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miércoles, 08 de febrero de 2006
Antes de que alguien espere de mis palabras algún tipo de mensaje alentador sobre lo sencillo que es dejar de fumar, que si lo intentas, es muy fácil o que basta con decir ahora, les aseguro que muchos han sido los intentos que he llevado a cabo para dejar de fumar. De ellos, sólo el último obviamente me ha servido. Y precisamente porque estoy cansado de todos los mensajes tan positivos al respecto es por lo que he escrito este artículo: para que todos vean la perspectiva de un fumador y no sólo de los médicos que aconsejan abandonar el hábito.

Quiero por tanto compartir en este artículo cuál fue mi estrategia para dejar de fumar. Y digo que fue mi estrategia aunque lo digo humildemente– porque fue tras estudiar la forma de actuar humana cuando llegué a una serie de conclusiones a partir de las cuales elaboré el método que me ayudó a ser independiente del tabaco. Al menos a mí me sirvió y, a pesar de ello, este artículo no pretende ser el método infalible para dejar de fumar si eso fuese así se llamaría Cómo dejar de fumar. Simplemente deseo explicar como conseguí no fumar y cuáles fueron las premisas de las que partí para dejarlo.

Así que a todo aquel fumador que esté leyendo esto, creyendo quizás que por ello va a dejarlo de la noche a la mañana, debo decirle que no se equivoque. Es cierto que mi método ha resultado un éxito en un 100% de las personas que lo han seguido, pero no es menos cierto que en realidad sólo lo he seguido yo. Por ello, no tiene por que funcionar en otras personas; es más, estoy casi seguro que no funcionará y, no obstante, tal vez sea un apoyo para aquéllos que intentan renunciar a su dependencia en el sentido de que sepan que puede conseguirse, que no es imposible. Y a lo mejor hasta merece la pena.

METODOS FALLIDOS.

Teniendo en cuenta de que a mis veintiséis años llevaba trece fumando y que desde los nueve hacia atrás recuerdo bastantes pocas cosas, casi puedo asegurar que la mayoría de los momentos de mi vida lo he pasado con un cigarro en la mano: cuando copié en mi primer examen, la primera vez que me emborraché y... bueno... la primera vez que fumé. Y debo reconocer que en todo este tiempo lo hemos pasado genial, mis cigarros y yo. Sin embargo, uno crece y empieza a darse cuenta de lo que le conviene a él y a quienes de verdad se quiere, y así llegué a la conclusión de que ya iba siendo hora de que cada uno siguiese su camino por separado.

Como he dicho, los inicios distaron mucho de ser fáciles. Al igual que ha hecho la gran mayoría de fumadores del mundo, intenté dejarlo de varias y variadas formas y, al igual que les ha ocurrido a la gran mayoría de fumadores del mundo, la dependencia del hábito y los productos utilizados por las compañías tabaqueras acabaron varias veces con mi empeño cosa que utilizaba de excusa, por otra parte, para abandonarme nuevamente a la tentación.

A continuación describo algunos de los métodos fallidos que seguro que a más de uno le sonarán.

- El cigarro falso: En las farmacias venden una especie de palito parecido a un cigarro, que es de plástico y sabe a menta al menos el mío sabía a menta. La idea es que, cuando tienes ganas de fumarte un cigarro, te metes el invento en la boca, con lo que se supone que te quita o reduce las ganas de fumar. Pues bien, lo único que conseguí con este método es que el farmacéutico se riera de mí cuando le aseguré por el alma de mi madre que iba a dejar de fumar gracias al artilugio. Y lo que es peor: soportar las carcajadas de mi grupo de amigos cada vez que sacaba el cigarro de plástico y empezaba a chupar por esa horrorosa boquilla que tiene. Después de aquel ridículo, lo único que se me ocurrió hacer fue fumarme un cigarro de verdad para poder olvidarme de todo aquello, con lo que se convirtió a corto plazo en un método fallido.

- Cortar por lo sano: Para mí, el peor de todos. Se origina la noche en que te estás fumando un cigarro, lo miras atentamente y dices: Valiente mierda me estoy metiendo en el cuerpo gran verdad, a pesar de todo. Entonces lo tiras y juras por lo más sagrado que nunca más volverás a meterte una cosa de ésas en la boca. Sin embargo, la mayoría de las veces lo primero que haces a la mañana siguiente es fumarte uno. Es el método más intentado, pero estoy convencido de que a nadie le ha dado resultado nunca aunque dicen por ahí que si te lo propones con antelación y estableces un día en el calendario para dejarlo, funciona. Método fallido.

- Chicles de nicotina: Los que hayan probado alguna vez un chicle de éstos saben que son tan asquerosos que lo mejor que se puede hacer después es fumar un cigarro para quitarte el mal sabor. Método fallido.

- Caramelos mentolados vs. cigarro: ¿Y quién no ha intentado cambiar el cigarro por el hábito de chupar caramelos mentolados, como los famosos Pictolín, auténticos abanderados en la lucha contra la nicotina? Al principio funciona, pero luego uno se adiciona a tanto caramelo y la única forma de quitarte el mono es volviendo a fumar, o la garganta acaba resintiéndose por tanto frescor. Una vez más, método fallido.

No obstante a que no me han servido, animo a los que deseen dejar el vicio del tabaco que lo intenten. Puede que no sirvan, pero te diviertes y tienes algo que contar.

EL ENTORNO.

Es muy importante para el futuro ex fumador estudiar el entorno humano, social e incluso animal– por el que se maneja. De esa forma podrá elaborar con conocimiento de causa el sistema más infalible posible.

En el momento en el que decides dejarlo, como por arte de magia el mundo se divide en tres:

- Los no fumadores: Lo forman las personas de tu entorno que en el momento actual no fuman, probablemente jamás lo harán, generalmente están más sanos y tosen menos que tú y que, por tanto, su forma de actuar ante tu decisión es de completo y total apoyo en todo momento. Sus palabras de aliento se repiten una y otra vez. Y una y otra vez. Y una y otra vez. Y una y otra vez. Y una y otra vez Y, si bien ellos creen de buena fe que te están ayudando, lo único que hacen es evocarte a cada instante el recuerdo de que hay un cigarro que te espera para poder quitártelos de encima.

- Los fumadores: Se integran en este segundo grupo las personas de tu entorno que en el momento que decides dejar de fumar, ellos siguen fumando como han hecho siempre. Se caracterizan porque, en cada paso que das, en cada cosa que descubres, en cada decisión que tomas y en cada sacrificio que haces, siempre, no importa dónde ni cuándo, tendrás a uno de ellos frente a ti para echarte el humo en la cara. Si sacan un cigarro delante de ti, no dudes que te ofrecerán uno; si estás hablando con varios amigos y uno de ellos está fumando, éste se pondrá al lado tuya para así recordarte que tú también puedes disfrutar del placer adictivo de la nicotina. Su misión en esta vida es joderte la tuya.

- Entes dispersos: Es un grupo muy reducido y poco común cuyos integrantes pueden contarse con los dedos de una mano, aunque no por ello deja de ser importante su estudio. Puede dividirse en otros dos grupos. El primero lo forman aquellas personas que, aunque fumen, se comportarán ante ti como los no fumadores: evitarán el uso del tabaco cuando estés presente y sólo escucharás de ellos palabras de apoyo frente a tu desintoxicación. Estas personas siempre mantienen un lazo de unión familiar y/o íntimo con la persona que está intentando dejar de fumar su padre, madre y, ocasional y difícilmente, algún hermano; por ello no actúan como el grupo de los fumadores, lo que deja entrever que, si este lazo no existiese, se comportarían como uno de ellos sin dudarlo. El segundo grupo incluye a los fumadores que en el momento en el que comunicas tu deseo de dejar de fumar, ellos deciden que también van a hacerlo, en muchos casos por un culo veo culo quiero o, tal vez, por quitarte mérito.

De estos tres grupos que conforman el entorno se han conformado los pilares básicos de mi método para abandonar el tabaco.

LOS PILARES DEL METODO.

Tras la experiencia que me ha dado la vida en este tipo de casos, después del estudio exhaustivo que, como habrán podido comprobar, he realizado sobre los con frecuencia fallidos métodos comunes para dejar de fumar y en vista de cómo trata la humanidad a las pobres gentes cuyo deseo es dejar de depender del tabaco, surgió el método.

Se basa en dos magníficos pilares fundamentales, que se describen a continuación:

- Primer pilar: Para dejar de fumar no es necesario querer dejarlo. Aunque esto pueda parecer una contradicción, es esencial acoplar el principio de la contraposición como elemento común a todos los métodos que se utilizan normalmente. El único aspecto común a todos estos métodos es que ponen como condición que el fumador debe querer dejarlo; por ello, si todos fallan, se concluye que el defecto podría estar en dicha condición. Así, un día se piensa que para qué se va a dejar de fumar, con lo que gusta el tabaco y, de repente, se abandona el hábito. De esta forma los mecanismos de defensa y adicción no estarán atentos a justificar el dejar la dependencia.

- Segundo pilar: La discreción y el silencio serán recompensadas. Es éste el pilar fundamental, a cuya explicación remito al lector en el párrafo siguiente.

Normalmente, al intentar abandonar el tabaco, suele tomarse como referencia a otros que lo han logrado, utilizando sus propios métodos. Como ya he dicho en varias ocasiones, éste fue el mayor error que cometí. En ningún caso deben seguirse los comportamientos practicados por otros ex fumadores. Así que en lugar de ello y tras mucho pensarlo, me dediqué a estudiar cómo actuaba un no fumador. Esto, que de primeras parece una tontería, se basa en la premisa de que los no fumadores son precisamente las personas que tienen la característica que estamos intentando conseguir: no fumar. Por tanto, razoné, lo ideal es actuar como ellos.

Tras observarles durante un tiempo, obtuve las dos siguientes revelaciones: Primero, un no fumador no se lleva todo el tiempo diciéndole a la gente que no fuma, simplemente lleva este aspecto de su vida como algo natural; segundo, un no fumador no tiene una forma de actuar "estímulo-respuesta", al contrario que el fumador, que normalmente saca un cigarro cuando termina de comer, baja del autobús o se toma una copa y, en general, actúa de la misma manera ante estímulos prefijados por la normalidad.

Es contra estas dos características (repetir hasta la saciedad "lo estoy dejando" y/o "quiero dejarlo", y mi esclavitud estímulo-respuesta) ante lo que decidí luchar como persona que intenta dejar de fumar. ¿Cómo? Muy fácil: nadie debía enterarse de que has dejado de fumar; simplemente un día te levantas y no fumas y decides ser y actuar como una persona que no fuma. Es muy importante que durante al menos la primera semana no se revele en ningún momento las dos palabras mágicas: "No fumo". Totalmente prohibido. Si alguien te pregunta por qué no fumas, huye sin mirar atrás, o de repente te encontrarás rodeado por los tres arquetipos del entorno que mencioné en su momento. Este es el punto más importante de todo el método y con el que yo dejé de fumar. El otro es, por supuesto, actuar como un no fumador.

A pesar de todo y, como he dicho, este método me quitó la dependencia a mí, pero es muy probable que no funcione en otras personas. No obstante, animo a los fumadores a que lo lleven a cabo y que me comenten si gracias a él lo han conseguido.

CONCLUSIONES.

Muy bonito todo, sí, pero cada persona es un mundo. Por ello, para dejar de fumar deberá hacer un estudio de su caso, si le merece la pena y si quiere seguir tosiendo o el placer de un cigarro está por encima de todas las cosas. Si realmente desea dejarlo, le recomiendo que haga hincapié en su entorno, dificultades y experiencias previas para obtener su propio método. Luego es muy divertido de escribir y contar.

A pesar de todo, quien quiera utilizar este artículo para su propio beneficio siguiendo mis consejos, no hay problema. Pero que quede bien claro que el autor no se hace responsable de los posibles efectos secundarios. De momento, a mí solamente me han salido unos bultos en la cabeza y en ocasiones veo muertos.

Mi perro me habla.

No obstante, no estoy seguro si todo esto es fruto de haber dejado el tabaco o de los programas que emiten en televisión. Tendré que comprobarlo.

Para terminar, me han dicho los muchachos enrollados de lomascurioso.com que invite a la gente a que cuente sus experiencias con el tabaco dejando un comentario en este artículo o enviando otro. Todo lo referente al tabaco puede ser importante para otros que lo están dejando. Si no fumas, pues simplemente espero que se lo puedas comunicar a la gente dependiente. Te lo dice un ex fumador. ;)

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cortesia de miarroba.com






Publicado por TODOVENTAX @ 21:12  | MEDICINA
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