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S?bado, 18 de noviembre de 2006
Despu?s de que m?s de una docena de huracanes batieran el Oc?ano Atl?ntico en 2005, los cient?ficos se preguntan si algo podr?a estar produciendo tormentas m?s fuertes y frecuentes. Una nueva teor?a se suma ahora a las que vienen siendo barajadas.

Como causa de ese pico inusual de violencia cicl?nica, algunos han apuntado a las crecientes temperaturas mar?timas, provocadas por el calentamiento global. Otros creen que la curva ascendente es parte simplemente de un ciclo natural en el que los huracanes cobran mayor fuerza durante una d?cada o dos, antes de debilitar nuevamente su actividad.

Ahora, unos investigadores han propuesto una intrigante teor?a que introduce toda una nueva dimensi?n en el debate.

Estos cient?ficos han desvelado una conexi?n sorprendente entre la frecuencia de los huracanes del Atl?ntico y las espesas nubes de polvo que peri?dicamente se levantan del Desierto del Sahara y viajan mar adentro desde de las costas occidentales de ?frica.

El autor principal, Amato Evan, investigador del Instituto Cooperativo de Estudios Meteorol?gicos por Sat?lite, de la Universidad de Wisconsin-Madison, estudi? m?s de 25 a?os de datos reunidos por sat?lites, desde 1981 a 2006, y not? la correlaci?n. Hall? que durante los per?odos de intensa actividad cicl?nica, el polvo era relativamente escaso en la atm?sfera. Por otro lado, en los a?os en que se levantaban tormentas de polvo m?s fuertes, menos huracanes barr?an el Atl?ntico.

"Estos resultados son importantes porque muestran que los cambios a largo plazo en los huracanes pueden relacionarse con muchos factores diferentes", destaca Jonathan Foley, director del Centro para la Sostenibilidad y el Medio Ambiente Global, de la citada universidad, y coautor del trabajo. "Muchos estudios se han concentrado en las relaciones de los huracanes con el calentamiento oce?nico, en tanto que esta investigaci?n agrega un elemento nuevo al enigma".

Si los cient?ficos demuestran concluyentemente que el polvo ayuda a mitigar los huracanes, los responsables de los pron?sticos del tiempo podr?an alg?n d?a empezar a rastrear el polvo atmosf?rico y tomarlo en cuenta por primera vez en sus predicciones.

Los cient?ficos dedican cada vez m?s atenci?n al impacto medioambiental del polvo, despu?s de haberse constatado que, en algunos a?os, muchos millones de toneladas de arena se levantan del Desierto de Sahara y cruzan flotando el Oc?ano Atl?ntico, a veces en tan s?lo cinco d?as.

Los autores del nuevo estudio sostienen que las capas de aire polvoriento probablemente ayudan a reducir la actividad de los huracanes en formaci?n, ya que ?stos necesitan calor y humedad para alimentarse. Ese efecto podr?a tambi?n significar que esas tormentas de polvo poseen el potencial para cambiar la direcci?n de un hurac?n.

Si bien el trabajo de la Universidad de Wisconsin-Madison no confirma que ese polvo influya directamente en los huracanes, s? proporciona una importante evidencia de que ambos fen?menos est?n relacionados de alguna manera. "No sabemos si el polvo afecta directamente a los huracanes, o si ambos (el polvo y los huracanes) responden a los mismos cambios atmosf?ricos globales del Atl?ntico tropical".

Jason Dunion de la Divisi?n de Investigaciones de los Huracanes en la NOAA, tambi?n contribuy? al estudio.
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