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Lunes, 24 de mayo de 2010

Algunos escépticos podrán ver este website con alarma. No precisamente por la fecha y lo que pronto sucederá, sino porque tacharán todo lo dicho de paranoico, alucinado o –como les gusta ahora llamarlo a todo- "fatalista".

Lo cierto es que las evidencias se encuentran disponibles para quien guste tomarse la molestia, como yo lo hice, de examinarlas con un mínimo de rigor crítico. Luego, la conclusión se desprende sola.

Pero los científicos lo saben. Y los organismos gubernamentales también. No lo advierten a la población para no causar una psicosis colectiva de repercusiones escalofriantes. No por nada, están enviando a estudiar las manchas solares con tanto ímpetu.

En 1988 se lanzó el TRACE para analizar las estructuras magnéticas y manchas solares del sol. El RHESSI sigue enviándonos imágenes de erupciones solares desde 2002. El satélite SORCE, está explorando los efectos del sol en la atmosfera. Y a fines de 2006 la Nasa lanzó STEREO, que son casi un par de ojos que tienen por misión observar las eyecciones de masa coronal. En el mismo año se lanzó también YOKOH B, que envía imágenes del sol de forma muy definida. Ya desde el 2008 el Observatorio de Dinámica Solar de la Nasa está dele estudiar el sol y sus impactos sobre la tierra.

Tal como los antiguos que adoraban al sol, ahora nosotros estamos empezando a comprender, demasiado tarde quizá, la importancia de este astro Rey.

Por ello, no hay que tomar a las apresuradas estas líneas, y atender lo que menciona el físico cuántico Thomas Burgess al afirmar que , según sus cálculos, “ el siguiente pico de la fuerza de la marea planetaria, es esencia la suma total del tirón gravitacional de los planetas sobre el sol, se producirá a fines de 2012”.

También se espera el máximo de manchas solares para 2012, lo que empeora todo, porque mantendrá al Sol sujeto a todo tipo de presiones. Además de que se espera que los polos magnéticos del Sol, que se revierten cada 11 años, intercambien sus lugares en 2012. Y quizá, obligue a hacer lo mismo a la Tierra.

Ahora bien, si a esto le añadimos lo que nos dice Alexey Dmitriev, geofísico miembro de la Academia Rusa de Ciencias, el panorama todavía es más catastrofico. Según este científico, avanzamos hacia una nube de energía con consecuencias impredecibles. En otras palabras: “ El aumento de la actividad solar es un resultado directo de los crecientes flujos de materia, energía e información que experimentamos a medida que avanzamos hacia la nube de energía interestelar. El Sol sufre nuevas exigencias y nosotros experimentamos el impacto de esas exigencias en nuestro propio planeta.”

En efecto, somos como pasajeros de un avión (el planeta Tierra) que navegamos por el espacio que no está vacío, y , muy pronto, nos toparemos con turbulencias, más allá de las que hayamos creado dentro del avión.

Y al igual que un piloto nos avisa por altavoces “abróchense los cinturones”, Dmitriev nos advierte que la cosa se pondrá tensa muy pronto, y deberemos hacerle frente de inmediato a turbulencias interestelares.

¿Cómo descubrió esto Dmitriev? Pues analizando los datos del Voyager, más publicaciones científicas recientes y comparado todo con datos de la NASA y ESA. El resultado fue el hallazgo de la nube de energía interestelar.

Existen evidencias totalmente inequívocas y confiables de este fenómeno amenazador”, advierte Dmitriev. Y concluye: “ Los efectos en la Tierra (del paso hacia una nube de energía interestelar) se encuentran en la aceleración del desplazamiento de los polos magnéticos, en la distribución vertical y horizontal del contenido de ozono, y en el aumento de la frecuencia y la magnitud de significativos acontecimientos climáticos catastróficos. La respuestas adaptativas de la biosfera y de la humanidad a estas nuevas condiciones pueden generar una revisión total y global de la gama de especies y de la vida en la Tierra”.

Dmitriev sentencia que esto tendrá lugar no en unas décadas, sino en unos años. Probablemente entre 2010 y 2020. Durando unos 3000 años.

De igual opinión sobre la nube de energía es Richard Muller, quien escribió -junto a otro científico -en Nature su teoría de que cada 62-65 millones de años se produce una extinción masiva. Y es nuestro turno. Según Muller, el sistema solar pasa a través de una región de la Vía Láctea que tiene una densidad gravitacional increíble. Es a raíz de ese repentino tirón gravitacional, que desencadena lluvias de cometas y/o asteroides que acribillan el sol y todos los planetas, incluida nuestra Tierra. Esto, no nos olvidemos, concuerda también con la profecía maya que indica que en 2012 el sistema solar eclipsará el centro gravitacional de la galaxia, donde se presume hay un agujero negro, lo cual nos conducirá directo al fin de la especie humana.


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