GANA DINERO CON TU E-MAIL

 

 

Lunes, 20 de febrero de 2006
Imagen

La Primera Guerra Mundial estalla entre el 28 de julio y el 4 de agosto de 1914. Un europeo l?cido, Stefan Zweig, recuerda en su autobiograf?a (Die Welt von Gestern - "El mundo de ayer" -) que la conflagraci?n hizo saltar en pedazos el orden internacional y el sistema de valores que Europa se hab?a concedido. Abundando en esta direcci?n, la historiograf?a de entreguerras sostiene que la Gran Guerra marca una divisoria entre la Europa triunfante del siglo XIX y la que a partir de 1919 se perfila en decadencia.

No hay que esforzarse demasiado para emitir tal diagn?stico. La imparable declaraci?n de hostilidades entre canciller?as y estados mayores avanzado el verano de 1914 es el l?gico desenlace de la Paz Armada, postulada por el sistema de alianzas en el juego de los intereses internacionales.

El punto principal del contencioso europeo fue la balanza de poderes. La Triple Alianza, con su centro de gravedad en los Imperios centrales, y la Triple Entente, dispersa geogr?ficamente y rica en recursos, hab?an demostrado su operatividad hist?rica durante m?s de veinte a?os actuando como eficaz contrapeso en el mantenimiento de esa balanza de poderes que, como meta del orden internacional, hab?a sido emp?ricamente anhelada por los Estados europeos desde que concluy? la guerra de Sucesi?n de Carlos II de Espa?a.

Pero el c?mulo de tensiones generadas en los diez a?os previos al del comienzo del conflicto (doble crisis marroqu?, rivalidades interbalc?nicas, rencillas de las oligarqu?as de las grandes potencias) degradaron hasta tal punto la virtual capacidad contenedora de desequilibrios que se atribu?a al sistema de alianzas que ?ste mud? su naturaleza originaria y se transform? en hilo conductor de la belicosidad de los Estados.

Fracasaba as? la tentativa europea de formalizar una serie de convenciones - aut?nticos paliativos a la violencia institucionalizada- que vincular?n a los protagonistas del sistema de alianzas. La tentativa se hab?a explayado en dos ediciones, 1899 y 1907, celebradas en La Haya, sede a partir de entonces de un Tribunal Internacional.

En esta dial?ctica permanente entre la paz y la guerra, esta ?ltima se impuso entre 1914 y 1918; la historiograf?a reciente (Pierre Renouvin, Luigi Albertini, Fritz Fischer, James Joll) ha puesto de relieve, m?s all? de la obsesiva cuesti?n de la culpabilidad de los alemanes, tanto el car?cter fatal del conflicto como su calidad revolucionaria.

Con la Gran Guerra, en efecto, las viejas unidades imperiales daban paso a un conjunto de nacionalidades apoyadas en el principio del derecho de los pueblos a su autodeterminaci?n: la revoluci?n bolchevique y el despertar del actual Tercer Mundo introduc?an factores nuevos de peso, compactamente capitalistas, en las relaciones internacionales euroc?ntricas, en aquel entonces predominantes.

Al historiador de hoy, por tanto, la Primera Guerra Mundial se le presenta como un fen?meno radical; los mecanismos de comunicaci?n diplom?tica, financiera e intelectual de la Europa del siglo XIX se estrellan en ella y surgen a cambio unas relaciones de poder diferentes, que se perfilar?n claramente con la bipolaridad internacional establecida en 1945.

En los coloquios organizados por la Escuela Francesa de Roma y el Centro de Estudios de Pol?tica Exterior y Opini?n P?blica de la Universidad de Mil?n (febrero de 1980 y 1981) se volvi? a reiterar que la ruptura con el pasado y el inicio de la crisis del siglo XX, al menos hasta la fijaci?n del aludido sistema bipolar, datan del verano de 1914.

El complejo per?odo de entreguerras ser?a, en consecuencia, secuela hist?rica de la Gran Guerra. Ganada ?sta por el bloque de pa?ses con sistema pol?tico demoliberal (Gran Breta?a, Francia y Estados Unidos, que se incorporar? m?s tarde a la lucha), los vencedores se erigen en ?rbitros del nuevo orden internacional que se registra en el Tratado de Versalles y el Estatuto de la Sociedad de Naciones. Continuidad, pues, de la crisis abierta por la Gran Guerra en la historia de Europa hasta 1945 y raz?n suficiente para hablar de una ruptura dif?cilmente cuestionable.

GANA DINERO RECIBIENDO E-MAILS, NO ESPERES A QUE TE LO CUENTEN, CUENTALO TU Y GANA DINERO CON ELLOS.

PINCHA AQUI



?Recomienda esta p?gina a tus amigos!
cortesia de miarroba.com






(0)  | Enviar