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Domingo, 12 de febrero de 2006
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A pesar de que numerosos cient?ficos siguen mostr?ndose esc?pticos ante la existencia de monstruos subacu?ticos, los informes sobre observaciones, algunos muy detallados, desde todos los rincones de la Tierra, contin?an dando testimonio de gigantescas criaturas.

Uno de los monstruos m?s activos de los ?ltimos a?os es el que recibe el nombre de Morgawr (en dialecto c?mico, "gigante de los mares"), que ha sido visto con frecuencia durante 1975 y 1976 junto a Falmouth Bay, en la costa de Cornualles (Gran Breta?a). El 5 de marzo de 1976 fueron publicadas en el Falmouth Packei dos fotograf?as de la bestia que, aunque llegaron a la redacci?n en forma an?nima, resultan bastante convincentes.

La publicidad dada a las observaciones m?s famosas han acarreado consecuencias de dos clases: la acumulaci?n de informes similares, muchos de los cuales presentan todas las garant?as de autenticidad, y la subsiguiente avalancha de embustes. El celo de los investigadores se ha dirigido a desenmascarar estos ?ltimos, que han servido para ridiculizar a aquellos informes que les han dado fe.

?Falso Monstruo?
Un informe falaz que contiene, quiz? deliberadamente, una clave de su aut?ntica naturaleza, fue publicado en 1848 en el "Globe", apenas una semana despu?s de que "The Times" sacara a la luz el testimonio de Peter M'Quhae, capit?n del Daedalus sobre una serpiente marina. La patra?a fue publicada en forma de una carta con matasellos de Glasgow del 19 de octubre, pretendidamente remitida por James Henderson, capit?n del Mary Ann. Henderson escrib?a que el 20 de septiembre Mark Trelawny, capit?n del bergant?n Daphne, hab?a divisado "una enorme serpiente, o culebra, con cabeza de drag?n", y que casi de inmediato hab?a ordenado cargar un ca??n con metralla y hacer fuego contra la bestia. El monstruo, de unos 30 m de longitud, tras echar espuma por la boca y azotar la superficie de las aguas, se alej? a una velocidad de 16 nudos.

El "Times" reprodujo la historia y un agudo lector escribi? para preguntar c?mo se las hab?a arreglado el Daphne para recorrer en s?lo diez d?as la distancia que mediaba entre el lugar del encuentro con la bestia y Lisboa, ciudad en la que el capit?n Trelawny hab?a relatado el suceso a Henderson. La distancia recorrida era de 8 000 km. y hubiera requerido una velocidad media de 20 nudos. El lector comentaba con sarcasmo: "Probablemente la serpiente llev? a remolque al bergant?n." Investigaciones posteriores demostraron que la carta era un embuste.

Los cient?ficos esc?pticos exigen restos f?sicos que puedan someter a examen. Peri?dicamente el mar arroja en remotas playas grandes y extra?as osamentas, pero, debido a las urgencias inmediatas de la investigaci?n cient?fica y a la lejan?a de las localizaciones, estos restos son habitualmente ignorados o identificados "desde lejos" como despojos de criaturas marinas conocidas. Muchas veces se los ha considerado como pertenecientes a la especie del marrajo gigante.

?Restos de monstruos?
Un cuerpo de 17 m de longitud fue arrojado por el mar en 1808 en una playa de la isla de Stronsay, en el archipi?lago de las Orcadas, pero antes de que pudiera llevarse a cabo un riguroso examen cient?fico, las tormentas destrozaron el putrefacto cad?ver. El dibujo que se realiz? a partir de las descripciones de los testigos representa a un animal extraordinario, de largo cuello y ondulante cola, y provisto de tres pares de patas, conformaci?n hasta ahora desconocida para un vertebrado.

Finalmente, los restos fueron identificados como pertenecientes a un tibur?n por el cirujano brit?nico Everard Home, que hab?a realizado un estudio sobre la anatom?a de los tiburones y pudo obtener algunas muestras de los huesos de la bestia. Cuando el mar deposita un cad?ver de tibur?n en una playa, la r?pida descomposici?n de ciertas partes de la anatom?a del animal, principalmente la mand?bula inferior, los l?bulos inferiores de la cola y las aletas, da a los restos el aspecto de una criatura fant?stica, con cuello largo y delgado, y cola.

En 1925, el cad?ver de un ser no identificado fue depositado por el mar en las rocas de Santa Cruz, en la costa californiana. Los restos parec?an corresponder a un animal de nueve metros de longitud, largo cuello y enorme cabeza con boca en forma de pico de pato, pero posteriormente fueron identificados como pertenecientes a una especie muy rara de ballena que habita en las aguas del Pac?fico norte.

La gran masa globular en descomposici?n que en julio de 1960 fue arrojada por el mar en una remota playa del oeste de Tasmania, mereci? escasa atenci?n oficial hasta que, en marzo de 1962, los cient?ficos de Hobart localizaron desde el aire el lugar exacto en que se encontraba y enviaron un grupo a investigar. Finalmente, y con ayuda de helic?pteros, se transportaron muestras de los restos para su an?lisis, y el informe oficial afirmo que se trataba de "una gran masa de materia grasa en descomposici?n, perteneciente seguramente a una ballena". Sin embargo, los bi?logos que hab?an seguido el caso de cerca consideraron muy improbable esta versi?n.

El 25 de abril de 1977, el barco de pesca japon?s Zuiyo Maru atrap? en sus redes un gran cad?ver, parcialmente descompuesto, a unos 45 km. al este de Christchurch (Nueva Zelanda). El capit?n, Akira Tanaka, tras fotografiarlo, lo devolvi? al mar temeroso de que pudiera contaminar sus capturas. El incidente intrig? a la prensa mundial y un equipo de televisi?n vol? desde Jap?n para hacer un reportaje. Aunque los tripulantes del barco estaban convencidos de que hab?an visto un monstruo desconocido, para los esc?pticos, las fotograf?as parec?an mostrar un tibur?n en estado de descomposici?n.

?Por qu? la serpiente marina sigue siendo un animal relativamente desconocido? Una de las razones podr?a ser que, aunque m?s del 60 % de la superficie terrestre est? cubierta por el agua, s?lo una peque?a parte es atravesada por la navegaci?n comercial, que sigue rutas estrechas y prefijadas.

Monstruos catalogados
Los casos citados, y centenares m?s que pueden encontrarse en los diversos trabajos que se han publicado sobre el tema, llevan a la conclusi?n de que no existe un ?nico tipo de monstruo marino. En 1965, el zo?logo belga Bernard Heuvelmans complet? el m?s detallado y exhaustivo trabajo que se ha publicado sobre el particular: En la estela de las serpientes marinas, libro de valor inapreciable para todos los investigadores. En su obra, el doctor Heuvelmans describe y analiza m?s de quinientos informes que van desde 1639 hasta 1964. De toda esta masa documental, saca diversas conclusiones de las que vamos a intentar ofrecer un breve compendio.

De las 587 observaciones que recogi?, Heuvelmans considera que 56 de ellas son falsas. En otro grupo re?ne las referentes a criaturas marinas conocidas que hab?an sido tomadas por monstruos marinos desconocidos, encontrando 52 casos. Otros 121 informes fueron descartados porque las descripciones eran demasiado vagas o ambiguas.

Quedan as? 358 observaciones, con diversas caracter?sticas respecto al modo de aparici?n y comportamiento, que pueden dividirse en nueve tipos que van desde la serpiente de "cuello largo", que es la que aparece con mayor frecuencia, tiene un cuerpo en forma de cigarro y cuatro pies palm?pedos, y nada con gran rapidez, hasta los poco frecuentes saurios marinos, que parecen cocodrilos de 15 a 18 m de longitud y que s?lo han sido vistos en las aguas de los tr?picos. El doctor Heuvelmans se refiere jocosamente a los otros tipos como caballos de mar, multijorobadas, supernutrias, multialetas, superanguilas, padres-de-todas-las-tortugas y barrigas amarillas. Descubri? tambi?n un grupo que denomin? "periscopios ambiguos" y que puede ser asimilado a los monstruos de cuello largo o a las superanguilas.

Heuvelmans sostiene que la serpiente de cuello largo y las de las cuatro primeras categor?as pertenecen a la clase de los mam?feros. La superanguila es probablemente un pez cuyo h?bitat normal reside en las profundidades del oc?ano, y que cuando es visto en la superficie est? por lo general cerca de la muerte. Los saurios marinos podr?an ser muy bien supervivientes del periodo jur?sico que se desenvuelven perfectamente bajo la superficie de las aguas, y que de este modo han podido sobrevivir hasta nuestros d?as. El grupo de los barrigas amarillas resulta algo m?s dif?cil de clasificar a causa de la falta de descripciones detalladas, pero posiblemente sean peces, o quiz? tiburones.

Otra de las observaciones del doctor Heuvelmans pone de manifiesto que las apariciones m?s frecuentes durante el presente siglo han sido las del monstruo del cuello largo, que debe de estar en plena expansi?n. Por el contrario, la supernutria no ha sido vista desde 1848, y Heuvelmans sugiere que estas dos especies pueden estar o haber estado compitiendo por el mismo nicho ecol?gico, y que la supernutria ha resultado perdedora, e incluso puede haberse extinguido.

El mundo submarino no ha sido a?n totalmente explorado y, a pesar de los esc?pticos, parece que hay abundantes pruebas de que existen gigantescas criaturas desconocidas. Los cient?ficos creen que dentro de poco podr?n tener un conocimiento mucho m?s amplio de la vida en las profundidades de los oc?anos. Adem?s, cada a?o se descubren nuevas especies, de modo que quiz? no se haga esperar la respuesta al misterio de los monstruos marinos.



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cortesia de miarroba.com






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