GANA DINERO CON TU E-MAIL

 

 

Viernes, 24 de febrero de 2006
En la noche del 28 de julio de 1900, el rey Humberto 1 de Italia cenaba con su ayudante en un restaurante de la localidad de Monza, donde deb?a presenciar un concurso de atletismo al d?a siguiente. Con gran sorpresa observ? que el propietario del establecimiento era id?ntico a ?l. Por curiosidad, entabl? conversaci?n con ?l, y fue descubriendo que exist?an entre ellos otras semejanzas.

El due?o tambi?n se llamaba Humberto; al igual que el rey, hab?a nacido en Tur?n, y en el mismo d?a; y se hab?a casado con una chica llamada Margherita el mismo d?a en que el rey se cas? con su esposa, la reina Margherita. Y hab?a inaugurado el restaurante el d?a en que Humberto 1 fue coronado rey de Italia.

El rey qued? fascinado e invit? a su doble a que asistiera al concurso de atletismo con ?l. Pero al d?a siguiente, ya en el estadio, el ayudante del rey le inform? que el due?o del restaurante hab?a muerto aquella ma?ana despu?s de que le hubieran disparado misteriosamente. Y mientras el rey expresaba su pesar, un anarquista que surgi? de entre la multitud dispar? contra ?l y le mat?.

Asesinato del rey Humberto I de Italia, quien vivi? y muri? de similar manera que otro Humberto de un pueblito de Italia.

Otra extra?a coincidencia conectada con una muerte ocurri? mucho m?s recientemente. El domingo 6 de agosto de 1978, el peque?o despertador que el papa Pablo VI hab?a comprado en 1923 -y que durante 55 a?os le hab?a despertado a las seis cada ma?ana- son? repentinamente, y de un modo estridente. Pero no eran las seis; eran las 9,40 de la noche y, de forma inexplicable, el reloj empez? a sonar cuando el papa yac?a moribundo. M?s tarde, el padre Romeo Panciroli, portavoz del Vaticano, comentar?a: "fue de lo m?s extra?o. Al papa le gustaba mucho el reloj. Lo compr? en Polonia y lo llevaba siempre consigo en sus viajes."

Cada uno de nosotros ha experimentado una coincidencia -aunque sea trivial- alguna vez. Pero algunos de los casos m?s extremos parecen desafiar toda l?gica y resulta imposible atribuirlos a la mera suerte.

Los poderes del Universo
No es, pues, sorprendente que la "teor?a de la coincidencia" haya entusiasmado a cient?ficos fil?sofos y matem?ticos durante m?s de 2000 a?os. Hay un tema que aparece en todas sus teor?as y especulaciones: ?qu? son las coincidencias? ?Contiene un mensaje escondido dirigido a nosotros? ?Qu? fuerza desconocida representan? S?lo en nuestro siglo se han sugerido algunas respuestas veros?miles, pero son respuestas que chocan con las propias ra?ces de la ciencia. Ello hace que nos preguntemos: ?existen poderes en el Universo de los que no tenemos todav?a un conocimiento preciso?

Los primeros cosm?logos cre?an que el mundo se manten?a unido por una especie de principio de totalidad. Hip?crates, conocido como el padre de la medicina, que vivi? aproximadamente entre 460 y 375 a.C., cre?a que el Universo estaba unido por unas "afinidades ocultas", y escribi?: "Hay un movimiento com?n, una respiraci?n com?n, todas las cosas est?n en solidaridad las unas con las otras." Seg?n esta teor?a, la coincidencia se dar?a cuando dos elementos "solidarios" o "afines" se buscan el uno al otro.

El fil?sofo renacentista Pico della Mirandola escribi? en 1557: "En primer lugar, hay una unidad en las cosas por la cual cada cosa forma un conjunto consigo misma. En segundo lugar, existe la unidad por la cual una criatura est? unida a las otras y todas las partes del Universo constituyen un mundo."

Cuando el Papa Pablo VI. estaba a punto de morir su despertador comenz? a sonar inexplicablemente.

Esta creencia ha perdurado, de una forma apenas alterada, en tiempos mucho m?s modernos. El fil?sofo Arthur Schopenhauer (1788-1860) defini? la coincidencia como "la aparici?n simult?nea de acontecimientos causalmente desconectados." Sugiri? que los acontecimientos simult?neos iban en l?neas paralelas, y que el mismo acontecimiento, aunque representa un eslab?n de cadenas totalmente diferentes, se da sin embargo en ambas, de forma que el destino de un individuo se ajusta invariablemente al destino de otro, y cada uno es el protagonista de su propio drama mientras que simult?neamente est? figurando en un drama ajeno a ?l. Esto es algo que sobrepasa nuestros poderes de comprensi?n y s?lo puede concebirse como posible en virtud de la maravillosa armon?a preestablecida. Todos debemos participar en ella. Por tanto, todo est? interrelacionado y mutuamente armonizado.

Investigando el futuro
La idea de un "inconsciente colectivo" -almac?n secreto de recuerdos a trav?s de los cuales las mentes puedan comunicarse- ha sido debatida por varios pensadores. Una de las teor?as m?s extremistas para explicar la coincidencia fue presentada por el matem?tico brit?nico Adri?n Dobbs en los a?os sesenta. Invent? la palabra "psitr?n" para describir una fuerza desconocida que registraba, como el radar, una segunda dimensi?n temporal que era m?s bien probabil?stica que determinista. El psitr?n absorb?a probabilidades futuras y las transmit?a al presente desvi?ndose de los sentidos humanos corrientes y transmitiendo de alguna forma la informaci?n directamente al cerebro.

La primera persona que estudi? las leyes de la coincidencia cient?ficamente fue el doctor Paul Kammerer, director del Instituto de Biolog?a Experimental de Viena. Desde que ten?a veinte a?os, empez? a escribir un "diario" de coincidencias. Muchas eran triviales: nombres de personas que surg?an inesperadamente en conversaciones separadas, tickets para el concierto y el guardarropa con el mismo n?mero, una frase de un libro que se repet?a en la vida real. Durante horas, Kammerer permanec?a sentado en los bancos de los parques tomando nota de la gente que pasaba, anotando su sexo, edad, vestido, y si llevaban bastones o paraguas. Despu?s de haber considerado detalles tales como la hora punta, el tiempo y la ?poca del a?o, descubri? que los resultados se clasificaban en "grupos de n?meros" muy similares a los que usan los estad?sticos, los jugadores, las compa??as de seguros y los organizadores de encuestas.

Arthur Koester defini? las coincidencias como "Chistes del destino".

Kammerer llam? a este fen?meno "serialidad", y en 1919 public? sus conclusiones en un libro titulado Das Geseiz der Serie (La ley de la serialidad). Afirmaba que las coincidencias iban en serie -es decir-, "se produc?a una repetici?n o agrupaci?n en el tiempo o en el espacio por la cual los n?meros individuales en la secuencia no estaban conectados por la misma causa activa."

Kammerer sugiri? que la coincidencia era meramente la punta de un iceberg dentro de un principio c?smico m?s grande, que la humanidad todav?a apenas reconoce.

Al igual que la gravedad, es un misterio; pero a diferencia de ella, act?a selectivamente para hacer coincidir en el espacio y en el tiempo cosas que poseen alguna afinidad. "As? pues -concluy?-, al final tenemos la imagen de un mundo-mosaico o de un caleidoscopio c?smico que, a pesar de los constantes movimientos y nuevas disposiciones, tambi?n se preocupa por hacer coincidir cosas iguales."

El gran salto hacia adelante tuvo lugar 50 a?os m?s tarde, cuando dos de las mentes m?s brillantes de Europa colaboraron para producir el libro m?s completo acerca de los poderes de la coincidencia, un libro que iba a dar lugar a controversia y a ataques por parte de te?ricos rivales.

Los dos hombres eran Wolfgang Pauli -cuyo principio de exclusi?n, ideado de una forma muy atrevida, le mereci? el premio Nobel de f?sica- y el psic?logo/fil?sofo suizo profesor Carl Gustav Jung. Su tratado llevaba el poco original titulo de Sincronicidad, un principio de conexi?n no causal. Descrito por un cr?tico americano como "el equivalente paranormal de una explosi?n nuclear", utilizaba el t?rmino "sincronicidad" para ampliar la teor?a de la serie de Kammerer.

Orden a partir del caos
Seg?n Pauli, las coincidencias eran "las huellas visibles de principios desconocidos". Las coincidencias, explic? Jung, tanto si se dan aisladas como si aparecen en serie, son manifestaciones de un principio universal apenas conocido que opera con bastante independencia respecto de las leyes f?sicas. Los que han interpretado la teor?a de Pauli y Jung han concluido que la telepat?a, la precognici?n y las mismas coincidencias son todas manifestaciones de una ?nica fuerza misteriosa que opera en el Universo y que est? tratando de imponer su propia disciplina sobre la total confusi?n que rige la vida humana.

Wolfgang Pauli, Nobel de f?sica que introdujo el concepto de sincronicidad.

De todos los pensadores contempor?neos, nadie ha tratado m?s extensamente la teor?a de la coincidencia que Arthur Koestler, quien resume este fen?meno con la expresiva frase "chistes del destino".

Un "chiste" particularmente sorprendente le fue relatado a Koestler por un estudiante ingl?s de doce a?os llamado Nigel Parker: Hace muchos a?os, el autor de historias de terror norteamericano, Edgar Allan Poe, escribi? un libro titulado El relato de Arthur Gordon Pym. En ?l, el se?or Pym viajaba en un barco que naufrag?. Los cuatro supervivientes pasaban muchos d?as en un bote antes de decidirse a matar y comerse al grumete, cuyo nombre era Richard Parker.

Unos a?os despu?s, en el verano de 1884, el primo de mi bisabuelo era grumete de la yola Mignoneite cuando ?sta se hundi?, y los cuatro supervivientes navegaron a la deriva en un bote durante muchos d?as. Finalmente, los tres miembros mayores de la tripulaci?n mataron y se comieron al grumete. Su nombre era Richard Parker.

Tales incidentes, extra?os y aparentemente significativos, abundan. ?Qu? explicaci?n puede haber para ellos, a no ser la mera coincidencia?

GANA DINERO RECIBIENDO E-MAILS, NO ESPERES A QUE TE LO CUENTEN, CUENTALO TU Y GANA DINERO CON ELLOS.

PINCHA AQUI



?Recomienda esta p?gina a tus amigos!
cortesia de miarroba.com






(0)  | Enviar