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Lunes, 29 de enero de 2007
Seg?n una nueva investigaci?n, los "corazones artificiales" mec?nicos pueden ser utilizados para devolver su funcionamiento normal a corazones severamente da?ados, eliminando la necesidad de un trasplante.

Estos dispositivos mec?nicos, conocidos como LVADs, se emplean actualmente en pacientes con deficiencia cardiaca muy severa, mientras est?n esperando a recibir un trasplante. El nuevo estudio demuestra que el uso de un LVAD combinado con ciertas terapias farmacol?gicas, puede llevar a que los corazones experimenten cambios positivos hasta el punto de recobrar su funcionamiento normal una vez que sea retirado el LVAD.

Para el estudio, los investigadores del Imperial College de Londres y la Fundaci?n Royal Brompton & Harefield del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, aplicaron esta combinaci?n de terapias a 15 pacientes muy enfermos. De estos 15, se recuperaron 11. De ellos, el 88 por ciento no hab?a vuelto a padecer enfermedades del coraz?n cinco a?os despu?s. Su calidad de vida fue considerada como casi normal.

El trasplante del coraz?n de un donante ha sido durante muchos a?os el mejor tratamiento posible para personas con severas deficiencias cardiacas. Ha demostrado ser muy exitoso pero no ha carecido de limitaciones, particularmente la escasez de donantes y el riesgo del rechazo al ?rgano.

Esta terapia permite aliviar la presi?n en las listas de espera, ofreciendo tambi?n a los pacientes una buena alternativa al coraz?n de un donante: su propio y sano coraz?n.

El estudio pone asimismo de relieve el hecho de que los procesos degenerativos con deficiencias cardiacas en "fase final" pueden revertirse y que el coraz?n tiene una cierta capacidad de regenerarse por sus propios medios. Por consiguiente, los resultados de esta investigaci?n estimulan la b?squeda de otras estrategias y objetivos terap?uticos en este campo en expansi?n de las terapias regenerativas.

Los LVADs funcionan conect?ndolos al ventr?culo izquierdo del coraz?n, directamente o por medio de un tubo. Toman la sangre rica en ox?geno del ventr?culo izquierdo y la conducen a una bomba mec?nica. ?sta impulsa entonces la sangre rica en ox?geno hacia otro tubo que se conecta a la aorta. Una vez que la sangre llega a la aorta, puede transportarse al resto del cuerpo.

El nuevo paso para los investigadores es un estudio cl?nico a gran escala, en varios centros, que deber? respaldar los buenos resultados obtenidos hasta ahora con este enfoque terap?utico.
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