GANA DINERO CON TU E-MAIL

 

 

Domingo, 15 de enero de 2006
Imagen

Este mito, muy popular desde tiempos remotos, se refiere a la expedici?n que descubriera para los griegos las regiones costeras del Mar Negro. Es una suerte de pr?logo a la Guerra de Troya, el conflicto que habr?a de enfrentar a griegos y asi?ticos por el control de las rutas comerciales que tra?an cereales desde los ricos campos de las costas meridionales del Mar Negro. La conquista del vellocino de Oro se refiere a hechos y personajes que preceden en una generaci?n a los involucrados en la Guerra de Troya, envolviendo en la trama a gran cantidad de c?lebres guerreros y h?roes: los gemelos C?stor y P?lux, H?rcules, Peleo (padre de Aquiles), el m?sico Orfeo,...
La trama de este mito se inicia con un rey griego, Atamante, que repudi? a su esposa Nefele (con la que ten?a dos hijos, Frixo y Hele) para casarse con la princesa Ino. Era Ino una mujer malvada, y al casarse con Atamante plane? la muerte de sus herederos para que fueran sus propios hijos los que aspiraran al trono. Para llevar a cabo su plan, se apoder? de todo el grano reservado para ser utilizado para simiente del reino de Atamante y lo tost?, con lo que obviamente ese a?o ninguna cosecha fue obtenida.

Imagen

Espantados, los campesinos acudieron al rey, que consult? con el or?culo del reino, previamente seducido por la maquiav?lica Ino, quien sentenci? que ninguna cosecha germinar?a a menos que los hijos de Nefele fueran asesinados. Nefele, horrorizada frente al altar del sacrificio, implor? ayuda a los dioses, que respondieron enviando un carnero m?gico, con el pelaje de oro y la capacidad de volar. Los ni?os escaparon a lomos del animal, que los condujo por los aires fuera de los territorios griegos. Al cruzar el estrecho que separa la Grecia continental del Asia Menor, la hija de Nefele, Hele, cay? al mar y se ahog?: desde entonces, aquel estrecho es denominado Helesponto o Mar de Hele. El carnero llev? al afligido Frixo hasta el pa?s de la C?lquida, situado al sur del Mar Negro, donde sus habitantes acogieron al ni?o, que en se?al de agradecimiento, sacrific? al carnero y les entreg? su dorado vellocino.
Tiempo despu?s, en la ciudad griega de Tesalia, reinaba Pelias, hombre cruel que hab?a usurpado el reino a su leg?timo propietario, Es?n. Un or?culo predijo a Pelias que morir?a a manos de un hombre calzado con una sola sandalia. El hijo de Es?n se llamaba Jas?n, y desde el exilio se dirigi? a Tesalia para recuperar su reino. Fue llevado ante Pelias, que al verlo entrar en el sal?n del trono no pudo reprimir su miedo al comprobar que tan s?lo estaba calzado con una sandalia. Las intenciones de Jas?n, a pesar de todo, no eran matar a Pelias: le dio que pod?a conservar todos los bienes malversados durante su reinado, los ganados, el oro... todo excepto el trono, que deb?a ser devuelto inmediatamente al linaje de Es?n. Pelias accedi?, pero imponiendo una condici?n: Jas?n deb?a traer a Tesalia la piel del Carnero de Oro, el vellocino de aquel m?tico animal que se hallaba en la C?lquida. Y es que Pelias sab?a muy bien que aquella era una empresa imposible, y que mandaba a Jas?n a una muerte segura. Pero ante los ojos espantados de los s?bditos del reino, Jas?n acept? el encargo, ordenando a los mensajeros de Pelias que difundieran la noticia de una gran expedici?n por mar a la desconocida C?lquida, en busca del Vellocino de Oro. Al mensaje respondieron los m?s grandes h?roes griegos: el poderoso H?rcules, hijo de Zeus, Orfeo el m?sico, capaz de encantar a las bestias con su lira, los gemelos C?stor y P?lux, hijos tambi?n de Zeus y grandes guerreros, Peleo, que llegar?a a ser rey de Egina y padre de Aquiles... todos ansiaban embarcarse en el Argos, el buque destinado a llevarlos a trav?s del Mediterr?neo hasta alcanzar el Mar Negro, conocido entonces como el Mar Enemigo.
Zarparon de las costas griegas, y el primer escollo que encontraron fue al repostar en una peque?a isla: el escudero de H?rcules, un joven llamado Hilas, fue raptado por una ninfa, que lo sumergi? en las aguas de un estanque del que ya no saldr?a. H?rcules emprendi? una b?squeda desesperada de su amigo, pidiendo a los Argonautas que zarparan sin ?l.

Imagen

Poco despu?s, desembarcaron en otra isla donde un anciano llamado Fineo era perseguido por la jaur?a de Zeus: las Harp?a, p?jaros enormes que hab?an sido mandados por el dios para castigar a Fineo por sus enormes dotes de or?culo (facultad que siempre hab?a desagradado profundamente a Zeus). El anciano hab?a tenido la revelaci?n de que tan s?lo pod?an salvarle dos de los argonautas, los hijos de B?reas, el Viento del Norte, que con su inigualable rapidez ser?an capaces de alcanzar y dar muerte a las harp?as. Los dos hermanos se comprometieron en ayudarle, y habr?an dado muerte a todos los monstruos de no ser por la intervenci?n de Iris, la mensajera de Zeus, que prometi? liberar a Fineo de su castigo si los B?ridas deten?an su cacer?a. En agradecimiento por tal ayuda, el anciano vidente les explic? que si deseaban llegar al Mar Negro por mar, deb?an atravesar las Simpl?gades, grandes piedras que hac?an las veces de frontera de dicho mar, una a cada lado de un angosto estrecho; estas piedras entrechocaban al pasar entre ellas cualquier embarcaci?n, destruy?ndola. Fineo les explic? que la ?nica forma de trasponer este obst?culo era liberando poco antes de alcanzarlas a una paloma blanca desde la proa del barco. Al d?a siguiente, los Argonautas dejaron la isla de Fineo y se enfrentaron a las temibles Simpl?gades. Como el anciano les hab?a advertido, dejaron libre a una paloma blanca desde la proa de su barco; el animal se puso a volar frente a ellos, gui?ndolos a trav?s de las Simpl?gades sanos y salvos. Justo cuando el barco se encontraba a salvo, las piedras se cerraron una contra otra, con un terrible estruendo, volvieron a separarse, y nunca m?s se movieron de su sitio, dejando desde entonces un paso para los navegantes.

Imagen

Tras alguna otra aventura, ya en el Mar Negro, los Argonautas desembarcaron por fin en el pa?s de la C?lquida, final de su expedici?n.
El valor que hasta el momento hab?an demostrado los Argonautas hab?a complacido mucho a la esposa de Zeus, Hera, que se decidi? a ayudarlos en su misi?n. Se reuni? con Afrodita y tejieron el plan siguiente: ordenar?an a Cupido que lanzara sus flechas sobre Medea, hija del rey de la C?lquida, y hechicera de grandes poderes. Con esto, Medea caer?a enamorada de Jas?n, y representar?a una ayuda inestimable para su misi?n.
Los Argonautas se presentaron un d?a ante las puertas del rey de la C?lquida, Eetes, pidi?ndole que les entregara el Vellocino de Oro a cambio de cualquier servicio que ?ste les quisiera encomendar. Eetes no pod?a permitir que aquella valiosa posesi?n cayese en manos de aquellos extranjeros, por lo que impuso una tarea imposible a Jas?n: deb?a uncir a un arado a dos toros m?gicos, que expel?an fuego por la boca, labrar un campo y sembrarlo con los dientes de un drag?n, de los que brotar?a un ej?rcito de hombres armados a los que ?l, sin ayuda de arma alguna, deb?a vencer. Acept? Jas?n la disparatada empresa y se retir? con sus hombres al Argos para descansar. Durante la noche, un mensajero de Medea les entreg? un ung?ento m?gico que har?a invencible a Jas?n, y les comunic? adem?s que si ?ste arrojaba una piedra en medio del ej?rcito nacido de los dientes del drag?n, ?ste se aniquilar?a a s? mismo.
Al d?a siguiente, Jas?n se dirigi? a cumplir su misi?n: unci? a los toros en el arado, sembr? los dientes y al nacer un ej?rcito de ellos, arroj? una piedra entre ellos, sorprendido al comprobar c?mo se mataban los unos a los otros. El rey Eetes se enoj? terriblemente, jurando que jam?s obtendr?an el Vellocino de Oro, encerr?ndose en su ciudad. Estaban los Argonautas apesadumbrados cuando recibieron la visita de Medea. La princesa prometi? ayudarlos a robar el vellocino, a lo que Jas?n respondi? declar?ndole su amor y sus intenciones de casarse con ella al regresar a Grecia. Se dirigieron Jas?n y Medea a un bosque, en cuyo centro una monstruosa serpiente custodiaba el Vellocino. Mediante un conjuro, durmi? Medea a la serpiente, momento que aprovech? Jas?n para apoderarse del Vellocino de Oro y huir con la princesa en el Argos.

Tras los Argonautas zarp? un numeroso ej?rcito capitaneado por Apsirto, hermano de Medea. Cuando todo parec?a perdido, Medea mat? a su propio hermano, despedaz?ndolo y arrojando sus fragmentos al mar. Mientras el ej?rcito de la C?lquida se entreten?a en recoger los restos de su pr?ncipe, los Argonautas pudieron huir y dejar atr?s para siempre la C?lquida. Una vez llegados a Grecia, Medea ayudar?a a Jas?n a recuperar el trono de Tesalia, matar al tirano Pelias (que en la ausencia de Jas?n hab?a dado muerte a sus padres, los reyes leg?timos). Medea realiz? los actos m?s repulsivos para ayudar a Jas?n en todo lo que fue necesario. Pero Jas?n, que en lo profundo de su alma era un ser despreciable, traicion? a Medea cas?ndose con la princesa de Corinto, y disponiendo su destierro de la propia Medea y de los dos hijos que hab?a tenido con ella. Sin ayuda ni dinero, aquello era una condena a muerte para Medea y sus hijos. La venganza de Medea fue terrible: us? la magia para asesinar a la nueva esposa de Jas?n y, acto seguido, mat? a sus propios hijos. Jas?n, fue en su b?squeda para matarla, pero tan s?lo encontr? los cad?veres de sus hijos y a Medea huyendo en un carro tirado por dos dragones. A Jas?n ya s?lo le esperaba una vida de remordimientos y locura. A Medea, nadie la volver?a a ver en Tesalia.
(0)  | Enviar