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S?bado, 18 de febrero de 2006
Est? all?, sobre mi escritorio, junto a mi computadora, desde hace horas. Luego de superada la sorpresa inicial, dediqu? buena parte del d?a a estudiarla, medirla, examinarla casi corpuscularmente. Pero ahora no. Simplemente la observo all?, en reposo, silente. Es una evidencia. Una prueba. Pero desde hace algunos minutos me doy cuenta que, en realidad, es la prueba.

Es una huella. ?La verdad?. Ni siquiera eso. Es el molde de una huella, el vaciado en yeso que nuestro colaborador Daniel Padilla nos ha acercado tras su ?ltima visita al paraje de Pronunciamiento, en las proximidades de la ciudad de Col?n, provincia de Entre R?os. No lejos de donde pastara Linda, la vaca mutilada pero sup?rstite y as? bautizada por nosotros en irreverente homenaje a Linda Molton Howe, figura estelar (la vaca, no la respetable colega) de aqu?l video que supimos difundir donde se observa con crudo, casi morboso detallismo la carnicer?a lacerante que en su cuerpo ha provocado un agresor de origen desconocido, heridas supuestamente mortales las cuales, para asombro de tirios y troyanos, nuestra Linda aceptaba casi filos?ficamente. De ella y sus heridas hemos escrito bastante, pero quiz?s nunca nos cansemos de reiterar que imponen otro paradigma al conceptualizar las mutilaciones de ganado, ya que aqu? no se ven los cortes perfectos, casi quir?rgicos, cauterizados, sino impresionantes bocados retirados a puro golpe de garra. En el ano, concretamente, es imposible dejar de ver con un escalofr?o la marca descendente de tres u?as que arrancan masa muscular, venas, huesos, ?rganos. Tan imposible ?pero real- como que el animal viviera a?n tanto tiempo despu?s.

Pero tambi?n incurrir?amos en un error si dej?ramos que este episodio capitalizara toda nuestra atenci?n. Porque sorprendente como result?, nos har?a perder de vista la cosmovisi?n del lugar. Daniel Padilla, precisamente, no se cansa de llamar la atenci?n de los investigadores en el sentido que toda el ?rea, todo el paraje, es asiento de una sucesi?n de hechos desconcertantes, quiz?s vinculados entre s?, quiz?s s?lo hermanados por compartir un marco espacial y temporal espec?fico. Otras mutilaciones ?stas, si se quiere, m?s normales, si es que hay algo de normal en una mutilaci?n de ganado-, observaci?n de extra?as y errantes luces nocturnas, un ser casi humanoide, b?pedo peludo que cruza corriendo la carretera a tempranas horas de la ma?ana ante la mirada at?nita de un arquitecto que transitaba por el lugar, y ahora esto.

?Recuerdan?. Esto es de lo que est?bamos hablando. La huella. El molde de la huella.
Si ustedes han seguido las informaciones que hemos publicado sobre el particular, recordar?n que uno de los hallazgos de nuestros investigadores en el terreno fue un gigantesco toro, muerto y mutilado. Padilla y S?nchez volvieron numerosas veces al lugar, pues constataron, para mayor ?ndice de extra?eza, que algunos animales sufr?an dobles mutilaciones d?as despu?s de haber sido hallados con las primeras. Y cuando se encontraban chequeando los alrededores de ese animal en particular, algo llam? su atenci?n.
A un metro escaso del cad?ver, hab?a una masa chata de excrementos de animales. Bosta, es el argentinismo con que les conocemos. Y en el centro de esa mancha de bosta, divisaron lo que a primera vista y a segunda, y a tercera, y a...- parec?a la huella de un pie. Peque?o, muy peque?o. No llega a diez cent?metros de largo y se ha hundido en los excrementos este dato es important?simo- apenas cuatro mil?metros. Pero es una marca perfecta. Uno, yo, ustedes, no podemos dejar de observar la puntera, talonera, si se quiere hasta el trabajo de la suela de un calzado y una ep?fisis muy marcada que sobresale m?s que una eminencia thenar, que es la que crece inmediatamente bajo el dedo mayor de nuestros pies. Es una huella, que no estaba all? cuando en otras oportunidades relevaron el lugar, como si alg?n ser ignoto volviera a visitar el punto en fecha muy reciente.
Bien, hasta aqu?, los defensores de grises y peque?os humanoides cabezones de origen extraterrestre concurriendo a efectuar sus an?lisis veterinarios estar?n de parabienes. He aqu? dictaminar?n satisfechos- la prueba: s?lo seres peque?os, como esos tripulantes exobiol?gicos, pueden dejar estas huellas.
Pero no me parece tan f?cil. Por eso hace horas que estoy aqu?, sentado, observ?ndola y reflexionando. Daniel se ha ido hace unas horas de mi hogar y no puedo dejar de sopesar sus datos. Fr?os. Precisos. Diez cent?metros de largo. El ser que la produjo deber?a tener entre setenta y noventa cent?metros de altura. Cuatro mil?metros de profundidad en una bosta si se me permite otro argentinismo- chirla, es decir, asaz blanda. Un ser de setenta a noventa cent?metros de altura, por delgado que fuere, tiene que pesar por lo menos diez kilos. Y diez kilos sobre esa bosta hundir?an esa huella m?s, mucho m?s. ?Dos cent?metros?. Cuando menos. Pero, ?por qu? s?lo cuatro mil?metros?. Daniel Padilla tiene su teor?a: tal vez la entidad levitara y apenas roz? la mancha de excrementos. No me convence. Hago alguna broma sobre la delicadeza de est?mago de ese ser que quiso evitar ensuciarse y termin? de todas formas enchastr?ndose con la vacuna caca y entonces propongo otra posibilidad. Si el ser de setenta o noventa cent?metros de altura s?lo se hundi? en las materiales heces cuatro mil?metros era porque ?l mismo era apenas semi material. Un tanto inmaterial, si lo prefieren. Una entidad cuasi material, cuasi... ?energ?tica?, ?astral?, ?espiritual?, ?et?rea? Cuya densidad y peso, por esa misma raz?n, no era proporcional a su volumen.
No se me ocurre una idea tan peregrina, porque casa con mi presunci?n que la zona de Pronunciamiento es, en s?, una ventana, un portal a otra dimensi?n. Esa simultaneidad, esa correspondencia de fen?menos an?malos de distinta naturaleza enmarcados en un tiempo y un lugar tan espec?ficos, tiene el regusto de esta teor?a. Creo firmemente que frecuente y a veces espor?dicamente, a veces de manera perenne, se abren en distintos, variopintos puntos de la geograf?a mundial, esos portales. Creo que a trav?s de ellos se manifiesta una particularidad del espaciotiempo que, ora interpretamos como fenomenolog?a paranormal, ora percibimos como fen?menos an?malos. Lo he tratado en extenso en numerosos trabajos y no pienso plagiarme a m? mismo. Pero perm?tanme referirme a un episodio puntual que he investigado personalmente.

La huella de referencia

El portal de Tezanos Pinto

La historia llega a m? mientras conduc?a una emisi?n de mi programa radial "Al Filo de la Realidad", una noche de domingo de 1990. Un oyente se comunica para describirnos los comentarios de algunos conocidos en el sentido que en una casa abandonada de Tezanos Pinto, peque?o pueblo en v?as de extinci?n a quince kil?metros de la ciudad de Paran?, provincia de Entre R?os, Argentina, se produc?an ruidos por causas desconocidas, y habr?a quien divis? una figura blancuzca desplaz?ndose en la noche por el monte de eucaliptus.

Concurrimos al lugar, encontrando la vivienda tal como estaba en la primera fotograf?a que acompa?amos, y decid? realizar all? algunas psicofon?as, con resultados provisorios interesantes pero no concluyentes (por ejemplo, pasos sobre la hojarasca alrededor del grupo en meditaci?n mientras, obviamente, nadie estaba caminando). Decido entonces, en reiteradas oportunidades, llevar a mis alumnos al lugar, y varios de ellos comienzan a protagonizar episodios ins?litos: uno de ellos, por ejemplo, estaba en una construcci?n que llamamos "la pajarera", a unos cincuenta metros en el monte en compa??a de otra estudiante, enfermera profesional, realizando sus psicofon?as, cuando sinti? que alguien tiraba con violencia su largo cabello; inmediatamente ambos escucharon pasos desplaz?ndose alrededor que s?lo cesaron cuando comenzaron a llamarme a los gritos. Claudia, mi esposa, percibi? en varias ocasiones una presencia en los altillos -hoy derruidos- de la vivienda, y yo mismo, en momentos en que exploraba uno de ellos y fui fotografiado por un alumno, aparezco con una inexplicable "nube blanca" alrededor de mi cabeza, que no era defecto de la pel?cula o del revelado.
Los pobladores del lugar son altamente reticentes a contar historias -en general, el hombre del campo es muy desconfiado, quiz?s por temor al rid?culo que en una localidad peque?a golpea m?s que en una ciudad, ya que en la primera todos te conocen y si eres v?ctima de una chanza eres v?ctima para siempre- y sobre todo de la gente de ciudad, por lo que nuestros sondeos entre los pobladores -que ciertamente fueron pocos- resultaron infructuosos.

De manera que decid? abordar las cosas de otra forma, y realic? varias sesiones de "tabla ouija", ya en la vivienda, ya en nuestro local, para tratar de contactar con la entidad que estaba detr?s de los sucesos. Creo que lo logramos. Y digo que lo logramos porque alguna vez aparecieron en esos altillos algunos papeles que incidentalmente avalaban lo que salt? en las sesiones, en lo que yo llamo una "confirmaci?n cruzada". Antes que pregunten; ya no tengo esos papeles, nunca me los devolvi? un ex alumno que se abri? para hacer su propio "rinconcito de enigmas".

En cierta emisi?n de AFR, luego del programa me llama una se?ora, que se identifica como familiar de las herederas de la propiedad, dos ancianas hermanas de -en ese entonces- 80 y 82 a?os de edad, solteras y traumadas por el hecho -eran, al fin de cuentas, de la alcurnia local- de que en una radio masiva se hablara de su familia y sus oscuras historias. Esta mujer me pidi? discreci?n, pero a cambio confirm? mis presunciones.
A principios del siglo XX, la familia Pinto decide realizar inversiones en la zona y ocupar una casa solariega para sus fines de semana. Por v?nculos matrimoniales con la familia Tezanos -de all? el nombre del pueblo- de raigambre hist?rica -como que son herederos de la gran mansi?n que actualmente ocupa el museo de Bellas Artes local- lo hacen en la casa de referencia. Un Tezanos Pinto casa con una Morit?n, Elo?sa -otro apellido de prosapia vern?cula- y esta mujer parece que comienza a padecer disfunciones ps?quicas severas, al punto que termina siendo recluida en la casa primero, y finalmente confinada a uno de los altillos, prisionera de una perturbaci?n mental que en esos tiempos era vista casi como un estigma social. Los papeles de referencia eran correspondencias que recib?a de Europa -en uno de ellos se describe la asunci?n del presidente de facto Uriburu al gobierno argentino, presenciado por parientes de Elo?sa en viaje a Europa- que al principio ella aparentemente respond?a, y luego simplemente cartas donde se preguntaba por la salud de Elo?sa y finalmente breves esquelas salut?feras y nada m?s. Dato extra?o: Elo?sa no est? sepultada en el pante?n ni de los Morit?n ni de los Tezanos Pinto en el cementerio local -en esa ?poca no hab?a cementerios privados- Las ?malas? lenguas dicen que muri? joven y loca y fue enterrada en una tumba sin nombre en adyacencias a la propiedad, y su fantasma vagar?a en busca de descanso eterno.
Es interesante se?alar que cuando llegamos a estas conclusiones hicimos lo que ten?amos que hacer para que la entidad descansara -hablemos con propiedad: en Parapsicolog?a decimos "erotizar el paquete de memoria", pero eso es tema m?s bien de nuestros cursos- y si podemos decirlo as? el esp?ritu de Elo?sa no ha vuelto a aparecer; pero extra?amente, una parafernalia de otras entidades un joven con barba y corbata como vemos en las otras fotos, las "monjitas", etc- si comenzaron a manifestarse, como si de todas formas el lugar tuviera un atractivo especial para estas entidades.
?Cu?l es mi planteo aqu??. Supongamos que las psicofon?as materializaciones y otras apariciones espectrales tuvieran s?lo su etiolog?a en la remanencia ps?quica de la ordal?a de Elo?sa Morit?n de Tezanos Pinto, las preguntas ser?an: ?por qu? cu?ndo el paquete de memoria de Elo?sa deja de manifestarse s? lo siguen haciendo entidades que nada tienen que ver con esta historia?. Remito al lector al n?mero 1 de nuestra revista digital (ver La presencia de Tezanos Pinto) para mayor detalle, pero quiero llamar su atenci?n en este punto: evidentemente, en estos lugares hay un algo m?s all? de lo traum?tico de la historia con que se les asocia para que haya algo as? como un simposio de entidades ajenas unas a otras, que por otra parte aparecen en equipo precisamente a posteriori de nuestras andanzas en el lugar y no antes.

Una foto en la soledad del campo. Al revelar, entre la maleza aparece este joven de barba candado, saco y corbata, que obviamente no estaba cuando la foto fue tomada

La casa solariega de los Tezanos Pinto

Esta simultaneidad espacial y temporal de distintas fenomenolog?as es lo que hoy se est? reiterando en Pronunciamiento. Adelantamos, aqu? y de manera fragmentada, una informaci?n sobre la que queremos ser cautelosos: no basta all? con luces nocturnas, seres peludos que cruzan la carretera, mutilaciones, huellas. Como si fuera poco, en una semiderruida vivienda abandonada nuestros amigos encontraron una cantidad significativa estiman entre cinco y seis- esqueletos de animales que no pudieron identificar. Ciertamente, no se trata de gatos, perros, liebres, zorros y un largo etc?tera. Y all? est?n, esperando ser identificados.

?Creyeron que hasta aqu? hab?an visto todo?. Quiz?s no. Vuelvan a observar la fotograf?a de la precaria vivienda. Observen el palo borracho, el ?rbol que crece frente a la misma. Sobre el punto siguiente hemos discutido mucho con Daniel. ?l asegura que frente y a la derecha de ese ?rbol hay una figura trasl?cida. Yo ahora s? lo observo, creo, extra?o maridaje de velocirraptor y canguro pero.. ?realmente est? all? o condicionado por la observaci?n de Daniel he transformado la imagen en un test proyectivo?. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

De cualquier manera y en todo caso, todo ello concurre en ilustrar dos hechos.la necesidad de brindar mucha m?s atenci?n intelectual a los eventos que all? est?n ocurriendo, y abrir la mente a considerar que, despu?s de todo, podremos dejar de especular sobre portales dimensionales y ciertamente reunir evidencias circunstanciales aunque sea, semi plena prueba de su existencia.

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cortesia de miarroba.com






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