GANA DINERO CON TU E-MAIL

 

 

Domingo, 19 de marzo de 2006
Imagen

El lunes 23 de noviembre de 1998, se iniciaba en la ciudad de Zhitomir (ex Uni?n Sovi?tica), el juicio de un ucraniano acusado de haber asesinado a 52 personas, ante la celosa mirada de un p?blico enloquecido que reclamaba la cabeza del acusado. Su calma contrastaba con la emoci?n de todos los presentes en la sala, en su mayor?a j?venes.
Despu?s de confesar en una declaraci?n entregada a la prensa por su abogado antes de la apertura del juicio, que no se arrepent?a de ninguno de los cr?menes que hab?a cometido, Anatoli Onoprienko respond?a d?cilmente a las preguntas del juez; reconoci? haber asesinado a 42 adultos y 10 ni?os, entre 1989 y 1996.

La parte acusadora ha pedido la pena de muerte, cuyo mantenimiento apoyan tres de cada cuatro ucranianos, seg?n las encuestas, pero el verdadero problema en este complicado juicio, es impedir que el p?blico linche al acusado. Complicado por su envergadura y duraci?n (m?s de 400 testigos y por lo menos tres meses de declaraciones por delante), por sus gastos, pero tambi?n por la tensi?n que se respira entre los familiares de las v?ctimas, obligados a pasar cada d?a por un arco detector de metales, algo no tan corriente en ese pa?s, mientras el acusado, encerrado en una jaula met?lica, est? prudentemente separado de la ira del p?blico...

Las autoridades le describen como el asesino m?s terrible de la historia en Ucrania y de la antigua Uni?n Sovi?tica, mientras que las familias de las numerosas v?ctimas lo califican de "animal", "ser monstruoso" y "bestia demon?aca".

Los hechos se produc?an entre octubre de 1995 y marzo de 1996. En aquellos seis meses, la regi?n de Zhitomir vivi? aterrorizada por una serie de 43 asesinatos que Onoprienko hab?a ido sembrando. La Nochebuena de 1995 se produjo el ataque a la aislada vivienda de la familia Zaichenko. El padre, la madre y dos ni?os muertos y la casa incendiada para no dejar huellas fue el precio de un absurdo bot?n formado por un par de alianzas, un crucifijo de oro con cadena y dos pares de pendientes. Seis d?as despu?s, la escena se repet?a con otra familia de cuatro miembros. V?ctimas de Onoprienko aparecieron tambi?n durante aquellos seis meses en las regiones de Odesa, Lvov y Dniepropetrovsk.

Estas matanzas incitaron a la segunda investigaci?n delictiva m?s grande y complicada en la historia ucraniana (la primera hab?a sido la de su compatriota Chikatilo). El gobierno ucraniano envi? una buena parte de la Guardia Nacional con la misi?n de velar por la seguridad de los ciudadanos y, como si el despliegue de una divisi?n militar entera para combatir a un solo asesino no fuera bastante, m?s de 2000 investigadores de las polic?as federal y local.

"No hay mejor asesino en el mundo que yo. No me arrepiento de nada, y, si pudiera, sin duda volver?a a hacerlo..."
Los polic?as empezaron a buscar a un personaje itinerante y elaboraron una lista en la que figuraba un hombre que viajaba frecuentemente por el sudoeste de Ucrania para visitar a su novia.

Con la polic?a tras su pista, Onoprienko puso tierra de por medio en 1989 y abandon? el pa?s ilegalmente para recorrer Austria, Francia, Grecia y Alemania, en d?nde estar?a seis meses arrestado por robo y luego ser?a expulsado.


52 asesinatos en solo 6 meses. De regreso a Ucrania sum? a los nueve otros 43 asesinatos, y poco despu?s, ante las pruebas encontradas por los agentes en los apartamentos de su novia y su hermano (una pistola robada y 122 objetos pertenecientes a las v?ctimas), hallaron una raz?n para arrestarlo. Cuando la polic?a le pidi? los documentos en la puerta de su casa, Onoprienko no les quiso facilitar la tarea, e hizo un esfuerzo vano por conseguir un arma y defenderse. Cuando los polic?as por fin lo detuvieron, Onoprienko se sent? silenciosamente cruzando los brazos y les dijo sonriendo: "Yo hablar? con un general, pero no con ustedes". Aun as?, no le qued? m?s remedio que confesar sus cr?menes y dejar que aquellos le arrestasen.

En su declaraci?n al juez, aparecer?an otros nueve cad?veres cosechados a partir de 1989 en compa??a de un c?mplice, Sergei Rogozin, (quien tambi?n comparecer?a en el juicio).

Anatoli Onoprienko sigui? los pasos del legendario Andrei Chikatilo. Ambos mataron al mismo n?mero de v?ctimas, pero son muy diferentes. Chikatilo, ejecutado en 1994, era un maniaco sexual. S?lo mataba mujeres y ni?os, cuyos cuerpos violaba y mutilaba. A veces se com?a las v?sceras. Nada de esto aparece en el expediente de Onoprienko, un ladr?n que mataba para robar, con inusitada brutalidad y ligereza, pero sin las escenas del maniaco sexual. Onoprienko supera a Chikatilo por el corto periodo en que realiz? su matanza: seis meses frente a doce a?os.

Cuando ejecutaba a sus v?ctimas, el asesino segu?a un mismo ritual: eleg?a casas aisladas, mataba a los hombres con un arma de fuego y a las mujeres y a los ni?os con un cuchillo, un hacha o un martillo. No perdonaba a nadie, despu?s de sus asesinatos cortaba los dedos de sus v?ctimas para sacarles los anillos, o a veces quemaba las casas. Incluso mat? en su cuna a un beb? de tres meses, asfixi?ndolo con una almohada.

Onoprienko, de 39 a?os, estatura media, aspecto de deportista, racional, educado, elocuente, dotado de una excelente memoria y desprovisto de piedad. Soltero, padre de un ni?o, reconoci? haber tenido una infancia muy dif?cil: su madre hab?a muerto cuando ?l ten?a 4 a?os, y su padre y su hermano mayor lo hab?an abandonado en un orfanato. De adulto, para ganarse la vida, se hab?a embarcado como marino y hab?a sido bombero en la ciudad de Dneprorudnoye (d?nde su ficha laboral le describe como un hombre "duro, pero justo"). Luego hab?a emigrado al extranjero para trabajar de obrero durante ese tiempo, pero confes? que su fuente primaria de ingreso era criminal: los robos y asaltos.

El peritaje m?dico lo ha calificado como perfectamente cuerdo que puede y debe asumir las consecuencias de sus actos. El mismo se define como un "ladr?n" que mataba para robar: "Mataba para eliminar a todos los testigos de mis robos"

Por este motivo puede ser condenado a la pena capital por cr?menes premeditados con circunstancias agravantes. El presidente ucraniano, Leonid Kuchma, dijo que dar? explicaciones al Consejo de Europa para violar en este caso la moratoria de ejecuci?n de la pena de muerte que su pa?s mantiene desde marzo de 1997. Gracias al convenio con el Consejo de Europa, 81 penas de muerte dictadas ?ltimamente en Ucrania no se han ejecutado. La declaraci?n del presidente Kuchma anuncia que se va a hacer una excepci?n con Onoprienko.

En un momento determinado de la investigaci?n, el acusado afirm? que o?a una serie de voces en su cabeza de unos "dioses extraterrestres" que lo hab?an escogido por considerarlo "de nivel superior" y le hab?an ordenado llevar a cabo los cr?menes. Tambi?n asegur? que pose?a poderes hipn?ticos y que pod?a comunicarse con los animales a trav?s de la telepat?a, adem?s de poder detener el coraz?n con la mente a trav?s de unos ejercicios de yoga.
?Enfermo mental o maniaco homicida? lo primero podr?a declararlo imputable, y lo segundo, condenarlo a la pena capital... el juicio, actualmente en curso, parece seriamente complicado.

Tras ser detenido trato de fingir locura, pero los psiquiatras afirmaron que est? cuerdo.
Los psiquiatras, sin embargo, han diagnosticado que el hombre est? perfectamente "cuerdo" y la mayor?a quiere que pague por los homicidios. El mismo Onoprienko resum?a as? la filosof?a de su carnicer?a:

"Era muy sencillo, los ve?a de la misma forma en que una bestia contempla a los corderos".

GANA DINERO CON LA PUBLICIDAD DE TU CORREO ELECTRONICO.

GANA DINERO RECIBIENDO E-MAILS, NO ESPERES A QUE TE LO CUENTEN, CUENTALO TU Y GANA DINERO CON ELLOS.

PINCHA AQUI



?Recomienda esta p?gina a tus amigos!
cortesia de miarroba.com