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S?bado, 08 de julio de 2006
Cuando el malvado hocero, es decir Saturno, que es s?mbolo de la perversidad y se identifica con la hoz, habr? llevado a cabo dos revoluciones, la francesa y la rusa, cambiar?n, como consecuencia, tiempos y naciones. Aparecer? entonces otro partido revolucionario cuyo s?mbolo ser? la se?al movible (la cruz gamada) y, sustituyendo al comunista, ser? semejante a ?l en sus objetivos y en sus m?todos: la opresi?n y la muerte para cuantos a ?l se opongan.

La cuarteta cuarenta y siete de la I Centuria se refiere a la Sociedad de las Naciones. Dice:

Del lago Leman los discursos enojar?n
Los d?as ser?n reducidos a semanas,
Luego meses, luego a?os, luego todos desfallecer?n,
Los Magistrados ser?n condenados por leyes vanas.

La cuarteta es un juicio nada halag?e?o y m?s bien severo de la labor llevada a cabo por los ministros reunidos en Ginebra, como representantes de las naciones del mundo: los discursos que se pronunciar?n a orillas del lago Leman, dice, cansar?n a todos y ser?n causa de desuni?n y de fastidio; los d?as ser?n como semanas, despu?s como meses, como a?os; todos abandonar?n la lucha y al final las propias leyes que, por falta de un esp?ritu superior, se convertir?n en letra muerta, condenar?n a los mismos magistrados que las elaboraron.

La cuarteta sexta de la V Centuria es una clara referencia a la proclamaci?n de V?ctor Manuel III como emperador:

Al Rey augur la mano imponer sobre el jefe,
Vendr? a rogar por la paz it?lica:
A la mano izquierda cambiar? el cetro,
De Rey llegar? a ser Emperador pac?fico.

Es asimismo muy importante el anuncio en la cuarteta ochenta y nueve de la II Centuria, de dos personajes destinados a gobernar Europa totalitariamente. La transcribimos para nuestros lectores:

Un d?a se repartir?n el mundo los dos grandes maestros,
Su gran poder se ver? aumentado:
La tierra nueva estar? en sus poderosas, manos,
Los d?as del sanguinario est?n contados.

Dos grandes maestros subir?n al poder del Estado, es decir, ser?n coronados de autoridad, como se hace con una pieza en el juego de damas; su influencia pol?tica aumentar? considerablemente.
Es clara la alusi?n a Hitler y Mussolini, maestros de escuela ambos mientras que la Tierra Nueva, Am?rica del Norte, alarmada ante el predominio de los dos jefes sobre el resto de Europa y de la peligrosa extensi?n de sus doctrinas, vigilar?n el n?mero siempre creciente de sus adeptos y seguidores.

Sigamos viendo el desarrollo de los sucesos b?licos de los a?os 1941 1945, a trav?s de una serie de cuartetas que vaticinan los principales hechos (Centuria III, cuarteta LXXI; Centuria II, cuarteta V; Centuria IV, cuarteta LXVIII).

Algunos versos no necesitan explicaci?n por su claridad. Cuando los habitantes de las islas, despu?s de un largo asedio, hayan recobrado fuerza y vigor, los sitiadores de fuera ser?n derrotados, y sufrir?n de nuevo y m?s que nunca.

En cuanto a las tentativas de negociar la paz, recordemos que en mayo de 1941 Rudolf Hess, enviado especial de Hitler, parti? en avi?n para Inglaterra con el encargo de entablar negociaciones de Paz y lograr posiblemente una alianza contra la Rusia Sovi?tica. Con el mismo fin, parece que tambi?n hab?a comunicaci?n apistolar secreta entre diplom?ticos italianos y japoneses con los aliados; tentativas que no dieron resultado positivo, por lo cual, como dice el vidente, ?muchos desear?n parlamentar con los grandes se?ores que llevaron la guerra a sus hogares, pero nadie absolutamente querr? o?rlos. ?Ay, si Dios no env?a paz a la Tierra!?. En esta exclamaci?n parece encerrarse todo el horror de quien, con cuatro siglos de antelaci?n sobre la realidad de los hechos, ve?a la espantosa carnicer?a que iba a seguir a estos vanos esfuerzos de paz entre los hombres.

El dolor por las desventuras que van a caer sobre la humanidad es nuevamente vaticinado por los versos en los que Nostradamus dice que nunca se vio una tal alianza y amistad entre lobos que correr?n fam?licos a arremeter y despedazar la codiciada presa.
Y hace una clara alusi?n aqu? a la guerra que se endurecer? m?s y m?s, empleando armas especiales y nuevos inventos cada vez m?s perfectos para lograr la victoria sobre Ios respecuvos adversarios. En pleno siglo XVI era de todo punto imposible imaginar un ?pez de hierro?; frase en la que podemos ver una imagen de los submarinos, cuya torrecilla se abrey se cierra como se abr?a en la ?poca de Nostradamus una carta cerrada con un sello lacre.

En el a?o en que los habitantes de Saturno (o sea, las naciones m?s ricas), y los de Marte (que podemos identificar con las naciones belicistas) se habr?n enzarzado en una terrible guerra y estar? el mundo encendido en furia devastadora, el aire estar? entonces seco (y de hecho el verano de 1944 fue particularmente duro para los pueblos envueltos en la contienda) y se emplear?n fuegos secretos, es decir, armas desconocidas, a propulsi?n especial, que describir?n una larga trayectoria y provocar?n incendios, especialmente en una gran ciudad. Vemos en todo ello el devastador incendio de Londres, provocado por los alemanes con sus famosas V1 y V2, las terribles armas que destruyeron la capital inglesa, dando lugar a grandes torbellinos y desplazamientos de aire (viento) a incendios (calor).

Un a?o despu?s, en 1945, un a?o m?s distante todav?a de Venus que significa m?s alejado del bienestar y del amor entre los pueblos los dos grandes de ?frica y de Asia que no pueden ser otros que Inglaterra (que pose?a grandes colonias en ?frica) y Rusia, invadir?n todos los territorios comprendidos entre el Rhin y el Danubio, como asimismo las tierras comprendidas entre Malta y la Liguria. Las gentes, al principio, aplaudir?n y enaltecer?n la haza?a, pero luego habr? dolores, lutos y l?grimas, primero en Malta y despu?s en toda Italia.
Adem?s, el jefe supremo de los sitiados (la suerte se ha trocado y la situaci?n, cada d?a peor, ha convertido a los sitiadores en sitiados) es el dictador alem?n; y contra ?l y su loco proyecto de lucha a ultranza se ha tramado una conjuraci?n que, sin llegar a conseguir plenamente su objetivo, ha sembrado el p?nico entre los altos mandos alemanes, fieles al F?hrer.

Finalmente, el cuadro conclusivo de la retirada germ?nica en Francia: las fuerzas anglo americanas, despu?s de haber desembarcado en las costas francesas y de haber ocupado la famosa empalizada atl?ntica y toda la Breta?a, se dividieron en tres columnas y se dirigieron hacia el coraz?n de Francia, hacia las fronteras de B?lgica y de Alemania y hacia Italia.

Al mismo tiempo, otras tropas desembarcaban en Marsella con el claro objetivo de encerrar entre dos fuegos a las fuerzas alemanas, completamente dislocadas, y deshechas en el Sur de Francia. Los alemanes abandonaron Marsella (y a los soldados germanos les sustituyeron inmediatamente los aliados) y se dirigieron a marchas forzadas, en precipitada fuga, hacia Lyon, donde se encontraron con los ej?rcitos que proced?an del Norte (Bordel?s y Alto Garona).

En esta tr?gica retirada, ciudades como Toulouse y Narbona sufrieron grav?simas p?rdidas, y los mismos alemanes perdieron, entre muertos y prisioneros, casi un mill?n de hombres.
Siguen otras cuartetas de extraordinaria importancia, porque contienen la descripci?n de los hechos que determinaron la ca?da del fascismo, la lucha de los partisanos y los sucesos que acontecieron despu?s.

En esta ?poca a situaci?n de la guerra en Italia era tal como la describe Nostradamus: desembarcos de los aliados en Sicilia que hab?an determinado la fuga y el abandono de las zonas costeras de la isla por parte de la poblaci?n para dirigirse al interior y hacia el continente; desembarcos en C?rcega, Cerde?a, Napoles y Salerno con ocupaci?n de toda la Italia meridional, en tanto que la poblaci?n hu?a en gran parte hacia el norte; gran carest?a de alimentos y hambre en todas estas localidades, agravada por una epidemia de tifus (peste) y por las inevitables tragedias ue siguen a una ocupaci?n por parte qe una fuerza b?rbara (no olvidemos que con los ingleses y americanos hab?a tambi?n marroqu?es y tropas de color), sin olvidar os efectos derivados de la falta de higiene.

Un nieto ocupar? el trono por la decisi?n de dos cosas bastardas; ser? ?l quien doble la ense?a del fascio lictorio a causa de las envenenadas saetas disparadas contra el mismo fascio. ?stos son, en resumen, los acontecimientos que determinaron la ca?da del gobierno de Mussolini el 25 de julio de 1943. En cuanto al nieto, V?ctor Manuel III, que subi? al trono en 1900 cuando el anarquista Bresci (de origen desconocido) mat? a Humberto I, a ?l, dice Nostradamus, corresponder? la misi?n de derribar al fascismo. Seguir?a aqu?, seguramente, la cuarteta ochenta y tres de la VII Centuria, de la que hablan muchos int?rpretes y comentaristas, pero se ha perdido el texto original.

Dec?a que en una noche de aire c?lido, en Consejo, ser?a atacado sin armas; y que habr?a, alg?n tiempo despu?s, otras l?grimas y otros lamentos, al trocarse el epitalamio.
Y pasemos ya a los ?ltimos d?as de la guerra en Italia.
La descripci?n de los hechos empieza en la Centuria VIII, cuarteta sesenta y cuatro:

En las islas los ni?os ser?n transportados,
Los dos de siete caer?n en desesperaci?n:
Los del continente ser?n soportados,
Nombre de pala, conquistados por las ligas abandonada toda esperanza.

Se recordar? muy bien que cuando comenzaron sobre Inglaterra los bombardeos masivos con las nuevas armas germanas (que ten?an como objetivo especial Londres y las regiones meridionales de la isla), se deadi? poner a salvo al mayor n?mero posible de ni?os.

Los dos de los siete no son otros que Alemania y Jap?n, habida cuenta de que las naciones beligerantes en aquel entonces eran exactamente siete: Jap?n, Alemania, Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Rusia a Italia. ?sta se hab?a pasado ya de campo y su nueva posici?n no le hac?a temer grandes peligros; mientras tanto, sus antiguos aliados continuaban sufriendo los asaltos de la coalici?n. Los del continente son los alemanes, mientras que con ?nombre de pala? el vidente pretende significar Ancona. La conquista de esta ciudad or parte de los anglo americanos al principio del a?o 1945 signific? el principio de la derrota germ?nica, primero en Italia y luego en el resto de Europa, sin nin una esperanza de reacci?n por parte de los alemanes (Centuria VII, cuarteta XXVII).

Si a?adimos a esta cuarteta otras dos, tendremos completo el cuadro de la marcha de las operaciones aliadas en Italia, durante el per?odo 1944 1945 (Centuria II, cuarteta XVI y Centuria V, cuarteta XCIX).
Mientras que la ocupaci?n de las islas y de la Italia meridional hab?a tenido lugar con cierta facilidad y rapidez, la invasi?n de las dem?s regiones de la pen?nsula hab?a sido mucho m?s lenta; los aliados emplearon para completarla dieciocho meses.

As?, Nostradamus dice que la gran masa de la caballer?a, es decir, las tropas acorazadas, de los auto veh?culos y de las fuerzas a?reas que procedentes de Sicilia hab?an llegado en muy breve tiempo hasta Vasto en los Abruzzos, tendr?n que esforzarse mucho y fatigarse para alcanzar Ferrara, como si se viesen impedidos or una enorme cantidad de bagaje (y por bagaje puede asimismo entenderse, adem?s de los muchos obst?culos interpuestos por la met?dica y lenta retirada de los alemanes, el triste peso de las incontables p?rdidas humanas). Pero llegado el ej?rcito anglo americano a las proximidades de Ferrara, desaparecer?n los obst?culos y podr?n extenderse f?cilmente por toda la Italia septentrional. Entonces, en aquella coyuntura, se celebrar?n grandes fiestas en Tur?n por la inminente llegada de los libertadores. Y aquellos mismos que festejar?n el acontecimiento dar?n caza a sus enemigos (alemanes y soldados de la Rep?blica de Sal?) y sacar?n de la c?rcel de la ciudad a los rehenes, que los mismos hab?an capturado, para fusilarlos.

Los ej?rcitos aliados, de los que formaban parte tropas de diversas nacionalidades, ocupar?n Italia, y la liberaci?n de este pa?s ser? acogida con grandes festejos, a pesar de la espantosa hecatombe de vidas humanas que habr? costado.

Lombard?a, Piamonte, V?neto, Emilia y Pulla (las ciudades ocupan aqu?, en esta cuarteta, el lugar de las regiones) se contar?n entre las m?s devastadas y destruidas por gentes c?lticas, es decir, por soldados ingleses y sus aliados de habla inglesa, y por una falange aguilada, es decir, por un ej?rcito que tendr? un ?guila como especial s?mbolo distintivo (los germ?nicos ten?an precisamente un ?guila como distintivo).

Todo esto acontecer?, dice el vidente, cuando Italia (significada por Roma, su capital) est? bajo la autoridad y el control de un anaano jefe brit?nico, que podemos identificar con el almirante Stone, el cual domin? la situaci?n hasta el final de la ocupaci?n de Italia por los aliados.
Los hechos, tambi?n en este punto, confirman lo que predijo Nostradamus: el Rey de Italia perder?a, a causa de la guerra, su corona y sus partidarios ser?an perseguidos y muertos cruelmente en los dolorosos sucesos de aquellos tr?gicos d?as.

Por tanto, los diferentes acontecimientos que jalonaron las dos guerras mundiales fueron predichos por Nostradamus con escalofriante exactitud.
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