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Mi?rcoles, 19 de mayo de 2010
 

El sol nos puede invertir nuestros polos, esto es una realidad. Lo mismo, la tormenta solar que se espera para 2012 puede producir tormentas en la Tierra. Y sin embargo, también puede suceder que volcanes que están repartidos por el mundo hagan erupción, consecuencias del calentamiento global. O puede todo suceder por una cosa u otra. No lo sabemos. Pero el panorama no es motivador.

Por ejemplo, el supervolcán de Yellowstone, el primer parque nacional de Estados Unidos, donde ruge ahora mismo un volcán de gran magnitud. La posibilidad de que haga erupción tiene alarmado a los científicos que han colocado centenares de detectores sísmicos en sus inmediaciones. Y no es para menos: si hiciera erupción posiblemente el 80% de la humanidad se vería afectada. Y se produciría lo que Carl Sagan llamaba Invierno Nuclear: lluvias radiactivas, transportadas por el viento, enfermando a seres humanos y animales sin piedad.

Lo peor sería la nube de cenizas que volvería irrespirable el aire, estropeando cultivos, y la vida misma. En el hemisferio norte se sumiría todo en una oscuridad tétrica llevando a la muerte de miles de personas.

El Yellowstone ya ha sufrido al menos 3 grandes erupciones realmente aterradoras. Según un articulo de portada de Nature (2006) , se investigaron desconcertantes corrientes de magma que entraban y salían del supervolcán. Y tras esto, llegaron a la conclusión que la última erupción tuvo lugar hace 640.000 años largando 1000 km cúbicos de ceniza hacia la atmosfera. Una cantidad que haría que Estados Unidos desapareciera de la faz de la tierra.

Pues bien, sabemos que la primera erupción sucedió hace 2 millones de años y la siguió otra hace 1 millón trescientos mil años. Si calculamos el hallazgo de Nature, y empleamos las matemáticas de forma muy sencilla, llegaremos a la conclusión de que el volcán tiene una periodicidad de 600.000 a 700.000 años. En otras palabras: ¡estamos en fecha de que nos toque de nuevo!

Esto es muy interesante. No obstante, nada como los hechos. Actualmente, bajo tierra están sucediendo cosas graves. Un documental de la BBC Horizon, que habla sobre el Yellowstone, reveló que la NASA, mientras probaba un equipo de fotografía infrarroja diseñada para exploraciones lunares, detectó muestras del calor del Yellowstone, dejando al desnudo la que es la mayor caldera del mundo.

Las calderas contienen magma mezcladas con rocas sólidas y licuadas y gases combustibles y altamente tóxicos. Está caldera mida de 40 a 50 km y 20 de ancho. Es una bestia alucinante a punto de lanzar su pestilentoso azufre. El geólogo y geofísico Robert B Smith, de la Universidad de Utah, señaló la distorsión topográfica de este volcán que hace que el lago Yellowstone, que está encima de esta caldera, se esté inclinando más y más.

Provocaría una devastación extrema”, sentencia Smith.

Y no es para menos: se estima que si hace erupción provocaría el equivalente a mil bombas atómicas por segundo.

Lo peor de todo es que hay miles de volcanes repartidos en todo el planeta. Y que, todo parece indicar que se activan como consecuencia del calentamiento global. Los volcanes serían algo así como refrigerantes naturales de la Tierra. A guisa de enormes y majestuosos termostatos, regularían las subidas de temperatura del planeta, haciendo erupción cuando es necesario, de forma semejante a cuando sudamos para regular el calor corporal de nuestro organismo.

Hazel Rymer, de la Open University del Reino Unido, escribe en Encyclopedia of Volcanoes:

Existen evidencias de que se han producido numerosos episodios de vulcanismo en todo el mundo en el pasado y que pueden relacionarse con el cambio climático”.

Lo interesante de todo este asunto de supervolcanes es que el calentamiento global parece incidir de forma contundente en las erupciones (y muy posiblemente en la formación de manchas solares que escupen al universo, y especialmente la Tierra, indeseables partículas dañinas). Ya en la historia hubo un suceso de un estallido de volcán directamente relacionado con un periodo de calentamiento global: el supervolcán del lago Toba, en Sumatra, hace 74.000 años.

Toba creó un mar de muertes a su paso, produciendo un enfriamiento al estilo de un invierno nuclear, haciendo que las temperaturas se desplomarán entre 5 y 15 grados centígrados en menos de una década. Eso destruiría la cadena alimentaria, llenaría el aire de ácido sulfúrico, asfixiando a una cantidad inconmensurable de personas, animales y plantas. De los 6400 millones de habitantes del mundo probablemente morirían 5000.

Hoy día, el resultado de un volcán de características similares, como el Yelowstone, podría ser muchísimo más dañino: porque ahora tenemos repartidas en diferentes partes del mundo plantas nucleares, que de por si, ya son lo suficientemente peligrosas contra la vida sobre la Tierra. Un estallido de volcanes, un movimiento de los polos, podrían significar reducir al planeta a una sopa radiactiva con todos sus seres humanos flotando en medio.

¿Estamos parados al lado del abismo y no nos dimos cuenta?.


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