimos aparecer por el cielo un p?jaro gigantesco; al principio cre?mos que se trataba de una de las nubes que en aquel momento oscurec?an la atm?sfera, suponiendo que el viento la hab?a separado del resto. Su rumbo era en direcci?n noroeste-sudeste, y su vuelo r?pido y rectil?neo. Como pas? a poca distancia de nuestras cabezas, pudimos apreciar la extra?a estructura de su cuerpo. Sus inmensas alas estaban recubiertas por un plumaje gris?ceo; la monstruosa cabeza parec?a la de una langosta, y sus grandes ojos abiertos brillaban como tizones; parec?a estar recubierta por algo parecido al grueso y r?gido pelaje de un jabal?, mientras que en su cuerpo, alargado como el de una serpiente, s?lo pudimos apreciar escamas brillantes, que originaban un sonido met?lico cuando el extra?o animal giraba el cuerpo durante el vuelo.

Este informe se parece en algunos aspectos a los relatos referidos a los p?jaros con tama?o de avi?n que fueron divisados en Illinois (Estados Unidos) en 1948. Pero en este caso los trabajadores chilenos estuvieron m?s cerca de su "p?jaro" cuando lo vieron, siendo capaces de describir posteriormente su extra?a apariencia. ?Se trataba realmente de un p?jaro, o era un reptil volador?

Quiz?s se trat? simplemente de un montaje period?stico, como tambi?n lo parece el "ave del trueno" pretendidamente cazado cerca de Tombstone, Arizona, en 1890. Los detalles aparecieron en un art?culo del Epitaph de Tombstone del 26 de abril de 1890. El relato de lo que al parecer sucedi? es muy breve. Dos rancheros que cabalgaban por el desierto cazaron un monstruo alado "que se parec?an a un enorme caim?n con una cola extremadamente larga y un inmenso par de alas", y que al parecer estaba exhausto. Se aproximaron lo suficiente como para matarlo con el rifle, y despu?s lo midieron. Media unos 28 m de largo, y la envergadura alar era de unos 49 m. Las alas y el cuerpo carec?an de pelo o plumas, y la mand?bula presentaba agudos dientes.

La saga de Tombstone se complica debido al hecho de que al parecer se hab?a cazado otra "ave del trueno" en la misma zona en 1886. Hay investigadores que pretenden haber visto una fotograf?a de la misma, aunque hasta la fecha nadie ha sido capaz de localizarla. Seg?n parece, nadie sabe lo que sucedi? con el cuerpo del animal, si es que de verdad existi?. Varias historias publicadas en peri?dicos americanos durante la segunda mitad del siglo XX se han revelado como mentiras, y ?sta pudiera muy bien ser otra.

Admitiendo que los "p?jaros" de Copiap? y Tombstone hubieran existido de verdad, se tratar?a m?s de monstruos prehist?ricos que de p?jaros tal como los conocemos nosotros ahora. Algunos a?os antes, hacia la d?cada de 1850, un peri?dico franc?s inform? que en una cantera de Culmont, en Haute-Mamne (Francia), unos hombres hab?an descubierto un pterod?ctilo vivo. La criatura sali? de una cueva de la roca, y parec?a un murci?lago del tama?o de un ganso grande. Era de color negro, y la envergadura de las alas era de unos 3 metros.

Es posible admitir que los relatos del siglo XIX relativos a los pterod?ctilos no sean de fiar; pero en el siglo XX se han producido algunos desconcertantes hechos acaecidos en Am?rica que resulta m?s dif?cil rechazar. Los primeros relatos del siglo XX hacen referencia a un monstruo enigm?tico, llamado "el diablo de Jersey".

En enero de 1909 esta extra?a "cosa" aterroriz? al estado de Nueva Jersey. Su refugio se hallaba al parecer en alg?n lugar de Pine Barrens, una zona remota del sudeste del estado. En el transcurso de los a?os fueron atribuidos al diablo de Jersey todo tipo de extra?os fen?menos.

Las bromas del diablo de Jersey
Los sucesos comenzaron en enero de 1909, cuando por lo menos en 30 pueblos se inform? de la presencia del diablo de Jersey. Una de las primeras observaciones ocurri? el domingo 17 de enero en Bristol (Pennsylvania), cerca de la frontera con Nueva Jersey. A las dos de la madrugada John McOwen oy? unos ruidos extra?os y salt? de la cama. Relat? lo siguiente: "Mir? por la ventana y me sorprendi? ver una gran criatura en los diques del canal. Se parec?a a un ?guila... y fue dando saltos por el sendero de remolque."El guardi?n James Sackville tambi?n lo vio en Bristol aquella noche. Dijo que ten?a alas y que saltaba como un p?jaro, pero que presentaba extra?as caracter?sticas y emit?a un horrible chillido. Sackville corri? hacia ?l, dispar?ndole con el rev?lver, cuando emprendi? el vuelo. El jefe de correos, E. W. Minster, fue la tercera persona de Bristol que vio al diablo de Jersey aquella ma?ana, volando sobre el r?o Delaware. El gran p?jaro, semejante a una grulla, parec?a resplandecer, y se aproxim? lo suficiente como para permitir que Minster apreciase varios detalles: Su cabeza parec?a la de un macho cabr?o, con cuernos retorcidos, y su largo y grueso cuello se proyectaba amenazadoramente hacia adelante. Ten?a alas delgadas y largas; las piernas eran cortas, siendo m?s cortas las anteriores que las posteriores.

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De nuevo lanz? su espantoso grito, mezcla de lamentaci?n y silbido. A la ma?ana siguiente los residentes de Bristol encontraron las huellas del diablo de Jersey en la nieve: parec?an las de una pezu?a.

Durante la semana siguiente, el diablo de Jersey parec?a estar en todas partes, y cundi? el p?nico en el estado. Los granjeros instalaron trampas de acero y los cazadores siguieron las huellas. La escena debi? parecerse mucho a las que se producen hoy en d?a cuando se publica que en cierta zona se han visto las huellas de un "yeti", con el consiguiente caos de fot?grafos y cazadores. Pero el diablo de Jersey parec?a indiferente a todo ese despliegue. El martes 19 de enero, a primera hora de la ma?ana, el se?or y la se?ora Nelson Evans, de Gloucester City (New Jersey), vieron al monstruo bailar en el tejado se su casa durante 10 minutos. He aqu? el relato del se?or Evans: Med?a aproximadamente un metro de altura; ten?a la cabeza de un perro collie y la cara de caballo. El cuello era largo; las alas median unos 60 cent?metros, y las patas posteriores eran como las de una grulla. Ten?a pezu?as de caballo. Caminaba sobre sus extremidades posteriores, levantando dos patas delanteras cortas, con garras. No utiliz? las patas delanteras en ning?n momento mientras nosotros observ?bamos. Confieso que mi mujer y yo est?bamos aterrorizados, pero tuve el coraje de abrir la ventana y gritarle, con lo que el animal gir? sobre s? mismo, me mir? fijamente y se march? volando.

Otros testigos mencionaron que ten?a la piel de un caim?n, y algunos cre?an que media m?s o menos 1,8 metros de altura. La ?ltima vez que fue visto fue el viernes 22 de enero, despu?s de lo cual el diablo de Jersey desapareci? tan de repente como hab?a llegado. Se propusieron varias explicaciones jocosas, por ejemplo, que se trataba de un "eslab?n perdido"; tambi?n se explic? como un caso de histeria colectiva.

En 1980 dos rancheros de Arizona (Usa), aseguraron haber matado a un monstruo alado de 28 metros de largo.

Otras personas, que tomaron m?s en serio a los testigos, especularon con la posibilidad de que en realidad hubiesen visto p?jaros: sugirieron una "invasi?n" de un tipo especial de patos. Tambi?n sugirieron la posibilidad de que se tratase de una grulla de las colinas: este p?jaro, con una envergadura de 2 metros, una longitud de 1,2 metros y "un estridente chillido" por voz, fue antiguamente muy com?n en Nueva Jersey, pero en la actualidad se la supone confinada en zonas remotas del sur. Otros sugirieron que los testigos hab?an visto un "superviviente de los tiempos prehist?ricos". Las se?ales de pezu?as fueron consideradas una falsificaci?n, o bien huellas humanas deformadas y borradas (esto podr?a explicar algunas huellas, pero no las detectadas en sitios inaccesibles). La explicaci?n que se elija para los incre?bles sucesos acaecidos entre el 17 y 22 de enero de 1909 depende de la confianza que uno tenga en los testigos oculares.

A medida que nos acercamos a nuestros d?as, las personas que han visto p?jaros gigantes comienzan a "identificarlos" como pterod?ctilos, tendencia que podr?a reflejar un mayor conocimiento del p?blico sobre animales prehist?ricos. En mayo de 1961, un ejecutivo que volaba en avioneta sobre el valle del r?o Hudson vio a su lado a un p?jaro enorme que apenas si mov?a las alas. Dijo que era un "enorme p?jaro, mayor que un ?guila... se parec?a a un pterod?ctilo de los tiempos prehist?ricos".

A comienzos de los a?os sesenta, una pareja que circulaba de noche en autom?vil por el bosque de Trinity, en California, vio algo que identificaron primero como una avioneta en apuros, pero luego se dieron cuenta que deb?a tratarse de un p?jaro. Volaba a la altura de las copas de los ?rboles y parec?a tener una envergadura de unos 4 metros. La pareja no pudo distinguir ning?n detalle, puesto que s?lo vieron la silueta del "p?jaro" cuando cruz? la carretera por delante suyo, hacia una cueva situada en un estrecho desfiladero. Decidieron que se parec?a a un pterod?ctilo.

A principios de 1976 comenzaron a registrarse informaciones procedentes de Texas acerca de criaturas parecidas a p?jaros misteriosos o a reptiles voladores prehist?ricos. La primera observaci?n se produjo el 1ro. de enero, en Harlingen, siendo sus protagonistas Jackie Davis (14 a?os) y Tracey Lawson (11 a?os). Vieron un "p?jaro" de 1,5 metros de alto, con unas "espaldas" de 90 cent?metros de anchura. Era de color negro, con grandes ojos de color rojo oscuro; la cabeza era calva, y la cara semejaba la de un gorila, con un pico de 15 cent?metros de longitud. Al d?a siguiente sus padres fueron a investigar y encontraron cinco huellas (cada una con tres dedos) de 20 cent?metros de anchura y 4 de profundidad. Ni un hombre de 77 kg de peso hubiera podido dejar huellas tan profundas en aquel duro terreno.

Una semana despu?s, el 7 de enero, Alv?rico Guajardo vio probablemente al mismo p?jaro. Hab?a salido al exterior de su "roulotte" para investigar, puesto que algo hab?a chocado con su remolque. Esto suced?a en la ciudad de Brownsville. Encendi? las luces de su caravana, que iluminaron "algo procedente de otro planeta". La criatura, de 1,2 metros de largo, mir? fijamente con sus ojos llameantes y colorados al aterrorizado hombre. Guajardo pudo distinguir plumas negras, un pico de unos 60 u 80 cent?metros de largo y las alas como de murci?lago. Se alej? de las luces al tiempo que emit?a un horrible chillido. Guajardo se refugi? finalmente en casa de un vecino.

La experiencia de Armando Grimaldo fue la m?s terror?fica de todas las que se vivieron en el estado en relaci?n con esta criatura. Fue atacado por el "p?jaro" la tarde del 14 de enero, cuando se encontraba en el huerto de su suegra, en Raymondville. Mientras miraba a su alrededor en busca de algo que emit?a un ruido parecido al batido de las alas de un murci?lago, y un "silbido muy curioso", fue atacado desde arriba por "un ser con grandes garras". Mientras escapaba mir? hacia atr?s, y vio un "p?jaro" del tama?o de un hombre, con una envergadura de 3 a 3,5 metros. Ten?a cara de murci?lago o de asno, grandes ojos rojos, piel oscura sin plumaje, y no ten?a pico.

Libby y Deany Ford dijeron que el gran p?jaro negro con cara de murci?lago que vieron cerca de Brownsville era un pteranodon (un tipo de pterod?ctilo). El 24 de febrero, tres profesores de bachillerato que viajaban en coche por las cercan?as de San Antonio tambi?n vieron un p?jaro que identificaron como un pteranodon. Cuando plane? sobre sus coches, su sombra cubri? la carretera. Estimaron que tendr?a una envergadura de 4,5 a 6 metros. La se?ora Patricia Bryant dijo que era tan grande como una avioneta Piper Cub y que "pod?a ver el esqueleto de este p?jaro a trav?s de su piel, plumas o lo que fuese". David Rendon coment? que el "p?jaro", m?s que volar, planeaba y que ten?a unas enormes y robustas alas parecidas a las de un murci?lago.

La explicaci?n m?s prosaica a todos estos hechos es simplemente que los testigos quedaron sobrecogidos ante la visi?n de un p?jaro poco com?n. Sin embargo, ?hay que tomar en serio la identificaci?n con un pteranodon? Se supone que estos reptiles voladores quedaron extinguidos hace unos 64 millones de a?os. Algunos f?siles de pterosaurios atestiguan su presencia en aquella zona. Pero, ?pudo sobrevivir alguno? O bien (y ?sta es la sugerencia m?s fant?stica), ?se distorsion? la estructura del tiempo? ?se materializaron de repente en nuestros d?as animales que vivieron en eras pasadas?


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cortesia de miarroba.com






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