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Martes, 03 de octubre de 2006
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Una investigaci?n ha desvelado que cierta especie de hormiga es capaz de mover una parte de su cuerpo con una rapidez ?nica. Esta habilidad la dota con interesantes capacidades defensivas y de ataque.

Utilizando un sistema de captaci?n de im?genes de alta velocidad, un grupo de cient?ficos ha constatado que en ciertas hormigas sus mand?bulas se cierran en menos de un milisegundo, promediando una velocidad de 38 metros por segundo (aproximadamente 137 kil?metros por hora).

"Estas mand?bulas no s?lo son fenomenalmente veloces sino que tambi?n generan suficiente fuerza para expulsar a los enemigos y hasta para propulsar a las hormigas a trav?s del aire", explica Andrew V. Suarez, profesor de entomolog?a y de biolog?a animal en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, y coautor del estudio.

Las hormigas Odontomachus bauri se encuentran a lo largo de Am?rica Central y del Sur. Las hormigas en este estudio fueron recolectadas en Costa Rica. Entre sus presas t?picas figuran las termitas y otras especies de hormigas. Sus depredadores incluyen ara?as, ranas y lagartos.

No hay nada obvio en las presas de las hormigas que implique la necesidad de un mecanismo de captura tan sumamente r?pido. La mayor velocidad genera m?s fuerza, por lo que puede infligir mayor da?o a sus depredadores, o propulsar a las hormigas para huir de alg?n peligro inminente.

Impulsadas por una cabeza grande llena de m?sculos, las mand?bulas funcionan como los brazos de una palanca accionados por un muelle. Un mecanismo interior de amortiguamiento impide que las mand?bulas se aplasten entre s?.

Dependiendo de c?mo usan sus mand?bulas las hormigas, producen la potencia para el ataque directo o para dos tipos de propulsi?n defensiva, seg?n informan los investigadores.

En el primer tipo de defensa, las hormigas golpean al intruso y rebotan simult?neamente hacia atr?s, en algunos casos a hasta 40 cent?metros de distancia, y provocan a veces que el intruso sea tambi?n empujado.

El segundo tipo de propulsi?n defensiva es el salto de escape. Cuando una amenaza es demasiado grande, la hormiga golpea la tierra con sus mand?bulas, que act?an como una catapulta, lanz?ndola hasta 8 cent?metros hacia arriba.

Aunque no tan extensos en distancia vertical, los saltos horizontales de defensa (los del primer tipo descrito) abundan, en promedio, siete veces m?s que los saltos del segundo tipo.

Estas conductas impulsoras pueden ser especialmente importantes, dado que las Odontomachus bauri hacen sus nidos en los lechos de hojas en lugar de bajo tierra. Sin las fortalezas subterr?neas t?picas de muchas hormigas, la opci?n de escape de sus depredadores y la capacidad de eyectar intrusos fuera de sus dominios, pueden ser esenciales para esta especie.

Para estudiar los movimientos de las hormigas, los investigadores utilizaron im?genes de alta velocidad con un sistema capaz de tomar hasta 250.000 cuadros por segundo. Como las mand?bulas se cierran tan deprisa, un an?lisis completo de su movimiento no hab?a sido realizado antes.

Los otros coautores del trabajo son Sheila N. Patek y Joseph E. Baio de la Universidad de California en Berkeley, y Brian L. Fisher de la Academia de Ciencias de California.


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