GANA DINERO CON TU E-MAIL

 

 

Mi?rcoles, 01 de marzo de 2006
Jas?n es un h?roe tesalio. Aes?n, su padre, era hijo de Creteo y de Tiro (la que fue amada por Poseid?n). Fue despojado de su reino, el pa?s de Iolcos, por su hermanastro, Pelias, hijo de Tiro y de Poseid?n. No obstante, su hijo Jas?n fue criado por el centauro Quir?n. Llegado a edad adulta, Jas?n dej? el Peli?n y se present? en Iolcos, cubierto por una piel de pantera, con una lanza en cada mano y el pie izquierdo sin sandalia. Pelias estaba celebrando un sacrificio; al ver a ese hombre, tuvo miedo, pues un or?culo le hab?a aconsejado "desconfiar del hombre que no tuviera m?s que una sandalia". Jas?n se acerc? al rey y le reclam? el reino que, seg?n dec?a, le pertenec?a leg?timamente. Pelias, sin rehusar abiertamente, le pidi? que antes trajera el vellocino de oro del carnero que anta?o se hab?an llevado Frixo y Hele desde Grecia a C?lquida. Ese vellocino, como se sab?a, se hallaba en un bosque consagrado a Ares, en Colcos, y el rey Aetes, hijo del Sol y de la Oce?nida Perseida, lo hab?a confiado a la custodia de un drag?n maligno. Pelias, al enviar tan lejos a Jas?n, estaba convencido de que no volver?a. Jas?n acept? la misi?n y empez? por pedir consejo a Argos, hijo de Frixo y Argos, por indicaci?n de Atenea, construy? el primer gran nav?o, el Argos, capaz de llevar a C?lquida, es decir, al fondo del Ponto Euxino, a Jas?n y a los compa?eros que ?l eligiera. Esa nave se construy? pronto, en el puerto de Pagase, en Tesalia, con madera cortada en el Peli?n, pero la pieza de proa era un trozo de encina procedente de Dodona (el bosque donde Zeus daba sus or?culos): proporcionado por Atenea, ese trozo de encina ten?a el don de la palabra y pod?a profetizar.

El viaje de ida:
Los compa?eros no tardaron en afluir. Jas?n retuvo a unos cincuenta. Las listas que dan los autores son diversas: no obstante, algunos se encuentran siempre: Orfeo, el m?sico, que hab?a de marcar el comp?s a los remeros, Tifis, el piloto, instruido por Atenea, el adivino Idm?n, los hijos de B?eras, el Viento del Norte, Calais, Cetes, y luego C?stor y P?lux, y sus dos primos, Idas y Linceo. Heracles es nombrado a veces, pero el destino le prohib?a ir a la C?lquida, y un episodio del viaje explicaba c?mo se hab?a detenido por el camino para buscar al joven Hilas, a quien amaba, y al que las ninfas de un manantial hab?an arrebatado cuando sacaba agua. El viaje comenz? bien. Los presagios eran favorables. La primera escala fue Lemnos, donde no hab?a m?s que mujeres, pues estas hab?an matado a todos los hombres, que les hab?an sido infieles a consecuencia de una maldici?n lanzada por Afrodita. Las Lemnianas fueron amables con los navegantes, y ?stos les dieron hijos, fundadores de una raza nueva. Al pasar por Samotracia, los Argonautas se hicieron iniciar en los misterios de los Cabiros, que se celebraban en la isla. Luego, penetrando en el Helesponto, fueron recibidos favorablemente por los doliones y su rey C?cico, en el pa?s de C?cica. Se hicieron a la vela, pero el viento gir? durante la noche, y, antes del alba, estaban de nuevo con los doliones, que no les reconocieron, les tomaron por piratas pelasgos y combatieron con ellos. En el curso del combate, el rey C?cico fue muerto. Cuando se levant? el d?a, se reconocieron, quedaron desolados, y Jas?n fund? unos juegos f?nebres en honor de C?cico. La etapa siguiente condujo a los navegantes a la costa de Misia. All? fue donde se perdi? el joven Hilas, y Heracles, partido en su busca, no volvi? a tiempo para la marcha de la nave. El Argos lleg? entonces entre los bebricios, cuyo rey era Amico, que obligaba a los viajeros a luchar contra ?l en pugilato. Fue P?lux quien recogi? el desaf?o y mat? al rey, o, seg?n otros, le hizo prometer que se conducir?a mejor en lo sucesivo. Al d?a siguiente, la tempestad arroj? al Argos a la costa de Tracia, en el pa?s de Fineo. Este era un adivino ciego, hijo de Poseid?n, y los dioses le hab?an afligido con una maldici?n singular. Cada vez que quer?a comer. Las Arp?as, demonios alados, se precipitaban sobre ?l, arrebatando los platos y manchando el resto. Calais y Cetes, que eran alados, como hijos de un dios del Viento, se precipitaron en persecuci?n de las Arp?as, las alcanzaron y les hicieron prometer, por el Estigio, no importunar m?s a Fineo. Este, agradecido, les revel? el porvenir a los Argonautas; les aconsej? desconfiar de las Rocas Cianeas (las Rocas Azules), llamadas tambi?n Simplegadas (las Rocas que se chocan). Eran escollos que guardaban la entrada al Ponto Euxino, y, cuando una nave quer?a pasar, se precipitaba uno contra otro, para cerrar el paso. Fineo dijo a los Argonautas que, antes de franquearlos, hicieran una experiencia: enviar por delante una paloma, que volara a trav?s del paso; si ella lo lograba, la nave podr?a seguirla: si no, in?til obstinarse. Los Argonautas siguieron ese consejo. La paloma logr? volar entre las dos rocas, que no le atraparon m?s que una pluma de la cola. Cuando los escollos se separaron, el Argos se lanz? a toda velocidad; franque? el paso y no dej? en la aventura m?s que una tabla de popa. A partir de ese momento, las Rocas Cianeas quedaron inm?viles y el camino del Ponto Euxino estuvo definitivamente abierto. Tras una escala en el pa?s de los mariandines, donde el adivino Idm?n (que hab?a previsto su muerte desde el comienzo) fue muerto en una cacer?a por un jabal?, el Argos super? la desembocadura del Termodonte y lleg? a la C?lquida. El piloto Tifis hab?a muerto poco antes. Le reemplaz? en el gobernalle h?roe Anc?o.

Medea:
Una vez en Colcos, Jas?n expuso al rey Aetes el motivo de su llegada. El rey no rehus? a entregarle el Vellocino de oro, pero puso algunas condiciones: Jas?n deb?a, ante todo, imponer el yugo a dos toros de cascos de bronce, regalo de Hefesto, que exhalaban fuego por las narices. Luego, con ayuda de ese tiro, deb?a arar un campo y sembrar los dientes de un drag?n -el drag?n de Tebas-. Nunca habr?a podido Jas?n cumplir esas condiciones si no le hubiera ayudado la hija de Aetes, Medea, que hab?a sentido por ?l una viva pasi?n. Ante todo le hizo prometer que la tomar?a por mujer y la llevar?a a Grecia con ?l, y luego, como era maga (igual que Circe, de quien era sobrina), entreg? a Jas?n un b?lsamo con el que deb?a untarse antes de afrontar los toros, y le ense?? lo que hab?a de hacer luego. Jas?n, debidamente prevenido, logr? domar los toros, arar el campo, y, cuando hubo sembrado los dientes del drag?n, se apresur? a esconderse, pues de la tierra arada surg?a una cosecha de hombres armados, con intenciones hostiles. Jas?n, desde su escondite, lanz? en medio de ellos una piedra. Los guerreros se acusaron rec?procamente de haberla lanzado y se mataron entre s?.

El regreso:
No obstante, Aetes no cumpli? su promesa; incluso intent? pegar fuego al Argos. Pero Medea, por sus sortilegios, durmi? al drag?n que guardaba el vellocino y se escap? con Jas?n, en la nave, llev?ndose a su hermano peque?o, Apsirto. Aetes parti? en su persecuci?n. Para retardarle, Medea mat? a su hermano y tir? sus miembros dispersos al mar. Aetes perdi? un tiempo precioso recogi?ndolos. Tras de lo cual, ya fue demasiado tarde para continuar la persecuci?n. Durante ese tiempo, el Argos penetraba por las bocas del Danubio (el Istros) y sub?a por el r?o. Por ese camino, llegaron al Adri?tico (la geograf?a de esta leyenda es bastante incierta). Zeus, en ese momento, levant? contra ellos una violenta tempestad. La pros del nav?o se puso a hablar y revel? que los Argonautas llevaban la pena del asesinato de Apsirto y que ten?an que ir a hacerse purificar por Circe. El Argos subi? por el Po (Eridan), lleg? al R?dano y volvi? a bajar hasta junto a Circe, en la isla de Aeaea. Circe purific? a Medea, pero se neg? a recibir a Jas?n. Y el nav?o volvi? a zarpar. Guiado por la propia Tetis, por orden de Hera, atraves? sin obst?culo el mar de las Sirenas. Orfeo cant? para evitar a los marinos la tentaci?n de escuchar el canto de esos p?jaros mal?ficos, pero uno de sus compa?eros, Butes, prefiri? a las Sirenas y salt? al mar. Afrodita le salv? y le estableci? en la regi?n de Lilibeo (Marsala). Continuando su ruta, y atravesando el estrecho de Caribdis sin da?o, el Argos abord? Corcira, la isla de los feacios. All? los argonautas encontraron una tropa de colquidianos lanzados en su persecuci?n por Aetes. El rey del pa?s, Alcinoo, rehus? entregar a Jas?n y Medea, porque se prob? que eran marido y mujer, y ya no depend?an de Aetes. Apenas el Argos abandon? Corcira, una violenta tempestad le lanz? a las Sirtes. Llevando la nave sobre las espaldas, a trav?s de las arenas, llegaron al lago Tritonis, cuyo dios, Trit?n, les ense?? el medio de volver al mar. Cuando, en su camino, quisieron abordar Creta, tropezaron con un gigante llamado Talos, un "robot", obra de Hefesto, que guardaba la isla por cuenta de Minos. Desde lejos lanzaba rocas enormes contra los barcos que se acercaban. Y, tres veces al d?a, daba la vuelta a la isla. Ese Talos era invulnerable, pero en el tobillo, bajo una piel muy espesa lat?a una vena de la que depend?a su vida. Medea le hizo enfurecerse con visiones enga?osas, hasta que consigui? que se desgarrara el tobillo en una roca, con lo que muri?. Los Argonautas pudieron desembarcar, pasar una noche en la orilla y zarpar al d?a siguiente. Pero, en el mar de Creta, de repente quedaron envueltos por una espesa nube. A ruegos de Jas?n, Apolo les envi? un chorro de fuego que les ense??, muy cerca de ellos, un islote donde pudieron fondear. Dieron a ese islote el nombre de Anafi (la Revelaci?n). Luego, siguiendo la Eubea, el nav?o lleg? a Iolcos, al cabo solamente de cuatro meses de viaje, llevando el Vellocino de oro. Jas?n, despu?s, fue a consagrar la nave, en Corinto, como exvoto a Poseid?n. Las haza?as de Jas?n no hab?an terminado. Como Pelias rehusaba entregar su reino al joven, Medea persuadi? a sus hijas, las Pel?adas, para que rejuvenecieran a su padre con encantamientos cuyo secreto le confi?. Pero la receta que les dio no era verdadera, y las Pel?adas s?lo lograron matar a su padre. A consecuencia de ese crimen, Jas?n y Medea hubieron de refugiarse en Corinto, donde vivieron diez a?os. Al cabo de ese tiempo, Jas?n se cas? con Medea y se prometi? con Creusa, la hija del rey Cre?n. Medea envi? entonces a la muchacha un traje nupcial que le infundi? un fuego violento en las venas; todo el palacio real ardi?, con Creusa y Cre?n. Mientras, Medea mataba a los dos hijos que hab?a tenido de Jas?n y se escapaba en un carro alado. Jas?n, tras todas esta aventuras, volvi? a Iolcos y recobr? su reino de Acasto, el hijo de Pelias, que hab?a sucedido a su padre. Medea llev? alg?n tiempo una vida errante. Se qued? alg?n tiempo en Atenas, cerca de Egeo, pero hubo de abandonar el pa?s. Hall? refugio en Asia, en el pa?s de los medas, que le debe su nombre, y luego volvi? junto a su padre, a quien le hizo recobrar el reino, que, mientras tanto, le hab?a quitado Perses, el propio hermano de Aetes. Una tradici?n dec?a que Medea nunca hab?a muerto, sino que hab?a sido transportada viva a los Infiernos para se all? esposa de Aquiles.

GANA DINERO RECIBIENDO EMAILS EN TU CORREO ELECTRONICO, PINCHA EN LA IMAGEN Y AFILIATE, ES GRATIS.






?Recomienda esta p?gina a tus amigos!
cortesia de miarroba.com






(0)  | Enviar