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Jueves, 24 de marzo de 2011

En la historia de libros raros hay uno que se lleva la palma. Est? escrito en un lenguaje extra?o, que cuenta con su propio alfabeto, y nada se sabe de su autor, del idioma en que est? escrito, y por tanto, de su contenido. Se le conoce como Manuscrito Voynich, y esta semana hemos sabido un poquito m?s sobre su misterio.

Sabemos que la extra?a lengua en que est? escrito no es una sucesi?n de signos elegidos al azar, pues cumple ciertas reglas elementales comunes a toda lengua real, como por ejemplo, que la longitud de las palabras m?s utilizadas sea m?s corta que la de las dem?s, lo que se conoce como ley de Zipf.

Desde hac?a muchos a?os, se especulaba con que este extra?o libro, poblado de ilustraciones que representan plantas no reconocibles, o mujeres tomando ba?os, podr?a ser obra de Roger Bacon, cient?fico, fil?sofo y te?logo ingl?s del siglo XIII.

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Otros expertos cre?an que, quien fuera el autor verdadero, podr?a haber decidido cifrar el texto para proteger su contenido, probablemente relacionado con la astrolog?a o la alquimia. Esta era una costumbre que comenz? a realizarse en el siglo XVI.

Sin embargo, estudiosos del libro de la Universidad de Yale, lugar donde se guarda el manuscrito, han acabado con ambas sospechas al realizar una dataci?n del libro empleando el m?todo del carbono 14.

La dataci?n pudo realizarse, dado que las hojas del libro no son de papel vegetal sino de papel vitela, un tipo de pergamino realizado con piel. El carbono 14 permiti? a los autores del estudio establecer la fecha de elaboraci?n del manuscrito en el siglo XV.

Adem?s de eliminar de la quiniela a Bacon, a los esot?ricos del siglo XVI, a otros supuestos autores del siglo XVII, la dataci?n libera de culpa incluso a otro de los sospechosos habituales, el propio Voynich.

Este ?ltimo personaje, especialista en libros antiguos que adquiri? el manuscrito en 1912, era a menudo se?alado como autor de una posible falsificaci?n. Pero la dataci?n ha demostrado que este fascinante libro no es un timo moderno.

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Para realizar la dataci?n, el autor del estudio, Greg Hodgins, extrajo cuatro finas tiras de corta duraci?n de la parte externa de p?ginas que no formaran parte de desplegables. Despu?s de limpiarlas e incinerar las impurezas para quedarse solo con el carbono, el experimento arroj? el resultado antes anunciado.

Puede que jam?s sepamos de qu? trata el libro, ya que es probable que la "clave" para descifrarlo se haya perdido hace mucho tiempo, pero mientras so?amos con computadores cu?nticos que puedan echar una mano a los expertos, al menos la dataci?n ha servido para reducir la lista de sospechosos.

Fuera quien fuera su autor, los expertos hablan de ?l como "una mente muy interesante". Sin duda lo era, su rompecabezas ha sobrevivido a los avatares del tiempo, volviendo loco a todos los estudiosos que hasta hoy han posado su mirada sobre ?l.


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