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Lunes, 11 de mayo de 2009

Este mundo rocoso, con una masa cinco veces la terrestre, está en la constelación de Leo, a 30 años luz de distancia Situado en la constelación de Leo y a una distancia de 30 años luz de la Tierra dos investigadores españoles han descubierto un nuevo planeta muy similar al nuestro; rocoso y con una masa cinco veces la terrestre. Responde al nada sugerente nombre de GJ 436c, porque orbita en torno a la estrella 436 del catálogo de Gliese y Jahreiss, algo así como las páginas amarillas estelares.


Hasta el momento se trata del "exoplaneta" más pequeño y eso lo convierte en noticia porque, de los cerca de 300 mundos extrasolares conocidos, apenas un puñado son de baja masa, "super-Tierras" de entre una y diez veces la terrestre. La mayoría son gigantes gaseosos como Júpiter (317 veces el tamaño del planeta azul), donde la vida tal y como la conocemos es imposible. Por eso la ciencia busca planetas pequeños, de masa sólida y rocosa como la Tierra, porque son dos condiciones indispensables para empezar a hablar de biología.


El hallazgo, publicado en la revista "Astrophysical Journal Letters", lo firman Ignasi Ribas y otros investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La novedad, explicaron ayer, no estriba tanto en la detección de un nuevo cuerpo extramuros del sistema solar -aparecen casi cada día-, como en su tamaño y en el método inusual empleado. Han combinado simulaciones informáticas novedosas con la observación de las variaciones orbitales que ha provocado en otro planeta del mismo sistema, ya conocido, que gira también alrededor de GJ 436 en una órbita más cercana a la estrella-madre.


En realidad, más que verlo, lo han intuido. Ese primer planeta, llamémosle "A", de naturaleza gaseosa y masa 22 veces la terrestre, fue descubierto en 2004 por un equipo estadounidense que no sospechó la existencia de un vecino rocoso porque nada lo indicaba. Pero en 2007 expertos suizos observaron perturbaciones nuevas en la órbita elíptica de "A" que sólo podían deberse a la presencia cercana de otro exoplaneta, ahora identificado por los españoles. Los exoplanetas suelen atisbarse por su "firma", el ensombrecimiento momentáneo que provocan en el campo de luz de su estrella nodriza. Ésta es la primera vez que se captura uno por los cambios suscitados en otro planeta próximo. «Lo sorprendente es que los sistemas planetarios pueden ser muy dinámicos, en tiempos (medibles) a escala humana, una década o menos. Eso no es muy habitual en Astronomía», explicó ayer Ignasi Ribas.


Se abre así «un nuevo camino que debería permitir la detección de planetas aún más pequeños en un futuro próximo, con el objetivo de descubrir mundos cada vez más parecidos a la Tierra». Aun así, el nuevo exoplaneta guarda diferencias abismales con nuestro mundo.


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