El concepto de virtualidad y su intromisión en nuestra vida cotidiana, reflejada en películas como Matrix y El Show de Truman, ha cambiado sensiblemente la forma de pensar de los que hasta poco confiábamos en la infalibilidad de los cinco sentidos para explicar el universo que nos rodea. Hoy en día, por el contrario, la inquietud de estar siendo engañados constantemente se ha convertido en algo cotidiano, hasta el punto de que podemos llegar a dudar de la veracidad de casi cualquier información que se nos presente. Con más fuerza recelamos si, además, dicha información procede de fuentes gubernamentales. Como consecuencia, se ha puesto de moda retomar el antiguo debate de si, en realidad, el 20 de junio de 1969 el hombre logró pisar La Luna o bien las famosas fotografías de aquel gran paso para la humanidad no fueron más que una sesión en un estudio.
De ser así, la hipótesis del fraude cobra cierto sentido si se tiene en cuenta que, a finales de los sesenta y en plena guerra fría, Estados Unidos perdía frente Rusia el liderazgo de la carrera espacial, necesitando demostrar su superioridad ante el pueblo americano y el mundo entero.
Fuera o no verdad, a continuación se explican algunas de esas fotografías que, si bien no suponen pruebas irrefutables sobre la falsedad del alunizaje, al menos servirán para aportar otro punto de vista.
En la fotografía puedes ver a Buzz Aldrin de pie frente a la cámara. Teniendo en cuenta que el sol se encuentra aproximadamente a su espalda y que en La Luna el contraste entre la luz y la oscuridad es notable, sería imposible que se observara su traje espacial con tanto detalle.
Es destacable también que el fondo del astronauta aparece borroso, si bien los científicos aseguran que, al no haber atmósfera en la Luna, la visibilidad en ella resulta completamente nítida.
Por último, si observas bien la fotografía, reflejado en el casco se advierte un objeto extraño. No se ha podido descubrir de qué se trata.
Aquí puedes ver a Neil Amstrong y Buzz Aldrin colocando la bandera estadounidense en el suelo de La Luna. Si te fijas bien en las sombras que proyectan cada uno de los astronautas -señalada con la flecha-, observarás que una de ellas es sensiblemente más larga que la otra.
La fotografía fue tomada desde el módulo lunar con un cámara de 16mm. Si la única luz que se utilizó fue la de El Sol, ambas sombras deberían ser iguales.
En esta fotografía del Apolo XII se observa que el módulo lunar no originó ningún cráter al aterrizar sobre La Luna, a pesar de la considerable cantidad de polvo que debería haber arrancado durante su descenso hasta lograr posarse con éxito.
Fíjate también en el reflejo a la izquierda del cartel donde dice United States. Observando que la luz procede desde la parte de atrás del módulo -por la derecha del cartel-, se deduce que el lugar donde aparece el reflejo debería de estar oscuro, lo que hace pensar en la existencia de otra fuente luminosa. Sin embargo, sólo se empleaba la luz solar.
Esta imagen presenta a Alan Bean sosteniendo un contenedor de muestras con su mano izquierda. Se advierte que el contenedor reflecta el brillo de una luz aunque, en teoría, toda la luz proviene de la espalda del astronauta.
En cuanto al reflejo del casco, en el que puedes observar a Charles Conrad, el brillo de El Sol no debería dejar ver nada.
Por último, el traje de Alan se ve con demasiada nitidez, lo que, nuevamente, hace sospechar de la presencia de otra fuente de luz.
En esta fotografía, que muestra al astronauta delante de la bandera de los Estados Unidos, es destacable la total ausencia de estrellas, cuando la falta de atmósfera hace que las estrellas en la luna sean completamente visibles y destaquen por su intensa luz. Como respuesta a un comentario similar realizado desde el Observatorio de Greenwich, la NASA manifestó entonces que la luz solar era tan intensa que anuló completamente el brillo de las estrellas.
La fotografía capta la silueta del módulo lunar sobre el terreno de La Luna. En principio no parece que haya nada extraño en ella. Sin embargo, debe recordarse que un avión de gran tamaño, cuando vuela a baja altura, no proyecta una sombra tan grande ni tan definida en la superficie.
Dos investigadores que han trabajado sobre este tema, Ralph René y el fotógrafo David Percy, afirman que todas las fotos fueron realizadas en un estudio de Nevada. Otras fuentes aseguran que la NASA no contaba con el tiempo ni la tecnología necesarios para emprender una aventura como aquélla. Incluso hoy en día resulta extraño que jamás se haya vuelto a realizar otro descenso en La Luna.
¿Fue un fraude? Probablemente nunca lo sabremos. Cuesta pensar que sea mentira, después de todo. No obstante, resulta curioso que todos creamos o hayamos creído alguna vez que el hombre pisó La Luna, cuando la única demostración ha sido una imagen en la tele y un par de fotos. Paradójicamente, ahora necesitamos pruebas indiscutibles para plantearnos si dudar de ello. ¿No debería ser al contrario?
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cortesia de miarroba.com