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Martes, 14 de febrero de 2006
LAS PROFEC?AS DE NOSTRADAMUS

Centuria I

I
De noche, sentado y en secreto estudio.
Tranquilo y solo, en la silla de bronce:
Exigua llama saliendo de la soledad,
Hace prosperar lo que no debe creerse en vano.

II
La vara en la mano entre los sacerdotes de Apolo
Por la onda ba?ada la orla y el pie:
Un miedo y una voz vibran por las mangas:
Esplendor divino. El divino se sienta a mi lado.

III
Cuando la litera por el torbellino se vuelque.
Y los rostros cubiertos por sus capas.
La rep?blica por las gentes nuevas vejadas,
Entonces blancos y rojos juzgar?n al rev?s.

IV
Habr? un monarca para el Universo
Que no estar? mucho tiempo en paz y con la vida:
Entonces se perder? la barca pesquera.
Se enfrentar? al mayor desastre.

V
Perseguidos lo ser?n para que dure el combate
Por el campo ser?n m?s fuertemente oprimidos:
Burgo y ciudad sostendr?n mayores luchas
Carcas. Narbonne acabar?n extenuadas.

VI
El ojo de Ravenna quedar? destitu?do.
Cuando fallen las alas de sus pies:
Los dos de Brescia habr?n reconstru?do.
Torino. Vercelli que Galos arrasaron.

VII
Tarde llegado, la ejecuci?n cumplida.
Los vientos contrarios, cartas tomadas por el camino:
Los conjurados XIIIJ de una secta.
Por Rousseau cercenadas las empresas.

VIII
Cuantas veces tomada la ciudad solar
ser?n cambiadas las leyes b?rbaras y vanas:
Tu mal se acerca. Ya no m?s tributaria
El gran Adriano recorrer? tus venas.

IX
De Oriente vendr? el coraz?n P?nico
A hostigar a Adriano y a los herederos de R?mulo
Acompa?ado de la flota L?bica.
Temblando los Malteses y los de las vac?as islas cercanas.

X
Serpientes llevadas en jaulas de hierro
Donde los s?ptimos hijos del Rey son presos
Los viejos y los padres saldr?n de su infierno profundo,
para ver morir su fruto con muerte y grito.

XI
El movimiento de los sentidos, coraz?n, pies y manos
Estar?n de acuerdo N?poles, Lyon y Sicilia
Espadas, fuegos, aguas luego a los nobles Romanos,
Caed, matad, muertos por su d?bil cerebro.

XII
A poco dir? la hoz brutal y fr?gil.
De bajo en alto levantada con presteza.
Luego al instante desleal y l?bil.
Quien en Verona tendr? el gobierno.

XII
Los exiliados por ira, odio intestino,
Har?n al Rey gran conjura:
Secretamente meter?n al enemigo por la galer?a.
Y a sus viejos deudos contra ellos alzar?n.

XIV
De la gente esclava canciones, cantos y peticiones.
Cautivos por Pr?ncipes y Se?ores en las prisiones:
Al porvenir por idiotas sin cabezas,
Ser?n recibidos por oraciones divinas.

XV
Marte nos amenaza por la fuerza b?lica
Setenta veces har? la sangre esparcirse:
Auge y ruina del Eclesi?stico,
Y m?s quienes de ellos nada querr?an oir.

XVI
Hoz en el estanque hacia Sagitario,
En su elevada cumbre de exaltaci?n,
Peste, hambruna, muerte por mano militar,
El siglo se acerca a su renovaci?n.

XVII
Durante cuarenta a?os el Iris no aparecer?,
Durante cuarenta a?os todos los d?as ser? visto:
La tierra ?rida en sequ?a crecer?,
Y gran diluvio cuando sea visto.

XVIII
Por la discorde negligencia Gala
Ser? paso a Mahoma abierto:
De sangre empapada la tierra y el mar del Sena,
El puerto Foceo de velas y naves cubierto.

XIX
Cuando serpientes vengan a circundar al ara.
La sangre Troyana vejado por las Espa?as:
Por ellos gran n?mero habr?n sido mermadas,
Jefe huye, escondido en el pantano entre ca?as.

XX
Tours, Orleans, Blois, Angers, Reims y Nantes
Ciudades vejadas por el repentino cambio,
Por lenguas extra?as se levantar?n tiendas.
R?os, dardos, caballer?a haciendo temblar tierra y mar.

XXI
Profunda arcilla blanca nutre la roca.
Que de un abismo surgir? l?ctea.
En vano turbados no osar?n tocarla.
Ignorando ser en el fondo tierra arcillosa.

XXII
Lo que vivir? y no teniendo sentido alguno,
Vendr? a da?ar de muerte a su art?fice,
Autun, Chalons, Langres y los dos Senas.
El granizo y el hielo har?n gran maleficio.

XXIII
El mes tercero al levantarse el sol.
Jabal? leopardo, en el campo de Marte para combatir.
Leopardo tumbado al cielo extiende su mirada.
Un ?guila alrededor del sol ve abatirse.

XXIV
En la ciudad nueva pensativo para condenar.
El p?jaro de presa al cielo acaba de ofrecerse:
Despu?s de la victoria a los cautivos perdonar.
Cremona y Mantua grandes males habr?n sufrido.

XXV
Perdido, encontrado, escondido tanto tiempo.
Ser? pastor semidi?s honrado:
Cuando la luan acabe su gran siglo.
Por otros vientos ser? deshonrado.

XXVI
El gran rayo cae en hora diurna.
Mal y predicho or portador postulario:
Siguiente presagio cae en hora nocturna,
Conflicto en Reims. Londres: Etrusca pest?fera.

XXVII
Bajo la sierra de guayana del cielo golpeada,
No lejos de all? est? escondido el tesoro,
Que por largos siglos ha estado cerrado,
Morir? quien lo encuentre, el ojo atravesado por resorte.

XXVIII
La torre de Boucq temer? la fusta b?rbara.
Un tiempo, largo tiempo despu?s de la barca hesp?rica
Ganado, gente, muebles, los dos har?n gran da?o
Tauro y Libra ?qu? mortal puntada?

XXIX
Cuando el pez terrestre y acu?tico
Por fuerza vaga al suelo sea llevada.
Su forma extra?a suave y horrorosa,
Por mar a los muros muy pronto los enemigos.

XXX
La nave extra?a por la tormenta marina,
Abordar? cerca de puerto desconocido:
No obstante los signos de rama de palma,
Despu?s de muerte lelga buen consejo tarde venido.

XXXI
Tantos a?os en Galia las guerras durar?n,
Lejos de la carrera del Castul?n monarca:
Victoria incierta tres grandes coronar?n.
?guilas, Gallo, Luna, Le?n. Sol en marca.

XXXII
El gran Imperio ser? pronto trasladado
En lugar peque?o, que bien pronto crecer?.
Lugar bien ?nfimo de exiguo condado.
Donde en medio vendr? a poner su cetro.

XXXIII
Cerca de un gran puente de llanura espaciosa.
El gran Lyon por fuerzas Ces?reas.
Har? abatir fuera de la ciudad rigurosa.
Por temor las puertas le ser?n cerradas.

XXXIV
El p?jaro de presa volando a la ventana.
Antes del conflicto hace a los franceses honor,
Uno por bueno lo aceptar?, uno por ambiguo siniestro:
La parte d?bil tendr? por buen presagio.

XXXV
El le?n joven al viejo sobrepasar?,
En campo b?lico por singular duelo,
En jaula de oro los ojos le atravesar?,
Dos choques uno despu?s morir muerte cruel.

XXXVI
Tarde la Monarqu?a se arrepentir?,
De no haber dado muerte a su adversario,
Pero acabar? mucho m?s consintiendo,
Que toda su sangre por muerte har? deshacer.

XXXVII
Un poco antes que el Sol se oculte
Habr? lucha, grandes multitudes justicieras.
Se unir?n, del puerto marino no hay respuesta,
Puente y sepulcro en dos lugares extra?os.

XXXVIII
El Sol y el ?guila al vencedor juntar?n.
Respuesta vana al vacuo le aseguran,
Cuerno ni pu?al podr?n ser retenidos.
Vindicta paz si acaba a tiempo frenada.

XXXIX
De noche en la cama el supremo estrangula.
Por haber permanecido demasiado rubia elegida.
Por tres el Imperio reemplazado agotado.
A muerte llevar? carta, y paquete no le?dos.

XL
La tromba falsa disimulando locura.
Har? Bizancio un cambio de leyes.
Saldr? de Egipto, que quiere que se desate.
Edicto cambiando moneda y valor.

XLI
Sitio en ciudad es de noche asaltada.
Pocos escapados, no lejos del mar conflicto,
Mujer de placer, regreso hijo desfallecido.
Veneno y cartas escondidos en el pliego.

XLII
La d?cima Calenda de abril de hecho g?tico.
Resucitado de nuevo por gentes malignas,
El fuego extinto, asamblea diab?lica.
Buscando los huesos de d'Amant y Pselin.

XLIII
Antes de que llegue el cambio de Imperio,
Llegar? un caso maravilloso,
El campamento enmudecido, el pilar de Porfirio
Puesto, transmutado bajo la roca retorcida.

XLIV
En breve volver?n sacrificios.
Contraventores ser?n llevados al martirio:
No habr?n m?s monjes, abates, ni novicios,
La miel ser? mucho m?s cara que la cera.

XLV
Sectario de sectas gran pena al delator
Bestia en teatro, levantado el juego esc?nico,
De hecho antiguo ennoblecido el inventor.
Por sectas mundo confuso y cism?tico.

XLVI
Muy cerca de Aux, de Lestore y Miranda,
Gran fuego del cielo en tres noches caer?:
Causa suceder? muy estupenda y asombrosa.
Muy poco despu?s la tierra temblar?.

XLVII
Del lago Leman los sermones enojar?n.
D?as ser?n reducidos a semanas.
Luego meses, luego a?os, despu?s todos desfallecer?n
Los Magistrados condenar?n sus leyes vanas.

XLVIII
Veinte a?os del reino de la Luna pasados,
Siete mil a?os otro tendr? su monarqu?a:
Cuando el Sol tome sus d?as dejados,
Cuando cumplir y consumada mi profec?a.

XLIX
Mucho antes tales intrigas,
Los de Oriente por la virtud lunar:
El a?o mil setecientos har?n grandes cambi?s,
Subyugando casi el rinc?n Aquilonario.

L
De la acu?tica triplicidad nacer?,
De uno que har? del jueves su fiesta:
Su ruido, loor, reino, su poder crecer?.
Por tierra y mar a los Orientes tempestad.

LI
Jefes de Aries, J?pites y Saturno,
?Dios eterno qu? mutaciones?
Despu?s por largo siglo su malgino tiempo retorna
?Galicia e Italia, qu? emociones?

LII
Los dos malignos de Escorpi?n conjuntos
El gran se?or asesinado en la sala:
Peste a la Iglesia por el nuevo Rey venido,
Europa baja y Septentrional.

LIII
L?stima cuando se vea gran pueblo atormentado,
Y la ley santa en total ruina.
Por otras leyes toda la Cristiandad,
Cuando de oro y plata se encuentre nueva mina.

LIV
Dos revueltas hechas por el maligno hocero.
De reino y siglos hace permita:
El m?vil signo en su sitio se coloca.
A dos iguales y de inclinaci?n.

LV
Bajo el opuesto clima Babil?nico,
Grande ser? de sangre la efusi?n,
Que tierra y mar, aire, cielo ser? inicuo,
Sectas, hambre, reinos, pestes, confusi?n.

LVI
Ver?is pronto y tarde hacer gran cambio.
Horrores extremos y venganzas,
Que si la Luna conducida por su ?ngel,
El cielo se acerca a las inclinaciones.

LVII
Por gran discordia la tromba temblar?,
Acuerdo roto levantado la testa al Cielo.
Boca sangrante en la sangre nadar?,
Al suelo la cara untada de leche y miel.

LVIII
Trinchado el vientre nacer? con dos cabezas,
Y cuatro brazos. ?Cu?ntos a?os enteros vivir??
D?a en que Aquilea celebre sus fastos,
Fossen, Tur?n, jefe Ferrara seguir?.

LIX
Los exiliados deportados en las Islas,
Al cambio de un m?s cruel Monarca,
Ser?n asesinados y puestos en hogueras,
Que de hablar no ser?n muy parcos.

LX
Un Emperador nacer? cerca de Italia,
Que el Imperio ser? vendido muy caro,
Dir?n con qu? gentes ?l se junta.
Que se le encontrar? menos pr?ncipe que carnicero.

LXI
La rep?blica miserable infeliz
Ser? devastada por el nuevo magistrado,
Su gran mont?n del exilio maleficio
Har? Suevia arrebatar su gran contrato.

LXII
La gran p?rdida, l?stima, que har?n las letras.
Antes que el cielo de Latona perfecto,
Hubo gran diluvio m?s por ignaros cetros,
Que por largos siglos no se ver? rehecho.

LXIII
Las flores pasadas disminuido el mundo,
Largo tiempo la paz tierras inhabitadas.
Hermana marchar? por Cielo, tierra y onda.
Luego de nuevo las guerras suscitadas.

LXIV
De noche Sol pensar?n haber visto
Cuando el puerco semi hombre se vea,
Rudio, canto, batalla al Cielo batir apercibido,
Y bestias brutas hablando se oir?n.

LXV
Ni?o sin manos jam?s visto tan grande locura,
El ni?o Real al juego de bolos herido.
El en pozo rotos fulgurados yendo a moler.
Tres bajo las cadenas por la mitad partidos.

LXVI
Quien desde entonces llevar? las noticias,
Despu?s de uno vendr? a respirar,
Viviers, Tournon, Montferrant y Pradelles,
Granizo y tempestad le har? suspirar.

LXVII
El gran hambre que siento acercarse,
Frecuentemente rondar, despu?s ser universal,
Tan grande y largo que llegar? a arrancar
Del bosque ra?z y, el ni?o del pecho.

LXVIII
?Oh que horrible y desgraciado tormento!
Tres inocentes que ser?n entregados,
Veneno sospechado, mal guardada traici?n,
Puesto en horror por verdugos borrachos.

LXIX
La gran monta?a redonda de siete estadios,
Despu?s paz, guerra, hambre, inundaci?n.
Rodar? lejos abismando grandes regiones,
A?n antiguas, y gran fundaci?n.

LXX
Lluvia, hambre, guerra en Persia no cesada.
La fe muy grande traicionar? al monarca:
Por fin en Galia comenzado,
Secreto augur para un ser parco.

LXXI
La torre Marina tres veces tomadda y retomada.
Por Espa?oles, B?rbaros y Ligurios:
Marsella y Aix, Arles por los de Pisa,
Devastaci?n, fuego, hierro, saqueada Avi?on por Thurinc.

LXXII
De toda Marsella de habitantes cambiada,
Carrera y persecuci?n hasta cerca de Lyon,
Narbona, Toulouse, por Burdeos ultrajadas,
Muertos cautivos casi un mill?n.

LXXIII
Francia tiene cinco partes por negligencia asediadas,
T?nez, Argel atacados por Persas:
Le?n, Sevilla, Barcelona ca?da,
No soportar? el combate por los Venecianos.

LXXIV
Despu?s de haber estado navegar?n a Egipto,
El gran socorro vendr? hacia Antioqu?a:
El pelo negro crespo sujetar? el Imperio,
Barba de bronce se asar? en la brochera.

LXXV
El tirano Siena ocupar? Savona,
El fuerte ganado soportar? combate marino:
Las dos armadas por la marca de Ancona.
Por miedo el jefe se examina.

LXXVI
De un hombre temido tal proferido ser?,
Que las tres hermanas habr?n hecho el nombre:
Luego gran pueblo por lengua y hecho dir?,
M?s que ning?n otro tendr? fama y renombre.

LXXVII
Entre dos mares levantar? promontorio,
Que luego morir? por la muerte del caballo:
El suyo Neptuno plegar? vela negra.
Por Calpre y flota cerca de Rocheval.

LXXVIII
De un jefe avejentado nacer? sentido apagado.
Degenerando por saber y por armas:
El jefe de Francia por su hermana temido,
Campo dividido, concedido a los gendarmes.

LXXIX
Bazaz, Lectore, Condon, Ausch, Agine
Ahitos de leyes, querellas y monopolio:
Porque Bourd, Tolouse Bay pondr? en ruina,
Renovar queriendo su tauropolio.

LXXX
De la sexta clara esplendor celesta.
Vendr? tronar tan fuerte en la Borgo?a,
Despu?s nacer? monstruo de muy odiosa bestia,
Marzo, Abril, Mayo, Junio gran desastre y ruina.

LXXXI
Del reba?o humano nueve ser?n puestos aparte,
Del juicio y consejo separados,
Su fuerza ser? dividida en parte,
Kappa, Theta, Lambda muertos prohibidos dispersaos.

LXXXII
Cuando las columnas de madera gran temblor,
De austera conducta, cubierta de r?brica.
Tanto vaciar? fuera gran asamblea.
Temblar Viena y el pa?s de Austria.

LXXXIII
La gente extra?a dividir? botines.
Saturno en Marte su mirada furiosa.
Horrible extra?o a Toscanos y Latinos.
Griegos que estar?n a golpear curiosos.

LXXXIV
Luna oscurecida en las profundas tinieblas,
Su hermano pasa de color ferruginoso.
El gran escondido largo tiempo bajo tinieblas,
Entibiar? hierro en la presa sanguina.

LXXXV
Por la respuesta de Dama Rey turbado,
Embajadores despreciar?n su vida,
El grande a sus hermanos falsear? doblado.
Por dos morir?n ira, odio y envidia.

LXXXVI
La gran Reina cuando se vea vencida
Har? exceso de masculino valor.
Sobre caballo, r?o pasar? totalmente desnuda,
Despu?s, por el hierro, a fe har? ultraje.

LXXXVII
En el nosogeo fuego del centro de la tierra,
Har? templar alrededores de ciudad nueva
Dos grandes rocas largo tiempo har?n guerra,
Luego Aretusa enrojecer? nuevo r?o.

LXXXVIII
El divino mal sorprender? al gran Pr?ncipe,
Un poco antes habr? mujer desposado
Su apoyo y cr?dito de golpe ser? d?bil.
Consejo morir? por la cabeza rapada.

LXXXIX
Todos los de L?rida estar?n en el Mosela,
Llevando a la muerte a todos los del Loira y Sena.
El curso marino vendr? cerca de la alta vela,
Cuando Espa?oles abrir?n toda vena.

XC
Burdeos, Poiters al son de la campa?a.
A gran batalla ir?n hasta el Angon.
Contra Galos ser? su tramontana.
Cuando el monstruo odioso nacer? cerca de Orgon.

XCI
Los Dioses har?n a los humanos aparici?n.
Por lo que ser?n autores de gran conflicto,
Antes Cielo visto ser?n espada y lanza,
Que hacia la mano izquierda ser? mayor aflicci?n.

XCII
Bajo uno la paz en todos sitios ser? clamada,
Pero no por mucho tiempo pillaje y rebeli?n,
Por rechazo ciudad, tierra y mar mermados.
Muertos y cautivos el tercio de un mill?n.

XCIII
Tierra It?lica junto a montes temblar?a.
Le?n y Gallo no muy confederados,
En lugar de miedo el uno al otro ayudar?n.
S?lo Catulones y Celtas moderados.

XCIV
En el puerto Selin el tirano llevado a la muerte
La libertad sin embargo no recuperada:
El nuevo Marte por venganza y remordimiento,
Dama por fuerza de espanto honrada.

XCV
Ante Monasterio hallado ni?o gemelo,
De heroica sangre de monje y vetusto:
Su fama por secta lengua y potente sonido.
Que se dir? grandemente educado el gemelo.

XCVI
El que tenga a cargo destruir
Templos, y sectas, cambiados por fantas?a:
M?s a las rocas que a los vivos har? da?o,
Por lengua ornada de orejas recogida.

XCVII
Lo que hierro, llama no supo lograr,
La dulce lengua al consejo har?:
Por reposo, sue?o, el Rey har? so?ar,
M?s al enemigo en fuego, sangre militar.

XCVIII
El jefe que haya conducido pueblo infinito
Lejos de su cielo, de costumbres y lengua extra?a
Cinco mil en Creta y Tesalia acabados,
El jefe huido salvado en la marina granja.

XCIX
El gran monarca que har? compa??a
Con dos Reyes unidos por amistad:
?Oh qu? suspiro dar? la gran comarca!
Hijos de Narbona alrededor, que piedad.

C
Largo tiempo en el cielo ser? visto gris p?jaro,
Cerca de Dole y Toscana tierra:
Llevando en el pico una verdeante rama
Morir? pronto grande y acabar? la guerra.

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