GANA DINERO CON TU E-MAIL

 

 

Mi?rcoles, 08 de febrero de 2006
Imagen

Hijo de lord Randolph Churchill y de la norteamericana Jennie Jerome, naci? en el Palacio de Blenheim en 1874, propiedad de su abuelo, s?ptimo duque de Marlborough. En su autobiograf?a describe su infancia como una ?poca de bienestar y felicidad, cuidado con mimo por su madre, s?lo turbada por su ingreso en un internado en Ascot.

Posiblemente el alejamiento de su hogar influyera en sus malas calificaciones y en su conducta rebelde, pues el joven Churchill era objeto de frecuentes castigos y despreciaba el estudio. Su escaso inter?s por los estudios continu? posteriormente, pues al ingresar en la escuela de Harrow fue incluido en el grupo de alumnos con menor nivel acad?mico. En el mismo sentido, suspendi? dos veces su examen de ingreso en la Academia Militar de Sandhurst, si bien en la tercera ocasi?n en que lo intent? s? logro aprobarlo. En esta instituci?n, Churchill experiment? una profunda transformaci?n en su conducta, pues comenz? a manifestarse como un joven disciplinado y trabajador, que pronto comenz? a descollar entre sus compa?eros. Posteriormente ingreso en el Cuarto de H?sares, uno de los m?s famosos regimientos del ej?rcito brit?nico, con los que combati? en Cuba, la India y el Sud?n, aprendiendo lecciones pr?cticas que muy bien hubieron de servirle m?s adelante cuando, siendo ya Primer Ministro, hubo de dirigir al pa?s durante la II Guerra Mundial.

Su entrada en pol?tica se produce en 1898, tras abandonar el ej?rcito y solicitar el ingreso en el Partido Conservador. Un a?o m?s tarde se presenta sin ?xito a sus primeros comicios, por lo que decide marchar a Sud?frica como corresponsal del diario Morning Post en la guerra de los boers. Una peripecia en principio desafortunada le ser? favorable: es hecho prisionero y trasladado a Pretoria, pero logra escapar recorriendo cuatrocientos kil?metros y regresa a Inglaterra como un h?roe, siendo su nombre reflejado en la primera plana de todos los peri?dicos. Un a?o m?s tarde repite su experiencia electoral anterior, y, esta vez s?, obtiene la tan deseada acta de diputado. Tiene veintis?is a?os y una demoledora carrera pol?tica por delante. Como Parlamentario, destac? por su oratoria y su despliegue de buen humor, pero su car?cter independiente no tard? en granjearle algunas enemistades, incluso entre sus compa?eros de partido. Con ello, Churchill se aseguraba una buena dosis de publicidad, pues sus alocuciones eran esperadas a causa de su tono pol?mico y controvertido. Nombrado subsecretario de Colonias y ministro de Comercio en un gobierno liberal, hizo gala de sus grandes dotes para interpretar la realidad y prevenir acontecimientos posteriores. As?, sus previsiones sobre el desencadenamiento de la I Guerra Mundial y el curso que habr?a de tomar, despreciadas por los militares, se fueron cumpliendo paulatinamente y le ganaron fama de dirigente sensato y capaz.

Tras ser nombrado lord del Almirantazgo, dedic? su esfuerzo a modernizar la armada brit?nica, promoviendo la sustituci?n del carb?n por el petr?leo como combustible y mandando instalar grandes ca?ones en todos los buques. Inici? tambi?n la puesta en marcha de un grupo de aviaci?n y foment? la creaci?n de los primeros tanques ingleses, destinados a combatir el tremendo potencial alem?n. Preludio de lo que acontecer? en el futuro, final de la contienda har? que Churchill sea alejado del primer plano de la vida pol?tica. En 1924 regresa a las filas conservadoras y, un a?o m?s tarde, se encarga de la cartera de Hacienda del gobierno de Baldwin, precisamente en una ?poca en la que la crisis econ?mica se instalar? en Inglaterra. Los tumultos se suceden, las huelgas se multiplican y los malos resultados econ?micos provocan su enfrentamiento con lo miembros de su propio partido, quienes critican su conservadurismo a ultranza. Acosado, decide retirarse de la pol?tica (1929) y dedicarse a escribir y a la pintura, bajo el seud?nimo de Charles Morin, cosechando algunas cr?ticas como la de Picasso. Aunque alejado de la primera fila pol?tica, no abandon? su esca?o en el Parlamento, aunque se estrella y capacidad de influencia parec?a haber deca?do definitivamente. El ascenso de Hitler al poder en Alemania y el subsiguiente apogeo de los fascismos en Europa fue ocasi?n para que Churchill comenzara a recuperar el protagonismo perdido, pues empez? a realizar intervenciones en las que advert?a del peligro nazi y de la necesidad de preparar a Inglaterra para la lucha. Muchas veces sus intervenciones no fueron bien entendidas por la confiada Gran Breta?a, hasta que la firma en 1938 del Acuerdo de Munich, mediante el cual Inglaterra y Francia eran obligadas a ceder ante Alemania, hizo ver a muchos la capacidad de anticipaci?n de que Churchill hab?a hecho gala. Tras la invasi?n de Polonia por parte de Alemania el 1 de septiembre de 1939, Francia e Inglaterra declararon la guerra al Estado nazi y Churchill fue puesto de nuevo al frente del Almirantazgo brit?nico. Aclamado en su reingreso al Parlamento, las malas perspectivas que el desarrollo de la contienda parec?an deparar a Inglaterra, hicieron que fuera nombrado Primer Ministro el 10 de mayo de 1940.

Su discurso, una nueva premonici?n acertada, ofrec?a "sangre, sudor y l?grimas", al mismo tiempo que exig?a el sacrificio del pueblo ingl?s para vencer la Guerra. Desde su puesto, organiz? una eficaz pol?tica de resistencia ante la adversidad, como la carencia de alimentos, los ataques alemanes o las muertes en combate. Sin duda, fue uno de los elementos que permitieron mantener alta la moral del pueblo brit?nico en las horas m?s bajas, como cuando Londres era bombardeado y amenazado de invasi?n por las tropas alemanas. En respuesta, Churchill cre? un gobierno de unidad nacional, eliminando las diferencias partidistas, y cre? el ministerio de Defensa para racionalizar el esfuerzo b?lico. Acosada Francia, Gran Breta?a quedaba en solitario frente al poderoso ej?rcito alem?n, por lo que los esfuerzos de Churchill se encaminaron a conseguir la entrada en guerra de la Uni?n Sovi?tica, que hab?a firmado un pacto de no agresi?n con Alemania, y de Estados Unidos, reacios a intervenir en un conflicto lejano y no bien entendido de principio. Ambos objetivos se cumplieron, manteniendo reuniones con sus ya aliados Stalin y Roosevelt. Al mismo tiempo, despleg? un vigor y capacidad de trabajo inagotables, dedicando a la direcci?n del pa?s hasta diecis?is horas diarias y transmitiendo coraje y entrega al resto de la naci?n. Ganada la guerra, el mismo d?a de la victoria inglesa fue objeto en el Parlamento de la m?s grande ovaci?n nunca producida en ese lugar. Sin embargo, apenas dos meses despu?s fue derrotado en las siguientes elecciones, probablemente porque los votantes valoraron las aptitudes de Churchill para dirigir y gestionar un pa?s en guerra, eligiendo otro tipo de pol?tica para tiempos de paz.

Continu? como jefe de la oposici?n, siendo el primero en acu?ar el t?rmino "tel?n de acero" para subrayar la divisi?n de Europa en dos partes -comunista y capitalista- y abogando por la creaci?n de unos Estados Unidos de Europa. En 1951 regres? al cargo de Primer Ministro tras la victoria conservadora, siendo dos a?os m?s tarde premiado con el Nobel de Literatura por su obra Memorias sobre la Segunda Guerra Mundial. Dimiti? de su cargo en abril de 1955, sinti?ndose ya viejo y cansado, tras ser nombrado por Isabel II Caballero de la Jarretera y rechazar su nombramiento nobiliario a fin de seguir siendo miembro de la C?mara de los Comunes. Reelegido en 1959, rechaz? presentarse a las elecciones de 1964. Falleci? el 24 de enero de 1965, siendo recordado como el gobernante brit?nico m?s trascendental del siglo XX y uno de los m?s importantes a nivel mundial.

GANA DINERO RECIBIENDO EMAILS EN TU CORREO ELECTRONICO, PINCHA EN LA IMAGEN Y AFILIATE, ES GRATIS.






?Recomienda esta p?gina a tus amigos!
cortesia de miarroba.com